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jueves, 12 de diciembre de 2013

Azrael – El Arcángel de La Muerte






Azrael es el Arcángel de la Muerte. A él se le atribuye el rol de separar el alma del cuerpo al momento de la muerte, así como también la capacidad de ayudarnos a superar nuestro temor a la muerte en virtud de una mayor comprensión de la misma. Según cuenta una historia, este noble arcángel se autoexilió del Cielo para cumplir su misión.


Azrael es el Arcángel de la Muerte en varias tradiciones extrabíblicas. Está presente en el sijismo, en el islamismo, en el cristianismo e incluso en el judaísmo. Su nombre deriva de “Izrail”, nombre presente en el Corán y que se traduce como “Quien a Dios ayuda”. Comúnmente conocido como “Malak al-Mawt” entre los musulmanes, Azrael es en esencia el ángel que separa el alma del cuerpo al momento de la muerte, guiándola después hacia la oscuridad eterna o la luz del Creador, según pesen más los méritos o deméritos del alma en cuestión.


Diversos han sido los nombres con los cuales se ha visto asociado este arcángel: Ashriel, Azaril, Azriel, Izrail, y Ashrail, entre otros..
UN ARCÁNGEL DE ASPECTO SINIESTRO


En cuanto a su aspecto, por lo general Azrael es representado con una espada o una guadaña en virtud de su asociación con la clásica personificación de la muerte en forma de esqueleto vestido de negro. La vestimenta de Azrael suele ser una larga sotana o túnica negra con una capucha, lo cual no es fortuito pues el negro ha sido el color arquetípico de la muerte en distintos tiempos y culturas, tanto de Occidente como de Oriente.





Existe sin embargo una representación mucho más impactante del Arcángel Azrael. A saber, en el Islam se lo describe como un ángel de setenta mil pies y cuatro mil alas, con un cuerpo cubierto de tantos ojos y lenguas como personas hay sobre la Tierra. Claramente se ve que la representación es simbólica, estando ligada al papel que se le da de ser quien escribe los nombres de las personas en el Libro de la Muerte.


Por último, una interpretación más realista ha sugerido que Azrael es un arcángel rodeado por una luz blanquecina, no ya del blanco resplandeciente de la túnica de Gabriel, sino de un blanco mortecino y representativo de la naturaleza de la muerte.
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AZRAEL Y SU MISIÓN


Azrael tiene el título del Ángel de la Transición porque ayuda al ser humano en el difícil tránsito de la muerte. Este papel puede ser abordado desde distintas ópticas, pasando por la clásica visión en que Azrael separa el alma del cuerpo y acompaña al alma a su destino, hasta aquella perspectiva algo heterodoxa de la reencarnación entendida de una forma más perteneciente al esoterismo que a la religión, perspectiva en la cual Azrael es el guía espiritual del alma en el momento de pasar de una vida a la otra, tanto en el caso en que esa alma tiene que pasar (antes de encarnar) por diversos planos sutiles o lugares de estancia, como en el caso (enmarcado en otras teorías) en que esa alma tiene que asumir un cielo o infierno temporal y transitorio entre una y otra existencia.


Es en esa función de Ángel de la Transición donde Azrael se encarga de dar paz al alma de quien va a morir, no solo en el momento de la muerte y en los instantes previos, sino en la difícil crisis que constituye el préambulo de angustia y agonía propio de aquellos casos en que el individuo sabe que la muerte está próxima, tal como el caso del enfermo terminal (de SIDA, cáncer, etc.) o, por poner un ejemplo extremo, el caso de alguien que va a morir ejecutado o torturado. Y es que, y esto hay que señalarlo, Azrael no requiere que su ayuda sea solicitada para ayudar. Él simplemente está allí, incluso para muchos de los que no creen en su existencia.


Mas él no se limita a ayudar al sujeto que va a morir: también ayuda a quienes sufren la agonía y la muerte de quien pasará al otro mundo. Es así que él derrama su “energía sanadora y luz divina”, otorgando consuelo, serenidad, aceptación y, sobre todo, una comprensión sabia y profunda de la muerte, no ya como el inquietante paso del ser a la nada, sino como el tránsito en que el sujeto abandona sus elementos transitorios y perecederos, triunfando sobre el vacío de la disolución en virtud de aquello que hay de eterno en él.


Lo visto remite a la función de Azrael en torno a la muerte y su preámbulo, pero él, sobre todo para quienes piden su ayuda directamente o simplemente solicitan a Dios o a los seres de luz ayudas vinculadas a su función, puede ofrecer sus servicios. Tal es el caso de las personas que atraviesan crisis existenciales vinculadas a la comprensión de la muerte. Individuos que se preguntan cuál es la naturaleza de la muerte, que guardan un profundo miedo hacia ésta, o que se dejan hundir en la depresión pensando en que todo acabará con la muerte, en que sobrevivirán pero perderán su esencia, en que sus almas tendrán un destino desconocido pero ciertamente angustiante, o en que no tienen salvación y estarán condenados al suplicio eterno una vez dejado este mundo. En esos y otros casos Azrael puede inspirar en el sujeto en crisis la idea o las ideas pertinentes para una comprensión adecuada de la muerte, como también puede insuflar una profunda confianza en que el Creador no abandona a sus hijos en las crueles y mecánicas redes de la causalidad aparente, o bien un intenso sentimiento de esperanza de salvación que permita, en quienes están estancados en la culpa, salir del remordimiento e iniciar el camino de la reformación.





Lo anterior muestra que el papel de Arcángel de la Transición es algo más amplio de lo que podría parecer, y esa amplitud abarca todavía otros aspectos. Así, toda crisis existencial puede, en tanto concebida como transición, ser potencial espacio para la ayuda de Azrael, pudiendo este arcángel colaborar en la liberación del dolor, de la ira acumulada, del sentimiento de soledad y de confusión, etc.


Según cierta concepción de la tradición ocultista, Azrael es un ángel de los Registros Akásicos, siendo estos unos registros etéricos (el éter es un fluido intangible que penetra todo en el universo) de todo lo que ha sucedido desde el inicio de los tiempos y por tanto de los karmas buenos y malos de cada individuo.


Otro planteamiento ocultista dice que Azrael es el Ángel del Espíritu, título éste que denota la capacidad de Azrael para ubicar nuestros cuerpos sutiles (el etérico, el astral, el causal, etc.) y el estado en que estos se encuentran, independientemente de la dimensión en que se encuentren.


Finalmente y debido al vínculo intrínseco entre la actividad mediúmnica y el mundo de los espíritus desencarnados, algunos han dicho que Azrael suele ofrecer consejo y asistencia a los médiums que trabajan de manera seria y correcta, sobre todo si tienen el firme propósito de ayudar a las almas en pena que padecen sufrimiento y confusión en el más allá.
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AZRAEL EN DISTINTAS TRADICIONES RELIGIOSAS


Judaísmo


En el misticismo judío comúnmente se lo refiere como “Azriel”, no como “Azrael”, y frecuentemente se lo ve como unapersonificación del mal, aunque no como la personificación del mal o el mal en sí. Sin embargo el Zohar (libro sagrado perteneciente a la tradición cabalística) retrata a Azriel como un ser bondadoso que comanda legiones angelicales y recibe las plegarias de los creyentes que han alcanzado el paraíso.


El experto Lodge Magan, en su libro Dragon’s Blood #2- Practical Necromancy, nos dice que: ‹‹En el judaísmo la visión del Ángel de la Muerte es similar. Él quita la vida con una gota de veneno, mientras está de pie junto a la cabeza de la persona agonizante, preparado para capturar el alma que deja el cuerpo a través de la boca. Azrael habita en el Tercer Cielo. Sí el pecador confesaba su falta, el ángel de la muerte no lo podía tocar, porque entonces uno es protegido por Dios. En la literatura judía, Azrael es un espíritu, asumiendo una forma que es influenciada por las creencias de las personas, sus actos y su fe: para el hombre honesto y correcto, él aparece en la hora de la muerte como un bello arcángel, para los pecadores, en una forma horrenda y macabra. En su visión, uno puede morir de miedo.››


Cristianismo


En el paleocristianismo (cristianismo primitivo) se confundía a Azrael con Azra, descendiente de los sacerdotes de la tribu de Aarón y escriba durante el periodo del segundo Templo de Jerusalén.


Otra creencia planteaba que Azrael era el profeta Esdras, profeta que vaticinó la venida de Cristo y que subió al cielo sin haber pasado por la muerte física, razón esta en virtud de la cual se llegó a especular que él era Azrael.





Por su parte, el hereje Marción habló de Azrael como el Ángel de La Ley (la ley de Moisés), basándose en parte en la asociación entre el periodo teológico de La Ley con el sacrificio —en ese entonces se ofrendaban animales a Dios, pero el último sacrificio fue Cristo, con quien se inauguró el periodo teológico de La Gracia, en el cual el hombre era librado de la muerte por el poder redentor de El Salvador— y por lo tanto con la muerte.


Pese a todo lo dicho, Azrael no pertenece al cristianismo actual: ni al católico ni al protestante (evangelista, mormón, adventista, etc.), no al menos a nivel oficial o canónico. Por ello, si algún cristiano cree en Azrael, esa creencia es más una realidad de fe personal, extrabíblica y no-oficial.


Islam


El Corán dice que el Ángel de la Muerte toma el alma de cada persona en el momento de la muerte, sin embargo aclara que solo Alá (Dios) conoce cuándo morirá cada persona y a dónde será llevada su alma. Se cree que su poder es tan grande que, simbólicamente hablando, se necesitaban 70,000 cadenas para contenerlo, teniendo cada una la longitud de un viaje de miles de años. Según la tradición, cuando alguien muere Allah lee el nombre del fallecido y Azrael tiene 40 días para cumplir con su rol de separar el alma del cuerpo. Pero su llegada puede variar. Cuentan las leyendas que ésta viene cargada de paz y olores paradisíacos cuando un hombre es justo, pero que está acompañada de demonios torturadores (que atormentan al moribundo en el proceso de tránsito) cuando un hombre es malvado. Según cierta leyenda, Azrael está continuamente escribiendo los nombres de las personas que nacen y borrando los de las personas que mueren. Para la teología islámica, Azrael (nombrado como “Azrail, Azaril, Azariel o Izrail”) será el último ser en morir (muerte previa al Juicio Final).


Algunos relatos de la tradición islámica refieren encuentros entre el Ángel de la Muerte y los profetas. Un ejemplo impactante de eso es la historia (símbólica en gran medida) de Moisés, quien también es venerado en el Islam. Así, dicen que Azrael había ido a tomar el alma de Moisés pero éste se negaba a morir. “Aquí tienes un siervo que se niega a morir”, le dijo Azrael a Dios y después, forcejeando con Moisés, éste le dio un palmazo que le sacó uno de sus millones de ojos: el ojo que representaba que Moisés estaba en la lista de los que probarían la muerte….
LA HISTORIA DE AZRAEL


Esta conocida historia tiene su origen en la tradición islámica aunque posteriormente fue recibiendo elementos de otras tradiciones, llegando finalmente a ser una expresión del sincretismo propio del esoterismo contemporáneo. La historia es como sigue:


Poco tiempo después de su creación, a Azrael le fue asignado el estudio de algo que hasta el momento no se comprendía muy bien en el Cielo: la disposición de las almas humanas tras la muerte.


En efecto, se conocía que algunas almas habían llegado al Cielo (temporal en esta teoría de reencarnación) como consecuencia de méritos adquiridos en la mecánica de la reencarnación y el olvido (al volver a nacer), pero no se sabía a dónde iban las otras almas y qué pasaba exactamente con las almas tras la muerte. Fue ante esa situación que Azrael se ofreció a rastrear las almas de los humanos, algo que hasta ese momento ningún ángel había hecho bien, siendo él el primero en conseguirlo.





Sin embargo lo que halló fue indignante: muchos humanos, particularmente los de peor naturaleza, estaban siendo torturados en el llamado “reino inferior”. Y es que, en sus inicios, tal reino era un lugar de oscuridad, aislamiento, soledad, vacío y ausencia de Dios, pero no era un lugar de torturas, y los demonios lo habían convertido, sin autorización de Dios, en un espacio de suplicio y perversa mortificación. Ya no era más el Sheol: era el Infierno.


Cuando Azrael dio las noticias en el Cielo, la indignación general se encendió, pues, además de infligir torturas, los demonios a veces ozaban destruir a ciertas almas, tomándose así una potestad que ni él mismo Dios había ejercido pese a ser el único con derecho moral para hacerlo. Pero también, según informó Azrael, los demonios estaban reteniendo almas que no habían cometido faltas suficientes para ser llevadas al “reino inferior”; y, finalmente, aquellos crueles ángeles caídos procuraban retener eternamente a las almas que no destruían, cometiendo con ello la injusticia de pretender dar un castigo eterno e infinito a quienes tenían una culpa finita.





Como contramedida a tanta injusticia y compensación a su labor, Azrael ascendió al rango de Arcángel, comprometiéndose en dicho ascenso con la labor de asegurarse de que ninguna alma se dirigiera equivocadamente a un lugar que no fuera el Cielo. Él y su hueste de ángeles seguidores ayudarían a los espíritus de los muertos a librarse de sus cadenas, rescatarían almas salvables de los dominios de Satán, e impedirían a los ángeles caídos tomar cualquier alma que no les perteneciese.


Fue así que el Arcángel de la Muerte y sus ángeles comenzaron sus misiones de reconocimiento en busca de almas por salvar en el Infierno. Pero ayudar a los muertos no era suficiente, por lo que Azrael les dijo a sus ángeles que debían ayudar a los humanos vivos a prepararse para la muerte, a comprenderla, aceptarla y no temerla si sus actos eran buenos.





Pasado el tiempo, entre los seres de luz llegó a pensarse que Azrael y su coro rechazaban hasta cierto punto el Cielo. Finalmente Azrael expresó su decisión de autoexiliarse junto a su coro, no porque él y sus ángeles no amaran la compañía celestial, sino porque su compasión por los humanos era tan grande que preferían servir a Dios en la oscuridad con tal de evitar que las almas sufriesen un destino injusto al morir. Se convirtieron entonces en abnegados ángeles, en seres que iluminaban los lúgubres territorios de la muerte con la blancura impoluta de su ardiente bondad.


Las siguientes serían sus misiones principales: 1) buscar y separar fantasmas y demonios de sus lazos corpóreos y etéricos, 2) cazar y destruir a las almas que no tienen salvación y pertenecen a los demonios, 3) guiar a su destino a los humanos que mueren, contribuyendo a que se les de una segunda oportunidad (en la rueda de reencarnaciones) si es preciso, 4) luchar contra los demonios que promueven la muerte, 5) rescatar almas salvables del infierno.

El Arcángel Metatrón






Metatrón, en cualquiera de las visiones que existen sobre él, es el más poderoso de entre todos los arcángeles, lo cual está expresado en su título de “Pequeño Yahvé”. Según la mitología judía, fue el primer ser creado por Dios; según la creencia general, fue el patriarca Enoc, transformado en ángel por Dios.


INTRODUCCIÓN


Surgido en los textos medievales de los cabalistas, Metatrón es un arcángel sobre el cual se han dicho múltiples cosas, algunas veces incompatibles entre sí. Así, hay quienes dicen que es el segundo ser más importante en el cielo después de Dios, y que se sienta a la izquierda (Cristo está a la derecha) del Padre; mientras otra teoría, parcialmente en base al mismo hecho, dice que Metatrón es Satán, El Adversario; o bien, pasando a otro punto de debate, unos creen que Metatrón fue humano y que en su vida humana fue el profeta Enoc, mientras otros piensan que no fue humano y hay quienes dicen que es el más antiguo de los arcángeles. Como se ve, la figura de Metatrón permanece envuelta en la niebla del debate esotérico; y es que, de hecho, éste arcángel es fundamentalmente una figura del misticismo y el ocultismo, que ha sobrevivido al paso de los siglos y actualmente ha sido rescatado por el movimiento de la Nueva Era; ya que, en lo que respecta a su naturaleza en el marco de la fe, Metatrón no es aceptado ni por el Catolicismo ni por ninguno de los movimientos protestantes, ya que nunca aparece explicitamente en el Antiguo Testamento o en el Nuevo Testamento..
ETIMOLOGÍA


El nombre Metatrón nunca ha sido definitivamente explicado, ya que al parecer no tiene una etimología clara. Unos creen que deriva de la palabra hebrea para “guardián de la entrada”, mientras otros plantean que proviene de la expresión griega para “aquel detrás del trono”, significado éste último que tiene mayor popularidad aunque no mucha aceptación entre los especialistas. Por otro lado, se ha propuesto que el nombre puede estar vinculado a los términos latinos metator(“mensajero”) y mitator (“explorador de las legiones”), aunque en ese caso no se explicaría cómo los términos latinos habrían derivado hacia Metatrón, nombre al que no le corresponde ninguna palabra hebrea en particular…


Algo que complica aún más el asunto es la cantidad de variaciones (Methraton Meetatron, Metrator, Merattron, etc…) que existen para el nombre. En ese marco, Odeberg lanzó la aguda hipótesis de que Metatrón podría ser la metonimia de una frase judía cuyo significado sería el de “pequeño YHVH”, esto es, “pequeño Yahvé” o “pequeño Jehová”, ya que era ese el título que se le daba al arcángel, por estar imbuido en una gloria semejante a la de Dios, único ser por encima de él.


Con respecto a lo anterior, resulta interesante y contundente un diálogo del libro de Enoc, en el cual se plantea claramente la identidad entre Metatrón y Enoc:


‹‹Dijo Rabí Yismael: En aquel momento, pregunté a Metatrón el ángel, el príncipe de la presencia:


— ¿Cómo te llamas?


Me respondió:


— Tengo setenta nombres, que corresponden a las setenta lenguas existentes en el mundo, y todos ellos están basados en el nombre de mi rey, el Santo, bendito sea, pero mi rey me llama “joven”.


Dijo Rabí Yismael: Pregunté a Metatrón:


— ¿Por qué eres llamado con el nombre de tu creador, con setenta nombres? Y siendo tú el más grande de todos los príncipes, el más elevado de todos los ángeles, el más amado entre los siervos, el más honorable entre los ejércitos y el más excelso de todos los poderosos en cuanto a realeza, magnificencia y gloria, ¿por qué te llaman “joven” en los altos cielos?


Respondió diciéndome:


— Porque soy Henoc ben Yared››.
ASPECTO


A nivel de iconografía oficial, la única imagen canónica es la que proviene del mito de Metatrón-Enoc; pues hay tres propuestas sobre el problema de quién es Metatrón: 1) Metatrón es el ángel primordial, creado por emanación directa de Dios, 2) Metatrón es el profeta Enoc después de experimentar su transformación divinizante, 3) En el cielo coexisten los dos Metatrones anteriores, siendo el Metatrón-Enoc (de seis letras en su nombre) uno de gloria menor al Metarón-primordial (de siete letras en su nombre). Volviendo a nuestro tema, se cuenta que, cuando Dios transformó al profeta Enoc luego de escogerle entre los mortales, le convirtió en un ser de fuego divino con 72 alas y 365000 ojos. Al respecto, el Libro de Enoc cuenta que Metatrón le narró a Rabí Yismael su experiencia del siguiente modo: ‹‹Cuando me tomó de entre los pertenecientes a la generación del diluvio, el Santo, bendito sea, me hizo ascender en las alas del viento de la Sekinah[1] al firmamento altísimo y me introdujo en los grandes palacios que están en alto del firmamento de Arabot (…). Antes de designarme para atender el trono de la gloria, el Santo, bendito sea, abrió para mí trescientas mil puertas de inteligencia, trescientas mil puertas de prudencia, trescientas mil puertas de vida, trescientas mil puertas de (…). Entonces el Santo, bendito sea, me añadió sabiduría sobre sabiduría, inteligencia sobre inteligencia, prudencia sobre prudencia, conocimiento sobre (…). Después de concederme todas esas cualidades, puso el Santo, bendito sea, su mano sobre mí y me bendijo con 5360 bendiciones. Crecí y aumenté de tamaño tanto como lo que mide el mundo a lo ancho y a lo largo. Él hizo que me salieran setenta y dos alas, treinta y seis a un lado y treinta y seis al otro, siendo cada una de las alas como el contenido del mundo. Fijó en mí 365000 ojos, y cada uno de ellos era como la luminaria mayor, y ningún tipo de esplendor, brillo, hermosura o belleza que se encuentre en todas las luces del universo dejó él sin fijar en mí.››





Ahora bien, resulta fácil intuir que el aspecto de Metatrón tiene en gran medida un carácter simbólico. Así, y partiendo de que se piensa que Metatrón es un serafín, vemos que normalmente los serafines tienen 3 pares de alas, mientras que Metatrón tiene 36, que equivale a multiplicar 3 por 12, siendo 12 el número de las tribus de Israel, el número de Israel en cierto sentido. A su vez, 36 por 2 da 72, que es el número de los nombres divinos pues, a partir de ciertos métodos de numerología cabalística, se puede y se ha derivado el 72 del “YHVH”, o nombre divino conocido como el “Tetragramatón”, de modo que el 72, en cierta forma, representaría a Dios, lo cual resulta pertinente si tenemos en cuenta que a Metatrón se le denomina “Pequeño Yahvé”. Finalmente, sabido es que Metatrón es el ángel-escriba, el detentor de secretos cósmicos. De él se ha dicho que posee una enorme sabiduría, y eso estaría simbolizado en el hecho de que tiene 365000 ojos, siendo que 365 es el número de días del año, 1000 representa a la totalidad entre sus significados y, por ende, 365000 puede interpretarse como la totalidad del tiempo; de modo que, si tiene 365000 ojos y el ojo simboliza a la conciencia, esto se puede interpretar como una clarividencia capaz de ver en todos los tiempos por venir..
ORÍGENES


Metatrón no aparece en el Tanaj (24 libros de la Biblia Hebrea, Antiguo Testamento para los cristianos) ni en el Nuevo Testamento, y su surgimiento se remonta al Libro de Enoc; el cual, tal y como hoy se conoce, fue editado en el siglo I de nuestra era, y sus partes fueron escritas entre el siglo III a.C. y el I. d.C. No obstante, hay tres versiones más (menos conocidas e importantes), cuyos periodos de composición más tardíos se remontan al siglo V de la era cristiana.


Ahora bien, no fue sino entre los siglos XII y XIII cuando, en el marco de las teorías cabalísticas, Metatrón empezó a cobrar una gran importancia, particularmente en relación al misticismo. Eso no quiere decir que antes no se le tomara en cuenta dentro de los judíos, pues sí tenía presencia y de hecho, como apuntan algunos críticos cristianos, Metatrón es en gran parte el producto-expresión del rechazo de los judíos hacia Cristo; pues estos, según los mencionados críticos, habrían acudido a Enoc y lo habrían divinizado para así, tal y como los cristianos hicieron con Jesús, divinizar a una figura humana y ponerla en el estatuto de un segundo ser divino después de Dios, cosa que queda claramente reflejada cuando se ven las semejanzas que existen entre el título de “El Hijo del Hombre” (para Jesús) y el título de “Pequeño Yahvé” o “Joven Yahvé” para Metatrón-Enoc.
FUNCIONES


El escriba divino:


Metatrón es el escriba divino, el ángel que custodia importantísimos y numerosos secretos sobre la Creación e incluso, según ciertas fuentes, conocería el día del juicio final. Es él quien lleva el registro de las acciones humanas, de los méritos y deméritos individuales y sociales, de modo que él se encargaría de determinar quiénes estarían en la “lista de la vida”, pudiendo así aspirar a la vida eterna, a la salvación. Es por este papel de escriba que a Metatrón, según se cuenta, se le concede el privilegio único de estar sentado (los demás deben estar parados) en presencia de Dios, a su izquierda, estando Cristo a la derecha: esto, claro está, no en el judaísmo sino en ciertas creencias que presentan rasgos de sincretismo religioso y que prácticamente siempre tienen un carácter esotérico; como, por ejemplo, el enorme abanico de movimientos dentro del llamado New Age o Nueva Era. Así, es justo en el marco de este tipo de creencias donde Metatrón y la reencarnación se fusionan y entonces, de su función como escriba, Metatrón pasa a ser el guardián de los registros akásicos, los cuales son un registro (compuestos por energía imperecedera, incorruptible) de absolutamente todo lo sucedido desde el inicio de los tiempos y, por ende, un registro donde se guardan las vidas pasadas de cada individuo, siendo así potenciales catalizadores de iluminación y progreso espiritual para aquel que pueda descubrirlos, cosa que para algunos se podría lograr solicitándole a Metatrón la ayuda para salir en un viaje astral, visitar los registros y regresar al cuerpo físico sin olvidar lo aprendido, puesto que generalmente este tipo de viajes se olvidan o simplemente son inconscientes (en este caso, evidentemente no habría visita a los susodichos registros).


El ángel patrón de los niños:


Metatrón es el ángel patrón de los niños, debido al papel que el Zohar le da como el ángel que, en medio del desierto, guió al pueblo de Israel hacia la Tierra Prometida. Se cree, en base a eso, que Metatrón guía a los niños tanto en la Tierra (simbolizada por el desierto) como en el Cielo (simbolizado por la Tierra Prometida). Según las creencias de la Nueva Era, en tanto patrón de los niños él ayudaría particularmente a los llamados “niños índigo” y “niños cristal”, socorriéndolos con su sabiduría para que puedan superar los obstáculos de su evolución espiritual. Pero, sea que se trate de estos niños o de niños comunes, los padres pueden pedirle a Metatrón que guíe a sus niños, y éste de seguro accederá siempre y cuando la guía sea en pro del progreso interior o incluso del desarrollo de habilidades psíquicas…


Jefe de los ángeles de la muerte:


Debido a que Metatrón fue humano (Enoc), la Angeología lo asocia a Gabriel y Samael en sus roles de ángeles de la muerte. Por ello, Metatrón habría de supervisarlos cuando éstos ejercen su ayuda para que, en el proceso de la muerte, las almas de los humanos puedan pasar del plano físico al plano espiritual, siendo este un tránsito difícil en el que generalmente el alma experimenta cierto grado (variable) de confusión con respecto a cosas como dónde se encuentra, cómo se encuentra, qué es lo que ve, y qué es lo que debe buscar y cómo debe buscarlo…





Ángel iluminador:


También en parte porque fue humano, a Metatrón se le atribuye la función de dirigir la ascensión y activación del “cuerpo de luz” en el ser humano. Es particularmente aquí donde se percibe cómo su rol místico se ha adaptado a las creencias contemporáneas, ya que actualmente se habla de su ayuda para la “transformación”, la “purificación”, y el consiguiente ascenso de la conciencia en su paso de un “nivel de evolución” determinado a otro superior.


El jefe supremo de los ángeles:


Para los cristianos y para muchos judíos, el comandante de la milicia celestial sería el arcángel Miguel, pero muchos textos contemporáneos, “más especializados en mercadeo que en cosmología” según diría un crítico, lo colocan como el gran comandante de todos los ángeles (por encima de Miguel y Gabriel explícitamente) y como el líder de los ángeles de la muerte (dirigiendo así a Sariel y Remiel). Sin embargo este papel, aunque exagerado en los textos mencionados, sí tiene un fundamento bibliográfico sólido en el Libro de Enoc; cito pues las palabras que Metatrón le dijo a Rabí Yismael: ‹‹Todas estas cosas realizó para mí el Santo, bendito sea: me hizo un trono similar al trono de la gloria y extendió sobre mí una cortina de esplendor y brillante apariencia, de belleza, gracia y merced, semejante a la cortina del trono de la gloria, en la que todas las clases de luminarias que hay en el mundo fueron fijadas. Colocó el trono junto a la puerta del séptimo palacio y me hizo sentar en él. Y en cada uno de los cielos salió el heraldo para proclamar acerca de mí: “Éste es Metatrón, mi siervo, al que he colocado como príncipe y soberano sobre todos los príncipes de mi reino y sobre todos los hijos del cielo, a excepción de los ocho grandes príncipes, los honorables y temibles, que son llamados Jehová, por el nombre de su rey[2]”››


El puente entre Dios y los hombres:


En esa misma línea del esoterismo mercantil contemporáneo, Metatrón ha sido exaltado como el ángel encargado de llevar las oraciones a Dios (como si Dios, en su omnisciencia, necesitará que alguien le lleve las oraciones de sus hijos e hijas…), deviniendo así en un importantísimo puente entre Dios y la Humanidad. Sin embargo, existe otro sentido en el que este ángel conforma un puente entre Dios y los seres humanos, y este sentido es cosmológicamente mucho más interesante; a saber, se dice que el arcángel Uriel forma el primer extremo del puente entre lo humano y lo divino, representando a la esfera de lo material, mientras que Metatrón forma el otro extremo del puente, el del espíritu, siendo de ese modo el protector del umbral que media entre el reino de las formas (presente en la materia) y el reino trascendental y espiritual de la no-forma. Es pues por lo dicho anteriormente que a Metatrón le corresponde la sefirá Keter o Corona, la más elevada de todas las esferas del Árbol Cabalístico de La Vida.
¿ÁNGEL SEVERO O DEMONIO?


La condición de Metatrón como ángel severo empezó a tomar cuerpo entre los cabalistas medievales, ya que estos deseaban preservar la imagen de un Dios misericordioso pero a la vez querían conservar la verdad de los textos revelados. Entonces: ¿quién ahogó a los egipcios cuando se cerraron las aguas tras el paso del “pueblo elegido”?, ¿quién detuvo la mano de Abraham cuando iba a matar a Isacc?, ¿quién hizo cosas tan duras como calcinar Sodoma y Gomorra y guiar a los judíos contra sus enemigos bélicos al punto de ser llamado “Dios de los ejércitos”? La respuesta ya se intuye: Metatrón, el “Pequeño Yahvé”, un ángel llamado como su creador, coronado e investido de gloria al igual que su creador y, por lo tanto, confundible con el mismo…


De lo anterior se pasó a la sospecha de que Metatrón era el mismo ser que Satanás, y las razones eran estas: 1) se sentaba a la izquierda de Dios, simbolizando la izquierda al camino de Satanás y la derecha al camino de Dios, 2) Creó (al menos según cierta teoría) la materia, y para muchos gnósticos la materia se identificaba con el mal, mientras que el espíritu con el bien, 3) Es identificable con Satán a partir de que Satán, como la serpiente del Edén, tienta a Eva con el fruto del conocimiento, mientras que paralelamente, Metatrón es concebido como un ángel de sabiduría que entrega conocimientos ocultos a los hombres, conocimientos respectivos a secretos cabalísticos, geometría sagrada (el famoso Cubo de Metatrón, por ejemplo), etc. 4) Es un ángel que estuvo en presencia de Dios, y que es llamado “príncipe de príncipes”, al igual que el querubín del relato bíblico de Ezequiel, que según las interpretaciones viene a ser Lucifer.
EL CUBO DE METATRÓN





El “cubo de Metatrón” es una de las más famosas figuras de la Geometría Sagrada. Supuestamente el mismo Metatrón lo habría creado a partir de la energía de su propia alma. En cuanto a cómo se lo obtiene, tenemos que este cubo parte de tomar al llamado “fruto de la vida”, una figura sagrada compuesta por 13 circunferencias tangentes y congruentes, construidas a partir de un hexágono regular. Así, uniendo los centros de cada circunferencia con los centros de las demás circunferencias, se genera el Cubo de Metatrón, compuesto por 78 líneas. Eso en dos dimensiones, pues también, y aunque mucho más complejo, existe un proceso para derivarlo en tres dimensiones, aunque por definición un cubo es una entidad tridimensional, pero el lector sabe que aquí nos referimos a la expresión tangible del Cubo de Metatrón, y no al concepto en sí mismo. En todo caso, los esoteristas creen que aquel cubo funcionaría como una especie de acelerador cuántico en el cual “se despiertan leyes eléctricas de dimensiones superiores y por tanto procesos de transmutación y cura”
METATRÓN Y EL MISTICISMO CABALISTA


En el “mapa medieval de los dominios espirituales”, existe algo llamado el Intelecto Agente, que es la esfera de unión entre la mente divina y la mente humana. En ese marco teórico, el místico y cabalista español del siglo XIII, Abraham Abulafia, emplea diversas y variadas fórmulas para indicar cómo cierta inmersión en la Torá —que incluye un dominio total de los modos de combinaciones de letras— es el sendero que conduce a la unión inherente a experimentar la esfera del Intelecto Agente. En cuanto a Metatrón, Abulafia lo introduce al plantear que la llamada “rueda de las letras” se encuentra bajo su jurisdicción, pues él es el ángel mencionado en Éxodo23, 20-21: ‹‹He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. En él está mi Nombre››. Es pues en la última línea citada donde el Talmud ve una alusión al nombre Shaddai (uno de los nombres de Dios), el cual tiene el mismo valor numérico (314) que el nombre Metatrón, lo cual es interpretado como el hecho de que el ángel Metatrón es el guía en el viaje hacia la Tierra Prometida. Ocurre entonces que, en un nivel profundo, la Tierra Prometida representa la condición de unión con Dios, de modo que Metatrón viene a ser nuestro guía en el camino para aproximarnos progresivamente a Dios. Pero también, tal y como dice Brian L. Lancaster en La esencia de la Kábala: La enseñanza interior del Judaísmo: ‹‹El Zohar Hadash conecta a Metatrón con la “rueda en la tierra” en la visión de Ezequiel (Ez1, 15). El Zohar procede a describir cómo las letras del Nombre inefable están grabadas en una llama que surge del ángel. Estas son las letras en el núcleo de las prácticas cabalísticas. En última instancia, cada una de las veintidós letras hebreas es contemplada como un Nombre en sí misma. Así, vinculándose a la rueda de las letras en mística concentración, el cabalista aspira a encontrarse con Metatrón, guardián de la vía para la unión con Dios››
UNAS NOTAS SOBRE EL METATRÓN PRIMORDIAL


Hasta aquí hemos venido hablando sobre todo del Metatrón-Enoc, que es el de mayor importancia en tanto que esa visión sobre el ángel es la más aceptada. Sin embargo, cabría decir un par de cosas sobre el Metatrón primordial, para lo cual les traducimos palabras del profesor St. Louis Howard Schwartz, tomadas de su libro Tree of Souls: The Mythology of Judaism. Dice así: ‹‹El Metatrón Primordial fue lo primero en la creación, el hijo de la Shekinah. Las primeras palabras de la Torá, “En el principio Dios creó”, se refieren a Metatrón. El Metatrón Primordial asistió a Dios en la creación del mundo, y ha asistido a Dios desde entonces en el gobierno de los mundos de abajo y de arriba. Cuando Dios dijo a Moisés, “Ven al Señor”, él se refería a ir hacia Metatrón. Esta descripción del Metatrón Primordial, claramente se parece a los mitos sobre el Hombre Celestial y Adam Kadmon. Lo que es inusual es que el Metatrón Primordial es descrito como el hijo de la Shekinah. Partiendo de que este mito es encontrado en el Zohar, la Shekinah se refiere a la “Novia de Dios”, convirtiendo al Metatrón Primordial en el hijo de Dios y la Shekinah.››. Ahora bien, el lector se preguntará lo siguiente: ¿cómo puede hablarse de la “Novia de Dios”?, ¿Acaso esta novia de Dios es increada y eterna ya que se dice que Metatrón fue el primer ser creado y de lo contrario habría contradicción? Veamos, para empezar el término “novia” es figurativo, y la mayúscula juega un papel muy importante en su significado. Así, en la tradición cabalística la Shekinah o “Novia de Dios” designa el aspecto femenino de la Divinidad, la “Presencia”, la también llamada “Divina Princesa”, funcionalmente equivalente (en gran parte al menos) al Espíritu Santo de los cristianos y a la Madre Cósmica de los hinduistas; según esto, es lógico que siempre haya existido, pues es un aspecto de Dios mismo. De ese modo, Metatrón vendría a ser el fruto de la interacción creativa entre los aspectos femenino y masculino de Dios y, a la vez, su hijo y primer ser creado.
TABLA


Color: Blanco nacarado, blanco resplandeciente, dorado.


Rayo: Blanco


Chakra: Chakra coronario
SELLO, INVOCACIÓN Y ORACIONES


Sello de Metatrón:





Invocación-oración hecha por la angéologa Cristina del Solar:


Desde este momento, invoco la presencia del Arcángel Metatrón para que me guíe por el camino correcto, para que pueda dar vuelta la página de la injusticia, de la carencia, de la tristeza y el resentimiento que hay en mí y a mi alrededor, su presencia trasmutará mal por bien, tristeza en alegría, oscuridad en luz, todo lo negativo en mí se convierte en sanador, todo lo que me ataba y frenaba se convierten en impulso para lograr mis objetivos Siento tu fuerza transmutadota en mí..


Amado Arcángel Metatrón, te pido que me ayudes a encontrar el equilibrio que necesito, a encontrar las nuevas posibilidades para ser pleno, sano y prospero. Te encomiendo mi avance en el camino que Dios ha preparado para mí.


Arcángel Metatrón, tú que representas la equidad, el balance, la justicia, la recompensa, te pido que intervengas por mi (o Por…) y pongas estas virtudes en mi vida presente. Necesito que (nombrar situación puntual) se equilibre, actúe la justicia divina para que sea resuelto definitivamente. Te doy gracias por tu amor y sé que desde este momento las cosas se equilibrarán.


Oración 1:


Arcángel Metatrón, luz de todos los Serafines,


con tu sublime protección primordial ayúdame a lograr la quietud


de mi espíritu para darme fuerzas para continuar y vencer,


siempre en nombre de la verdad


iluminándome en todos mis caminos.


Con tu luz divina,


dame confianza en mi mism@ y fe en mis ideales.


Estaré a tu servicio pues soy dign@ de tu protección.


Libérame de todas las impurezas que puedan perjudicarme.


Concédeme una existencia tranquila


para trabajar con amor.


Amén


Oración2 (para una petición concreta):


Glorioso arcángel San Metatrón, intercede por mí, y ayúdame a activar mi cuerpo de luz y recorrer el camino de la iluminación.


Glorioso arcángel San Metatrón, imploro tu continua custodia para mantener la claridad mental y la luz del espíritu con cada paso que doy hacia la luz de Dios.


Glorioso arcángel San Metatrón, envuélveme en el blanco de tu luz y ayúdame a llenarme de tus bendiciones de tranquilidad, balance, limpieza emocional y armonía. Ayúdame a sentir la claridad de la luz que traes a mi alma y a compartirla siempre con todos mis semejantes.


Protector mío, concédeme la gracia que te solicito (haz tu petición) si es conveniente para el bien de mi alma y de todo el mundo. Acompáñame y guía todos mis pasos hasta alcanzar la vida eterna y el amor divino. Amén.


Oración 3 (reconociendo la identidad Enoc-Metatrón):


Oh, Enoc, que eres el Arcángel Metatrón acepto tu presencia.


Tú que eres el Canciller del Cielo, Ángel de la Alianza y Rey de los Ángeles


Que eres el anotador y supervisador de todos nuestros actos en el libro de la vida registrándolos así con una pluma.


Pido doy gracias porque serás un testigo del bien que hago, quizás de esos actos de Amor o Benevolencia no reconocidos por los demás.


Busco tu consejo para que me ayudes a encontrar el equilibrio entre lo que damos y lo que guardamos para nosotros mismos.


Guía mis esfuerzos y ayúdame a encontrar la medida correcta para mi rendimiento y actividad.


Agradecido quedo de ti eternamente Arcángel Metatrón.


Gracias Padre


Gracias Jesús de Nazareth


Gracias Virgen Maria


Gracias Universo


Gracias Ángel de la Guarda


Gracias Arcángel Metatrón.


FRAGMENTOS DE SUPUESTOS MENSAJES DEL ARCÁNGEL METATRÓN


Como se verá, todos los fragmentos provienen de mensajes enviados a través del canalizador James Tyberonn. Los originales fueron escritos en inglés, y estas son solo buenas traducciones, que existen gracias a que, al parecer, James Tyberonn es el principal canalizador de mensajes de Metatrón; y es que, y cabe decirlo, cada arcángel suele tener un conjunto de canalizadores conocidos, dentro de los cuales a veces destaca un transmisor particular, como en este caso. Otro punto a considerar es si son o no reales los mensajes, y eso es algo que aquí no podemos asegurar pues, a menos que existan patentes evidencias de falsedad (como la contradicción lógica o algo que atente contra el sentido común), no podemos asegurar que lo que se dice de un ente espiritual (ángel, demonio) es falso, a menos que evidentemente pertenezca al campo de la mitología o el relato simbólico. Así mismo, en un nivel más general no tomamos posición sobre si existen o no los seres sobre los cuales les damos información; pero, y es lo que se ha hecho aquí, en el caso de los supuestos mensajes reales tomamos los que tengan mayor calidad intelectual y muestren algo de la sabiduría que pertenece a los ángeles tal y como se los concibe.


De un mensaje enviado el 15 de julio del 2012, canalizado a través de James Tyberonn: ‹‹Ha habido siempre ciertos lugares en el planeta que han llegado a ser reconocidos como sagrados. Círculos de piedra, templos, pirámides y catedrales fueron colocados en estas áreas por los ancestros. En las últimas dos décadas, vuestros académicos se han involucrado en el estudio de los antiguos monumentos y tienen evidencia creíble de que ciertas estructuras monumentales antiguas alrededor de la Tierra tienen varias características en común. Una de las más interesantes es en torno a las ondas estacionarias. Les decimos, muchas de las estructuras fueron planificadas arquitectónicamente y diseñadas acústicamente para permitir específicas ondas y frecuencias de sonido que afecten vuestro campo energético. Estas pueden en efecto estimular la pineal en los humanos de suficiente cociente de luz y de este modo aumentar la experiencia multidimensional. Les decimos que no son simplemente las estructuras; realmente, las estructuras dependen en gran grado del vector de ubicación y de la mineralogía del sitio. De hecho, estructuras idénticas construidas en sitios diferentes tendrán diferentes frecuencias tonales si la matriz geológica, la ubicación latitudinal y la mineralogía difieren significativamente.››


De un mensaje enviado el sábado 29 de septiembre del 2012, canalizado a través de James Tyberonn: ‹‹Hay muchas lecciones que se les concede cuando las relaciones de dualidad finalizan. En las relaciones que son terminadas por uno y perseguidas por el otro, a menudo existe una sensación de traición que resulta en una persecución cargada emocionalmente de rechazo que se produce inicialmente. Esto puede entonces convertirse en ira por el aparente rechazo y puede caer en una espiral hacia abajo en ataque y el odio. Con el tiempo aprenderán que toda la energía negativa emitida regresa a la fuente de la proyección. No se trata de quién tenía razón y quién estaba equivocado, sino de qué energía se proyectó. Siempre y cuando ustedes porten dolor, ira y odio, estas energías harán pedazos su campo áurico, mancillarán el mundo y envenenarán su estabilidad emocional. Mientras se enfoquen o moren en el dolor, la ira y el odio, van a atraer hacia ustedes más de lo mismo. Punto y aparte. Sin excepciones… Es simplemente la Ley de Atracción.››


De un mensaje enviado el domingo 12 de agosto del 2012, canalizado a través de James Tyberonn: ‹‹El aspecto lineal del pasado raramente es como recordáis que es. De hecho, constantemente reacomodáis vuestra memoria del pasado con la experiencia de cada momento nuevo, con cada nueva ocurrencia. Es una constante metamorfosis desde el instante de cualquier evento experiencial dado. Vuestros hipnoterapeutas están conscientes de que las seudo-memorias o eventos pasados alterados o ficticios pueden ser implantadas en los cerebros de los humanos por medio de profundo estado de inducción; y en un sentido muy real estas memorias y la manera como afectan a los sujetos parecen volverse muy reales. Entonces, sigue razonar que futuro, presente y pasado son siempre recreados por cada individuo a medida que las creencias, las actitudes y las asociaciones evolucionan y cambian. Y tomad nota de que lo que ocurre es una verdadera recreación en tiempo-real, no una metafórica. Los cambios que hacéis son muy reales. El pequeño niño interno sin duda está aún dentro del adulto humano mientras crecéis en edad. Pero ese niño interno también es dinámico, no moldeado como una versión permanente que permanezca como fue. El niño dentro del humano cambia constantemente todos los días, como lo hace el adolescente, el adulto joven y el mayor en vuestro futuro.››