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martes, 21 de enero de 2014

La muerte de Elisa Lam continúa siendo un misterio




Queda poco más de un mes para para finalizar este tumultuoso año y no podemos olvidarnos de una de las noticias más escabrosas, misteriosas y controvertidas de este año 2013, la muerte de Elisa Lam.

Vamos a retroceder en las circunstancias de su muerte. Como ya adelantamos en “La muerte de Elisa Lam, ¿crimen demoníaco?”, Elisa Lam, de Vancouver, Canadá, viajó sola a Los Ángeles el 26 de enero de 2013 y fue vista por última vez cinco días más tarde por los trabajadores del Hotel Cecil. Su plan de viaje era visitar Santa Cruz en California, pero el 19 de febrero un trabajador de mantenimiento encontró su cuerpo en uno de los cuatro tanques de 2,5 metros de alto y 1,20 metros de diámetro en la azotea del hotel después de que los huéspedes se quejaran de la baja presión del agua.

Una de las cámaras de seguridad mostraba a Elisa Lam minutos antes de su muerte entrando y saliendo del ascensor del hotel, pulsando varios botones y actuando de forma muy extraña. Pero no fue hasta el minuto 1:00 al minuto 1:10 donde se observaba como Elisa sale del ascensor manteniendo una postura ciertamente rígida y como parece cambiar radicalmente.

Elisa se movía hacia el interior y el exterior del ascensor como si “algo invisible” la estuviera siguiendo, además de que se puede observar como las puertas del ascensor funcionan de una manera muy extraña. Entonces Elisa, por motivos desconocidos, accedió a la azotea sin que sonara la alarma de la puerta de contraincendios y se introdujo en uno de los tanques de agua de forma que nadie ha podido explicar.

Dicho esto, aunque las autoridades declararon en junio de 2013 que la muerte fue accidental, la única explicación ofrecida a su extraño comportamiento y a como accedió a uno de los tanques de agua de la azotea (donde los bomberos tuvieron que cortar el tanque de agua para retirar su cuerpo) es que ella tenía un trastorno bipolar.

Este informe ofrecía una versión oficial pero no resolvía el misterio, y esto mismo es lo que pensaron muchas personas que abrieron páginas en Internet con la única intención de poder desvelar que le pasó realmente a Elisa Lam. Pero tras la aparición de esta noticia muchas persona creen que ella fue perseguida por un fantasma, espíritu maligno o demonio, que fue víctima de un ritual o formó parte de una conspiración. Pero la realidad es que Elisa volvió a ser víctima de uno de los hoteles más misteriosos y aterradores de Estados Unidos, el Hotel Cecil.



El lado oscuro del Hotel Cecil

Mucho antes de que apareciera el cadáver de Elisa en el interior del tanque de agua, el Hotel Cecil ya era conocido por su pasado oscuro. Era el lugar donde se llegaron a hospedar asesinos en serie que le dio el sobrenombre del Hotel de los Horrores. En su lista de huéspedes más famosos se encontraban los asesinos en serie Richard Ramírez y Jack Unterweger, quienes llegaron a asesinar a 14 mujeres.

Pero además de los asesinos en serie, durante los años 1950 y 1960, el Hotel Cecil tenía la reputación de ser un lugar donde la gente se suicidaba saltando por las ventanas de los pisos, como Helen Gurnee quien saltó desde una ventana del séptimo piso en octubre de 1954, Julia Moore quien saltó desde la ventana de su habitación en la planta octava el 11 de febrero de 1962, o Pauline Otton de 27 años que saltó desde una ventana del noveno piso tras una discusión con su ex marido el 12 de octubre de 1962.



Los parapsicólogos creen que el hotel está situado encima de un portal con una gran carga negativa, lo que potencia todo tipo de fenómenos paranormales, además de que las personas más psíquicas pueden llegar a sentir presencias que van mucho más allá de lo racional. Es por estos motivos que el Hotel Cecil es considerado uno de los edificios mas embrujados del mundo, un hecho que parece ser confirmado por muchos de los huéspedes que han vivido en sus habitaciones.

No existe la casualidad

El conocido psicólogo Carl Jung acuñó el término “sincronicidad”, quien se refirió a “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal”, en resumen “no existe la casualidad, todo tiene un motivo y tiene un porqué”.

Entonces dicho esto, la muerte de Elisa es increíblemente similar a una conocida película de terror titulada Dark Water en 2005 (un remake de una película japonesa de 2002 con el mismo nombre) que cuenta la historia de una joven que es encontrada ahogada en un tanque de agua de un hotel. En una escena de esta peculiar película, se observa el mal funcionamiento del ascensor mientras el personaje se encuentra en su interior.



En la película Dark Water de 2005 protagonizada por Jennifer Connelly, que interpreta una mujer llamada Dahlia Williams que se traslada a un nuevo bloque de apartamentos con su hija Cecilia. “Casualmente”, Cecilia corresponde perfectamente al Hotel Cecil, mientras que Dahlia corresponde a la Dahlia Negra, que fe el apodo de Elizabeth Short, una mujer que fue víctima de un brutal asesinato en 1947 que se dice que estuvo en el Hotel Cecil antes de su trágica muerte.

En la película, la protagonista observa una misteriosa agua oscura goteando del techo de su cuarto de baño, que procedía del tanque de agua de la azotea del edificio donde había el cuerpo de una joven. En ocasiones la realidad supera a la ficción, y en este caso sobran las palabras.

Para muchas personas estas sincronicidades son claras pruebas de que detrás del asesinato de Elisa Lam hay circunstancias mucho más oscuras. Pero a parte de estas “casualidades”, otro evento llamo la atención de los más conspiranoicos. Apenas unos días después de que se encontrara el cuerpo de Elisa Lam, un equipo del departamento nacional de salud acudieron a la zona de Skid Row, cerca del hotel para investigar una tuberculosis persistente mortal, un brote que los funcionarios de salud locales declararon que se trataba del caso más alarmante en toda una década. Más de 4.500 personas pudieron estar expuestas a la tuberculosis y el equipo de diagnóstico que se utilizó para esta investigación se llamaba:LAM-ELISA. En este sentido l0s conspiranoicos creen que todo se trataría de una trama para infectar a gran parte de la población que Tuberculosis.

Conclusión, de momento

Son muchas las supuestas “casualidades” que envuelve el asesinato de Elisa Lam, muchas preguntas sin respuesta y una versión oficial: Trastorno bipolar. Nos sorprendemos al ver muchas personas insistiendo en dar explicación a algo que simplemente no se puede explicar. Pero la realidad es que ha día de hoy nadie sabe lo que realmente le pasó a Elisa Lam, formando parte de uno de los grandes misterios que nos rodean.

lunes, 6 de enero de 2014

El último nivel de la Deep Web






En la Deep Web uno puede presenciar torturas en vivo, hay vídeos de asesinatos reales, de violaciones, es fácil hallar abominaciones como la pornografía infantil y se pueden contratar sicarios o comprar órganos humanos. Incluso cuentan que hay secretos de algunos gobiernos; pero… ¿qué pasa cuando uno llega al último nivel?, ¿peligra algo más que nuestra seguridad informática?…


Esta historia es completamente real: no hay fantasmas, demonios, monstruos o sucesos paranormales de cualquier tipo. Solo hay gente real, personas de carne y hueso como yo y tú: quizá en parte por eso sea tan difícil de aceptar…


Internet es un submundo de naturaleza virtual e informativa, casi tan grande como el mundo “real”. En internet la gente se relaciona, juega, trabaja, se entretiene, estudia, se informa, opina, compra, vende, y hace muchas otras cosas que también se hacen en el mundo tangible, a veces, inclusive, creando sucesos significativos en eso que sesgadamente llamamos “realidad”…


Sin embargo, al igual que todo espacio amplio y complejo, internet tiene sus callejones oscuros, sus pasadizos prohibidos… Y no, no me refiero a esos sitios poco conocidos que algunos emplean para masturbarse o ver aquellas fotos, vídeos, etcétera que las censuras permiten o que subsisten por cierto tiempo a espaldas de las mismas: me refiero a la Deep Web, o “Web Profunda” en español. Ésta es la cara oculta del internet, el enorme resto del iceberg del cual apenas conocemos la punta que emerge sobre las aguas. La mayoría de personas la desconocen, pero la Deep Web representa alrededor del 90% de la información existente en el ciberespacio.


Desde que supe que la Deep Web existía, quise conocerla y sumergirme en sus turbias aguas. Tenía mis temores, pero la curiosidad era mucho mayor y, tras reflexionar un tiempo, decidí curiosear al menos un poquito…


Lo que les contaré es mi experiencia en lo más profundo de la Deep Web, pero antes debo explicarles cómo se divide la Web (incluyendo la web normal) y qué caracteriza cada nivel anterior al de mi experiencia, y cómo es el nivel en que me sucedió lo que pronto sabrán.


Nivel 0: Es el más superficial, el que incluso muchos niños manejan relativamente bien. Aquí están Google, Yahoo, Youtube, Facebook, y las páginas que dominan el ciberespacio y que todos conocemos.


Nivel 1: Aquí hay webs menos conocidas pero de fácil acceso, páginas a las que se puede entrar con solo poner el link en la barra de direcciones, pero que suelen ser foros, sitios pornográficos, o webs independientes sobre temas que no interesan a la mayoría, como el viaje astral o el existencialismo filosófico…


Nivel 2: Este nivel contiene webs aún menos conocidas que las del nivel anterior, e incluye a buscadores independientes como emule y ares. Aquí, por ejemplo a través de los buscadores independientes, se pueden conseguir materiales normalmente censurados, cosas bastante mórbidas, sangrientas o pervertidas.


Hasta aquí es lo comprendido por la superficie del ciber-mundo: más abajo, ya empezamos a entrar en la Deep Web.


Nivel 3: Aquí comienza lo prohibido en la “web oficial”: páginas cuyos caracteres son dejados caer aleatoriamente, páginas que no pueden visualizarse en los buscadores, y que no puedes ver ni aunque copies el link completo y lo pegues en la barra de direcciones. En este nivel hay cosas extrañas, perturbadoras o simplemente inútiles: webs abandonadas por más de 13 años, materiales que por copyright no se encuentran en la web oficial o se encontraron (megaupload, por ejemplo) pero ya no están, pornografía infantil, mercados de armas, drogas, instrucciones de cómo hacer bombas y otras cosas que se prestan para lo ilegal, y vídeos y fotos de asesinatos, torturas y violaciones, mucho más fuertes que los que se pueden encontrar en niveles anteriores, pues ciertamente pueden hallarse, pero no llegan al extremo de los materiales de ese tipo que aparecen en este nivel.


Yo visité algunos foros en este nivel, y en ellos la gente solía hablar de temas perturbadores, a veces en broma y a veces de verdad… Lo escalofriante, es que en este tipo de espacios, la realidad y la ficción se mezclan de una forma desconcertante; y así, por ejemplo, a veces no puedes saber si alguien está narrando una violación que de verdad cometió, o si simplemente es un enfermo que inventa algo que quisiera vivir…


Nivel 4: El nivel anterior ya era peligroso, pero un detector de intrusos y un buen proxy bastaban; en cambio, aquí empiezan a abundar los hackers, principalmente porque entrar aquí precisa ciertas habilidades informáticas. Y no hay que tomarse a la ligera a estos hackers, porque no son los típicos adolescentes que disfrutan infectando computadoras o haciendo caer páginas de poca importancia como los blogs personales: son sujetos capaces de robar cuentas bancarias, de conseguir datos personales con habilidad de verdadero espía, malversar fondos, etcétera… Ya se dijo que en el nivel anterior hay material gore muy fuerte, pero aquí hay snuff en vivo, además de trata de blancas, artículos históricos robados, sicarios, y hasta comercio de órganos humanos… En este nivel está la BitCoin, una moneda virtual super difícil de conseguir, y con la cual se pagan las cosas de lo que, por decirlo de algún modo, es la “versión negra de Mercadolibre”.


Buscando en los artículos disponibles, me llamó mucho la atención una lámpara de escritorio que valía 5000 BitCoins, databa de los años 40, era de la Alemania Nazi, y estaba hecha con huesos humanos y piel de judío…


Ahora bien, lo más interesante, al menos objetivamente hablando, no son los mórbidos o extravagantes artículos que se pueden comprar, sino el fruto del trabajo de los hackers, pues en este nivel, dentro de páginas encriptadas (para que no se las pueda ver sin autorización, pues ellos cobran por la información), están los secretos más sucios de los diversos gobiernos del mundo: leyes que se aprobarán en secreto, expedientes filtrados sobre experimentos humanos que se hicieron hace no mucho, se están llevando a cabo o se llevarán a cabo… Aunque no lo crean, yo conseguí ver algo de eso, y puedo decirles que los yanquis son mucho más delincuentes e inhumanos que lo que fueron los nazis, al menos con respecto a los experimentos con humanos; pues, si los nazis intentaron cambiar el color de los ojos dejando ciegos a muchos judíos, es mejor que deje a su imaginación (podría poner en peligro mi vida) lo que hacen los mensajeros de la democracia, la libertad y los derechos humanos…Y es que, créanme: Guantánamo les parecería una guardería de primera si supieran de lo que hablo…


En este punto de mi exposición, supongo que los lectores estarán muriendo de ganas de ver correr sangre en vivo, de conocer mugrosos secretos de estado, o de ver qué cosas enfermizas pueden comprar. ¿Quieren peyote?, ¿quieren puñales de la SS de Hitler o una varita de bruja medieval?… Lo lamento, pero no les daré ni un solo link, prefiero que sean ustedes los que busquen y pongan en peligro su seguridad informática, su sanidad psicológica y, quizá, su integridad física, y esto último lo digo por experiencia…


Nivel 5: Si en el nivel anterior había cosas comprometedoras para los gobiernos, en este nivel están los secretos militares y los más escabrosos e inhumanos proyectos de estado. Aquí sabrán cuál es ese misil que los rusos andan escondiendo, qué armas cibernéticas ocultan los israelitas, quiénes tienen las más letales armas biológicas, cosas así… Incluso, en ciertos foros leí sobre una supuesta entidad que realmente gobernaba el mundo, y que hacía enfrentarse a los países según una agenda supranacional. Podrán pensar que los illuminati o quienes sea están metidos aquí. Yo la verdad no creo en la hipotética entidad supranacional, y preferí no escarbar mucho en este nivel.


Nivel 6: Dicen que sólo los mejores hackers logran llegar hasta este nivel, pero yo agregaría que “sólo los mejores de entre los temerarios”, ya que el riesgo es fatal: aquí el precio por el ingreso puede ser la propia vida. ¿Qué hay en este nivel que tantos quieren entrar? Aquí está la Database, una sección en que toda la información de la web deja de ser código binario, y donde existe una clave enorme (de 1,5km de tipeo numérico) que es la clave de la totalidad del ciberespacio: quien la descifre, quien la consiga, podría conseguir la información que sea (con tal que esté en el ciberespacio) y cambiar cualquier dato, desde el título de un blog hasta los fondos de páginas web famosas. Desde luego, nadie lo ha hecho, y yo no iba a intentarlo, simplemente quería ver si tal cosa era verdad o mera leyenda.


Ingresar me costó mucho, demasiado; pero, cuando por fin lo conseguí, comprendí por qué nadie hasta la fecha había descifrado el código de la Database, si acaso tal cosa existía. No miento, apenas ingresé al nivel, mi pc se reinició sola sin que me saliera nada raro en la pantalla o sin que se hubiese ido la energía eléctrica. Cuando por fin se completó el proceso de reinicio, vi que mi disco duro había sido borrado… En todo el escritorio, había solo un archivo del blog de notas, puesto justo en el centro de la pantalla, como para que lo notase. Lo abrí, su mensaje era breve, contundente y en cierta forma amenazante: “No lo vuelvas a hacer”


Sí, me llevé tal susto que no entré a la Deep Web en varios días. En ese tiempo, reinstalé algunas cosas gracias a una copia de seguridad que tenía de mis datos. Creía que eso era todo lo peor, que perder todos los datos era el mayor de los castigos que podía sufrir: grave error…


Supe que me equivoqué cuando, llevado por mi incontrolable curiosidad, inicié sesión en “Tor” y entré al primer foro de la Deep Web que encontré. Claro que todavía no estaba ni en el quinto nivel, pero mi pc se reinició sola y los datos se borraron de nuevo, aunque ahora no había ningún mensaje en el escritorio. ¿Simplemente me estaban vedando para siempre el ingreso a la Deep Web desde mi computadora? Veinte minutos después del nuevo reinició y formateo, supe que no era así… Tocaron el timbre, pregunté quién era desde el teléfono de portero y nadie contestó. Entonces bajé hasta la puerta principal del edificio, pero no había nadie, solo me esperaba un sobre, justo debajo de la puerta. No tenía remitente, destinatario, o cosa alguna escrita, aunque intuía que era para mí. Subí de nuevo hasta mi apartamento, entré a mi habitación y, recién allí, abrí el sobre una vez que estuve sentado sobre mi alfombra roja: “Dante, esto no es un juego. No lo vuelvas a hacer, no nos obligues a ir por ti….”


Al leerlo, me comenzaron a temblar las manos y las lágrimas resbalaron por mis mejillas. Quienesquiera que fuesen, sabían quién era, dónde vivía, qué hacía y cuándo. Para rematar, junto al mensaje estaba una foto mía, tomada con mi propia webcam.


Ahora sí creía que no era un juego, que irían por mí si volvía a intentarlo. Incluso, estaba tan aterrado que en esa semana pedí en el trabajo que me trasladaran a otra ciudad. Adicionalmente, vendí mi computadora, tras sacarle el disco duro y reducirlo a cenizas.


Nunca más volví a entrar a la Deep Web, y creo que jamás volveré a intentarlo, sin importar en qué parte del mundo esté. El destino había sido cruel conmigo, pero eso no quita que haya tenido suerte.


Esta es mi historia, ya la conocen: decidan ahora si todavía quieren entrar a la Deep Web y, si su respuesta es que sí, entonces llénense de proxys y sistemas que los protegan de los hackers, cubran sus webcams con algo o desconéctenlas, y por si acaso, sólo por si acaso, vayan dejando el apego que tienen por sus vidas…

Estoy cerca










Una chica va caminando de regreso a casa cuando de pronto encuentra unas 20 fotos de Polaroid envueltas por una goma elástica. En la primera foto ve un hombre espectral de pie, sobre un fondo negro, bastante alejado de la lente de la cámara, sin que se le puedan distinguir las facciones o la ropa. En la segunda foto todo es igual pero el hombre está más cerca; sin embargo, en la decimonovena fotografía, el hombre fantasmal…


Ella va caminando de regreso a casa. El Sol golpea con fuerza, insistentemente. Hace un rato, como por casualidad, acaba de pensar en esos casos que se burlan de la Criminología y seducen a la Parapsicología. Casos de personas que desaparecen como por arte de magia, sin dejar ningún rastro. ¿Extraterrestres?, ¿portales dimensionales?, o, por qué no, simplemente criminales con gran habilidad. “Debe ser lo último”, pensó ella, y siguió caminando cuando de pronto encontró una pila de fotos Polaroid instantáneas.


Las fotos eran unas veinte y estaban en perfecto estado, unidas entre sí por una goma elástica. Ella las notó porque era extraño que estuviesen justo en el centro de uno de esos bancos en que la gente se sienta a descansar. Resultaba difícil pensar que alguien dejó las fotos allí en un descuido: lo más probable era que aquella persona quería mostrar a otros sus fotografías, pero sin estar presente…


No pudiendo contener su natural curiosidad, revisó que no la vieran, tomó la pila de fotos y empezó a verlas en orden.


La primera fotografía mostraba a un hombre de aspecto fantasmal en un fondo negro, tan lejos de la cámara que apenas se distinguía su silueta y el hecho de que estaba de frente. La miró un rato, intrigada, y después la puso al fondo de la pila y pasó a la siguiente, en la cual aparecía el mismo hombre, de pie frente a la cámara y con el fondo negro. La única diferencia entre la primera y la segunda foto, es que en la segunda el hombre estaba un poco más cerca de la cámara, pero aún no se distinguían sus facciones, todavía estaba muy lejos de la lente. La tercera foto mostraba también lo mismo, pero el hombre estaba un poco más cerca, aún sin verse claramente. Así pues, ella supuso que las fotos restantes seguirían el mismo patrón, pero de todas formas continúo pasándolas en orden, esperanzada de ver con claridad la cara del hombre fantasmal.


Ya en la decimonovena foto, ella por fin pudo ver el rostro del espectral individuo: era la cara más espantosa que hubiese visto jamás. El hombre de la foto gritaba, tenía los ojos completamente en blanco, y su expresión reflejaba un terror diferente a cualquier forma de terror que hubiese visto pintada en cara alguna. Era como si estuviese siendo atormentado intensamente, y a su alrededor hubiesen cosas tan espantosas que nadie en el mundo podría imaginarlas.


Finalmente, en la veinteava foto solo habían dos palabras en blanco sobre un fondo negro: “Estoy cerca”. Sí, la foto anterior de verdad le dio miedo, pero ahora le parecía que, aquel que dejó las fotografías, había fallado su broma terrorífica justo en la última imagen. Para ella, en ese momento, lo único que estaba cerca era su propia casa, y siguió caminando.


A pocos metros de la chica, en la casa hacia la cual caminaba, su hermano la esperaba con tranquilidad, pero toda esa calma se hizo añicos cuando la escuchó, a poca distancia de la puerta, proferir un fuertísimo alarido de terror.


Angustiado sobremanera, el hermano de la chica fue corriendo a abrir la puerta, aunque no encontró a su hermana. Todo lo que había, a unos dos metros de la puerta aproximadamente, era una pila de fotos Polaroid. Eran como unas veinte, unidas por un elástico. Él aún seguía demasiado preocupado por su hermana, pero no resistió la curiosidad y tomó el paquete de fotos para mirarlas en orden. Así, lo primero que vio fue un fondo negro, en que se veía a una chica con aspecto fantasmal, parada de frente, bastante lejos de la cámara. No se distinguían las facciones de la chica ni la ropa que cargaba; aunque, en lo poco que alcanzaba a distinguir, le dio la impresión de que la chica se parecía a su hermana. En la siguiente foto, todo era igual, excepto porque la chica estaba un poco más cerca, aún sin poderse distinguir. Inquieto, pasó a la siguiente foto, y así sucesivamente…