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domingo, 4 de mayo de 2014

EL TRAJE DEL PAYASO

Ahí encontró espadas, muros falsos, y en un apartado rincón… en un viejo baúl, había un payaso un poco más alto que él, con un traje lleno de motas de colores y peluca naranja. El chico adoraba los payasos, pero mas añoraba algún día poder ser uno, así que la muchacha no vio inconveniente alguno en desvestir al muñeco y prestarle las ropas al chiquillo para que las llevara a casa y se divirtiera un poco.

Por más que el chiquillo insistía en dormir con el traje de payaso puesto, su madre lo impidió y lo dejó en la habitación, colgado en un gancho para que pudiera verlo desde cada rincón.

A mitad de la noche, el rechinido de la ventana lo hizo despertar, cuando abrió los ojos, el gancho estaba meciéndose, y el traje había desaparecido. Molesto pensando que su madre lo había tomado, se levantó a prisa de la cama… y en un segundo salto a ella de nuevo. Había pisado algo aguado, que hacia ruido. Asomó su cabeza lentamente, hacia abajo, y era un pequeño juguete de aire.

Bajó de nuevo de la cama para tomarlo, y una mano de trapo, agarró su pierna y lo tiró al suelo, en un instante, el payaso del baúl estaba sobre él, con una expresión endemoniada en el rostro.

Rasgando todas sus ropas repetía de forma siniestra. Para que sientas el mismo frió que sentí yo hasta dejar al niño desnudo y empezar con mas furia a rasgar su piel.

Pero con tanto ruido y gritos los padres irrumpieron en la habitación para ver que estaba pasando, solo pudieron ver una indefinida silueta deslizarse rápidamente debajo de la cama, y encontrar un montón de piel y órganos de lo que alguna ves fue su hijo.



martes, 10 de diciembre de 2013

La Estatua del Payaso










Una niñera debe cuidar de un bebé que depierta en llanto a media noche, mientras trata de consolarlo observa como la colección de payasos de juguete que hay en su habitación parece mirarla fijamente…


Una niñera debe quedarse a cuidar el bebé de una familia que esa noche tiene una fiesta a la que no puede faltar. Antes de abandonar su casa la mujer detalla los cuidados que requiere su hijo y le facilita un número de contacto por si surge cualquier problema.


La chica ya ha trabajado durante semanas con el niño y tiene experiencia con muchos otros bebés. Pero desde luego esta no es su casa favorita, ya que el padre ha ido recopilando una colección de payasos de juguete en sus diversos viajes. Los muñecos le producen escalofríos cuando debe entrar al cuarto del niño para vigilarlo en su cuna.


La noche se presenta con normalidad hasta que de repente el bebé comienza a llorar en su habitación, por más cuidados y atenciones que le brinda, el niño no deja de llorar. La chica odia quedarse en ese cuarto porque siente como si todos los muñecos con forma de payaso la miraran fijamente mientras trata de consolar al bebé.


Para colmo el padre parece que ha comprado un nuevo payaso casi del tamaño de un niño, una pieza terriblemente realista que han sentado en la mecedora que muchas noches la niñera usa para calmar al niñito hasta que se duerme.


La chica tras mas de una hora intentando que el bebé se duerma decide llamar a sus padres para preguntarles si ha dormido la siesta más tiempo del debido y si le dieron el biberón que le correspondía antes de irse a la fiesta. Está desesperada por el incesante llanto de la criatura. La madre le indica que no existe motivo por el cual el niño deba llorar, pero que en todo caso le de un poco mas de leche y trate de dormirle meciéndole mientras descansa sobre la mecedora, así ella también podrá descansar.


La chica le pregunta si puede retirar de la mecedora el payaso nuevo y que donde debe dejarlo, la madre desconcertada le pasa de inmediato el teléfono a su marido.


El señor le pregunta como es la figura que le dijo a su esposa. Sin mediar mas palabras y profundamente preocupado le dice a la niñera que coja de inmediato a su hijo y cruce la calle hasta la casa de sus vecinos, una vez allí le debe llamar de nuevo.


La niñera asustada cumple las órdenes que le acaban de dar, entra en la habitación del niño, le recoge de la cuna y sin girar la cabeza hacia la mecedora para mirar al payaso se le lleva en brazos escaleras abajo hasta salir a la calle. Al llegar a la casa de los vecinos llama nuevamente al señor de la casa.


Este está realmente asustado y le contesta mientras conduce su coche a toda velocidad hacia su casa. Le explica que él nunca ha comprado un payaso de esas características y que probablemente alguien disfrazado entrara en la casa para robar, al sentir que subía las escaleras se sentara en la mecedora para confundirse entre la oscuridad.


La chica totalmente aterrorizada observa por la ventana de la casa de los vecinos como a los pocos minutos el pequeño payaso escapa con una bolsa probablemente llena de objetos de valor. Por suerte, una hora después la policía, gracias a su descripción, detiene a un enano que al parecer trabajaba en un circo ambulante y acostumbraba a entrar en las habitaciones de los niños para robar cualquier objeto de valor que encontrara mientras las familias duermen.