jueves, 12 de diciembre de 2013

LA TORRE DE MALMUERTA


En honor a la sangre inocente


En la ciudad española de Córdoba existe una torre con una siniestra leyenda. La Torre de la Malmuerta es una estructura edificada durante los primeros años del siglo XV. Este edificio fue construido encima de una estructura musulmana, y su nombre fue elegido para honrar la sangre de una mujer injustamente asesinada...
Razón y motivo


La misión de la Torre era defender las puertas del Rincón y del Colodro. Su elaboración fue lograda gracias al oro obtenido de multas a tahúres y garitos. La planta era octagonal y la torre en sí se apoya en un arco que corta la muralla que termina en la Puerta del Rincón.


En un principio la torre fue empleada como un puesto de defensa, posteriormente se convirtió en una prisión para los nobles, pero en el siglo XVIII, el sabio cordobés Gonzalo Antonio Serrano la utilizaba para sus observaciones astronómicas.
Leyenda de construcción


De acuerdo con los rumores e historias detrás de las personalidades que visitaron. La historia que más sobresale es la de uno de los ascendientes de los Marqueses de Villaseca, quien estaba casado con una hermosa dama, que tenía un corazón dedicado a los más pobres. Las esposa del marques salía cada tarde para prestar ayuda en labores humanitarias en la ciudad, ofreciendo comida y ropas a los más necesitados.


Ella le ocultaba a su esposo estas acciones, porque en aquel entonces no era bien visto que personas de origen noble se rodearan con las clases humildes. Es así que por sus cotidianas salidas, su esposo sospechaba que le era infiel y, siendo presa de los celos, él la mató tras culparla de adulterio. Posteriormente descubrió la realidad, y avergonzado le pidió perdón al rey.


El soberano lo ordenó construir una torre cuyo nombre sería "La Malmuerta", y de esta manera su vergüenza honraría los actos nobles de su esposa durante los siglos venideros.


La anterior leyenda es el fruto de la fantasía fundida con el hecho histórico de Fernando Alfonso de Córdoba y su esposa Doña Beatriz de Hinestrosa. Fernando creía que Beatriz lo engañaba con Don Jorge de Córdoba y Solier, aunque en realidad no era así, pero los celos bloquearon su razón y terminó acabando con las vidas de Beatriz, de Don Jorge y de dos primos de éste... Arrepentido de su crimen, Fernando solicitó perdón al rey Juan II de Castilla, y éste le impuso como penitencia construir una torre que, en honor a Beatriz que injustamente fue asesinada, habría de llamarse la "Torre de Mal-muerta". Esta es la versión comúnmente difundida del hecho, aunque en realidad lo anterior tuvo lugar durante el reinado de Enrique III de Castilla.


El paso del tiempo creó además varias historias detrás de la leyenda principal, entre esas está la fábula de un nigromante moro que construyó la torre y dejó escondido un tesoro. Este mito indica que cuando un caballero que esté galopando logre leer por completo el letrero ubicado bajo el arco, ocasionaría que la torre se desplome y el tesoro aparezca.

LOS BEK: NIÑOS CON OJOS DEMONÍACOS


Ojos tan negros como sus almas


Los Niños de Ojos Negros, o "BEK" (Black Eyed Kids) por sus siglas en inglés, son seres que semejan niños o niñas de entre 10 y 14 años (generalmente), pero tienen los ojos absolutamente negros, sin diferenciación entre la esclerótica (parte blanca del ojo), la pupila o el iris. Quienes han visto a estos niños, cuentan que infunden un profundo e intenso miedo, y que en su presencia hay algo de sobrenatural y maléfico. Sobre su naturaleza, se ha dicho que pueden ser híbridos extraterrestres, vampiros o demonios.


Dentro del Internet, se dice que el fenómeno empezó a aparecer en los noventa, pero el primer reporte de fuente verificada fue el de Brian Bethel, en 1998..
La historia de Brian Bethel


El 16 de enero de 1998, el periodista estadounidense, Brian Bethel, documentó en una página web de temas paranormales su experiencia con una pareja de BEK. En su relato, Brian cuenta que estaba en su coche de noche, cuando de pronto se acercaron dos niños que parecían tener entre 10 y 14 años: uno era moreno, más alto que el otro, con cabello ondulado, de actitud confiada y gran elocuencia, y usaba jeans y una sudadera con cuadritos y capucha; el otro era blanco y pecoso, menos alto que el otro, de cabello naranja brillante, silencioso y nervioso, vestía una sudadera verde claro y también tenía jeans. Los niños querían que Brian los llevase a su casa para que recogieran un dinero que habían olvidado y así pudiesen ir al cine; además, uno de ellos le pidió a Brian que le dejase ver su cámara fotográfica.


Brian no entendía bien por qué, pero los niños le inspiraban temor. Tenían una presencia que lo hacía sentirse en peligro, y él se puso a dar rodeos para no decirles directamente que no accedería a sus peticiones. Al final Brian terminó notando que los ojos de los niños eran completamente negros, y entonces comprendió que no eran humanos y el temor se convirtió en un terror que le heló la sangre. Al darse cuenta de eso, naturalmente se negó a complacer a los niños, y estos se empezaron a poner algo agresivos, en parte porque habían notado que él vio que no eran humanos. En tal situación, Brian no se lo pensó más, y pisó el acelerador de su coche para dejar atrás a los diabólicos niños.


Lo anterior es evidentemente un resumen, que hemos puesto porque la historia original es bastante larga; sin embargo y dado que el lector ya conoce de qué va la cosa, podemos citar el final del relato original traducido, cuyas palabras difícilmente dejarán sin inmutarse a quien las lea y se imagine aquello que está leyendo; veamos:


‹‹ "Vamos, señor... déjenos entrar. No podemos entrar hasta que nos deje, ya sabe." Dijo suavemente el hablante. "Solo déjenos entrar y nos iremos antes de que lo sepa. Iremos a la casa de nuestra madre."


Entablamos contacto visual.


Para mi horror, me di cuenta de que mi mano estaba en la manilla de la puerta y estaba en el proceso de abrirla. La retiré de inmediato y de forma algo violenta. Pero eso me obligó a no mirar a los niños.


Los miré de nuevo. "Er... Umm...", dije débilmente y entonces mi mente volvió en sí, en un enfoque agudo. Por primera vez vi sus ojos: eran negros como el carbón; sin pupila, sin iris, solo dos orbes negros que reflejaban la luz roja y blanca de la marquesina.


Entonces mi expresión me delató. El silencioso tenía una expresión de horror que parecía indicar dos cosas: A) Ocurrió lo imposible, y B) "¡Ya se dio cuenta!". El hablante, por otro lado, estaba furioso. Sus ojos brillaron intensamente en la media luz. "Vamos, señor", dijo, "no lo lastimaremos, tiene que DEJARNOS ENTRAR, no tenemos armas...". Esto me asustó a más no poder, porque con ese tono prácticamente estaba diciéndome: "No necesitamos armas"


Entonces se dio cuenta de que estaba moviendo mi mano hacia la palanca de velocidad. Las palabras finales del hablante contenían una furia que era absoluta, y aún así parecía también sentir pánico:""¡NO PODEMOS ENTRAR SI NO NOS... DA... PERMISO!".


Entonces arranqué en reversa (gracias a Dios no había nadie detrás) y salí del estacionamiento. Vi a los chicos en mi visión periférica y entonces volteé súbitamente para verlos bien.


Se habían ido. La banqueta frente al cine estaba desierta. ››


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Los rasgos de los encuentros y de los niños de ojos negros


A raíz del encuentro de Brian, en la red comenzaron a aparecer montones de testimonios de personas que habían tenido encuentros con los temibles niños de ojos negros. Un escéptico pensaría que todos los relatos posteriores a Brian son inventados o producidos por la sugestión o el engaño de terceros (que pretenden hacerse pasar por niños BEK), y un ingenuo creería que casi todos los relatos posteriores a Brian son verídicos, y que simplemente las personas no contaban tanto esas experiencias antes por temor a que las considerasen farsantes o chifladas; pero, después de que hablase alguien con la importancia de Brian, ya podían sentirse libres de decir lo que habían vivido recientemente o hace mucho. Dejando ambos extremos, lo más probable es que, la mayoría (sin llegar a "casi todos") de relatos de BEK escritos después de que Brian publicara su experiencia, sean meras invenciones, mientras que los sobrantes se dividirían en los siguientes tipos: a) errores de percepción, en los cuales la persona, por una serie de factores (iluminación, estado mental y emocional, sustancias que pueda haberse metido, etc), ha creído ver ojos completamente negros donde no los había, b) recuerdos distorsionados de encuentros algo incómodos e inquietantes con niños extraños y de ojos negros (pero no totalmente negros) que inspiraban desconfianza, que se dieron en medio de la noche y que por tanto se prestan fácilmente a una reelaboración, en la cual la persona, guiada por el condicionamiento de la sugestión, se engaña creyendo que estaba más atemorizada de lo que estaba cuando vio a los niños, y que éstos tenían los ojos completamente negros y no simplemente negros, y c) encuentros con niños bromistas que compraron lentillas de contacto especiales (son muy caras estas lentillas, lo cual vuelve poco probable esto) para parecer niños BEK, y d) encuentros con niños que en realidad tenían los ojos completamente negros, y cuya naturaleza, suponiendo que existen, resulta un verdadero misterio... Aclarado esto, cabe mencionar que, de los diversos testimonios (al margen de su verdad o falsedad), se desprenden las siguientes características comunes, tanto en relación al encuentro como a los niños BEK:


1. Los niños surgen de la nada, como si se hubieran materializado en un sitio concreto.


2. Los niños tienen los ojos absolutamente negros, tan negros que casi siempre la gente los describe como refractantes.


3. Los BEK suelen usar ropa vieja (no en el sentido de desgastada, sino de perteneciente a épocas anteriores), aunque siempre del siglo XX; o bien, si la ropa no es vieja, es típica y no va con lo que los niños usan, ejemplo de lo cual podría ser que, en el Oeste Norteamericano, se aparezca un BEK con ropa de vaquero...


4. Cuando un BEK habla (algunos son muy silenciosos, pero los silenciosos no aparecen solos), muestra gran manejo del idioma, como si fuera un adulto con facilidad de palabra, con elocuencia incluso.


5. Los BEK generalmente aparecen en parejas, y solo en una minoría de casos aparece un BEK solo. Como ya se dijo, cuando un BEK aparece solo, es de los que habla, y cuando se presenta una pareja de BEK, suele ocurrir que uno solo habla y el otro es silencioso.


6. Generalmente la edad de un BEK parece estar entre los 10 y los 14: rara vez parecen menores o mayores; y, cuando parecen mayores, jamás parecen de 18 o más...


7. Los BEK parecen estar rodeados de un aura sobrenatural, de un aura cuya naturaleza expresa poder y maldad, y que además produce intenso temor en cualquiera que llegue a sufrir la desgracia de sentirla.


8. Casi todos los avistamientos se producen de noche o al atardecer; y, dentro de estos, la gran mayoría se dan en la noche.


9. Los BEK suelen mostrar nerviosismo y agresividad cuando las personas se oponen a sus peticiones. Generalmente, quien ve un BEK comienza aceptando lo que éste pide, hasta que ve el negro absoluto de sus ojos y entonces el miedo hace que ya no acepte las peticiones del BEK, sea directa o indirectamente: debido a esto, el BEK se enfada y se muestra insistente. Algunos creen que, en esto de las peticiones, los BEK muestran habilidades de control mental, que primero ejercen sin el temor, cuando la persona se muestra extrañamente solícita, y después ejercen inspirando temor, cuando la persona les ha visto el negro absoluto de los ojos y entonces emplean justamente los ojos para que la persona, aunque no complazca tanto, se muestre al menos dócil, mansa...


10. Cuando la persona escapa, los BEK desaparecen súbitamente, rápidamente, como si se hubiesen desvanecido, siempre sin dejar rastro. Lógicamente, esto se sabe porque algunos se han atrevido a mirar atrás.


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Teorías


Aquí solo nos referiremos a las teorías que explican los BEK suponiendo que estos son reales, y no a las teorías que niegan la existencia de los BEK, porque estas no explican a los BEK como una realidad objetiva, sino como una creencia que, en los menos falsos de los casos, esconden otras realidades erradamente interpretadas. Por otro lado, implícitamente ya se expusieron estas teorías del fraude en la introducción del apartado titulado como "Los rasgos de los encuentros y de los niños de ojos negros". Dicho esto, revisemos las teorías sobre los BEK:


Hibridación Alienígena: Existen muchísimos casos de mujeres que efectivamente creen haber sido abducidas por extraterrestres, y que en las naves copularon con algún extraterrestre a fin de crear un híbrido, fueron usadas con el fin de producir híbridos aunque sin contacto sexual, o bien no se dio ninguna de las cosas anteriores pero vieron híbridos en la nave... Sería absurdo e injusto afirmar que todas esas mujeres han mentido (en el sentido de contar algo sabiendo que es falso), y una muestra de eso son los abundantes documentales que existen sobre el tema, aunque lógicamente lo que cuentan puede no ser verdad, y aquí entran diversas teorías, pero no viene al caso mencionarlas y además hay unos cuantos casos en que los análisis psicológicos parecen mostrar que la mujer tuvo una experiencia objetiva, aunque no existan evidencias de esa experiencia objetiva. En este contexto, se sugiere que los BEK son híbridos que tienen ADN humano y extraterrestre, siendo los grises la raza más señalada, debido a que éstos son pequeños y tienen ojos grandes y negros. Evidentemente la teoría es descabellada y no se sostiene ni siquiera como especulación; ya que, las mujeres que supuestamente han visto híbridos extraterrestres, dicen que estos tienen la piel oscura y los ojos almendrados, y ni todos los BEK tienen piel oscura, ni se ha hablado de que tengan ojos almendrados como rasgo general.


Posesión demoníaca: Esta teoría cuenta con excelentes evidencias; ya que, en muchos casos de posesión demoníaca, el poseído a veces muestra los ojos completamente negros, tal y como sucedió con la famosa Anneliese Michel, de la cual en realidad pueden encontrarse fotos verdaderas que la muestran con los ojos anormalmente grandes y absolutamente negros... El problema del planteamiento es que, si bien parece encerrar una verdad teórica de orden demonológico, en la práctica no se sostiene mucho porque se sabe que los demonios no entran súbitamente en nadie, que siempre precisan que se les abran puertas a través de cosas como el satanismo, la magia negra, los actos atroces y ciertos estados de crisis. Resulta así que la posesión, en los pocos casos que se da, nunca es algo que se da abruptamente, sino un proceso que va mostrando una sintomatología que progresivamente se agrava hasta degenerar en un cuadro donde surgen fenómenos de índole paranormal. De ese modo, sabemos que no se dará el caso de niños que súbitamente sean poseídos por demonios y que después vayan y se aparezcan ante ciertas personas: si un niño fuese poseído, de seguro no lo dejarían salir de casa, y estaría bajo tratamiento psiquiátrico, sesiones de exorcismo, o ambas cosas.


Demonios: Esta es la mejor teoría de todas, ya que los niños BEK pueden mover objetos físicos y son completamente sólidos, aunque sin embargo parecen ser capaces de desvanecerse. Teniendo eso en cuenta, se sabe que hay muy pocos fantasmas con suficiente poder como para influir en el mundo material, y que aquellos que aparecen con aspecto sólido no son en realidad sólidos como los BEK. De ese modo, esas atribuciones escapan a cualquier espíritu desencarnado, aunque no a los demonios, ya que en ciertos exorcismos se ha sabido de poseídos que escupen sapos, clavos u otras cosas que parecen haber surgido de la nada, aunque en realidad no surgen de la nada sino que son una manifestación de la condensación de la energía del o de los demonios en nuestro mundo material: si esto es así, es razonable pensar que muy posiblemente pueden emplear ese mismo proceso para materializarse ellos mismos. Lo anterior toma aún mucha más fuerza debido a que hay testimonios, sobre todo de santos, que dicen haber visto al Diablo bajo diversas formas materiales: por ejemplo, el Padre Pío cuenta que una vez apareció un sujeto en el confesionario, que tenía una elocuencia fabulosa (que usaba para justificar todo tipo de pecados) y que después, misteriosamente, se desvaneció. En síntesis, la literatura sobre el tema parece indicar que: a) ningún fantasma puede materializarse, y solo pocos pueden producir fenómenos en el mundo material, b) los demonios pueden materializarse de diversas maneras, sostener por tiempo indefinido las materializaciones que elijan, y desvanecerse después. En base a esto, desde una visión que combine la Parapsicología y la Demonología, lo más razonable es suponer que los BEK, en caso de existir, son demonios. Cosa aparte es la razón que los lleva a tomar aspecto de niños: quizá elijen materializarse como niños para así divertirse con el acercamiento inicial (posibilitado por su aspecto inocente) y el temor final que infringen en la víctima; quizá lo hacen porque siempre les gusta corromper, y es una corrupción simbólica el combinar la naturaleza demoníaca (expresada en los ojos absolutamente negros) con la ternura infantil; quizá lo hacen por las dos cosas antes referidas, o tal vez por otras causas, que bien podrían ir solas o acompañadas de las aquí mencionadas como posibles.


Vampiros: Esta absurda teoría es en gran parte el producto del cine y la televisión, donde suelen mostrarse vampiros con ojos totalmente negros. Ni siquiera tiene sentido creer en la posibilidad de que existan los vampiros, y si algo ha habido y habrá, son solo enfermedades que dan el aspecto de vampiro a la persona, o trastornados criminales que beben la sangre de sus víctimas... Así, si los vampiros no pueden existir, los niños BEK, en caso de ser reales, no pueden ser vampiros... El asunto acabaría aquí si no fuese porque, queriendo hacer de algún modo posible la teoría, algunos han dicho que no son vampiros de sangre sino vampiros energéticos... Pero los vampiros energéticos son entes del plano astral, y los entes del plano astral no pueden materializarse...

DUERME CON EL CADÁVER DE SU ESPOSO


Una viuda que no dejaba ir el pasado...


Una viuda en duelo estaba tan devastada por la muerte de su esposo, que no era capaz de comunicarles a otras personas lo sucedido, por lo que durmió junto al cadáver de su amado por casi un año entero.


Los restos "momificados" de Marcel H. de 79 años, yacían descubiertos en un apartamento de Bruselas, capital de Bélgica. Se cree que Marcel H. falleció por un ataque de asma en noviembre del año pasado, aunque su esposa de 69 años, que no ha querido identificarse ante la Prensa, sentía tanto apego que prefirió dormir junto a su cadáver pestilente, con tal de tenerlo cerca...


Curiosamente, los vecinos no olieron la fetidez que emanaba de la singular y macabra pareja, y solo empezó a haber sospechas cuando el propietario del inmueble se quejó de que los ancianos no pagaban el alquiler desde el 2012.


Ahora bien, antes se dijo que los restos de Marcel H. estaban "momificados", y las comillas no eran en vano... Así Philippe Boxho, patólogo del Centro Forense de Lieja, dijo lo siguiente sobre este caso: "Un cuerpo puede llegar a momificarse en un ambiente seco y cálido. Se necesita al menos una semana para que alcance ese estado. En este caso, el cuerpo se había podrido en la cama, y sus órganos internos se habían deshecho y mezclado. Ese líquido se había extendido y la cama había pasado a ser un enjambre de insectos al igual que el cuerpo podrido (...). Esta no es la primera vez que he hecho un descubrimiento de este tipo, me he enfrentado con dos o tres casos en que la persona ha dormido continuamente con el cadáver de su pareja"






Aquí vemos dos fotos del repulsivo cadáver:








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El poder de las maldiciones










Las maldiciones han estado desde siglos presentes en diferentes culturas. Desde sus orígenes, las tradiciones mágicas e incluso religiosas han concebido a la palabra como algo dotado de cierto poder inherente, que puede ser empleado tanto para crear como para destruir.


No en vano, los cabalistas hablaban de los poderosos y variados nombres de Dios, el Evangelio de Juan nos dijo que “en el principio era el Verbo” y que por él “todas las cosas fueron hechas” y, los antiguos griegos y los habitantes de muchas culturas asiáticas, guardaban un profundo temor a las maldiciones proferidas por las madres. Y es que la palabra vehiculiza energías y, en el contexto de las maldiciones, si a más de ésta hay un vínculo fuerte entre emisor y receptor o si el emisor tiene una mente psíquicamente dotada o emplea ayuda de entidades o de elementos cargados de energías negativas, la maldición podría tener suficiente poder como para ocasionar la muerte del maldecido, o como para sumir gran parte de su vida en las sombras de la penuria y la desdicha…


El concepto ‹‹entrelazando palabras›› muestra el proceso mediante el cual las maldiciones y los hechizos son formulados. Las palabras habladas son dirigidas hacia alguien determinado; o bien a una base material que las potencia y hace que después el hechizo, al ser activado, sea más efectivo. Ahora, y aunque tanto en las maldiciones como en los hechizos suele estar presente la palabra hablada, ambas cosas son diferentes.





Para otorgar fuerza a una maldición, los hechiceros suelen solicitar la colaboración de espíritus o entidades malévolas. Por ejemplo, en el contexto del vudú, un bokor podría invocar al Djab (equivalente al Diablo) tras conseguir el beneplácito de Baron Samedi, para que el Djab le ayude a lanzar una maldición de muerte hacia alguien determinado.


Por su parte los hechizos, a diferencia de las maldiciones, son recitados o escritos para ser incluidos en un marco operativo junto a una gama de elementos materiales. El hechicero no necesariamente convocará a una entidad para potenciar el hechizo, pues bien puede usar el “poder verbal” de lo recitado para que la energía mágica ascienda y, en esta etapa, es justamente cuando emplea una base material para dirigir el hechizo hacia el blanco seleccionado. Sin embargo, es evidente que también en los hechizos puede solicitarse la ayuda de entidades. Al fin y al cabo, el hechizo es un conjunto de pasos orientados al direccionamiento y manejo de energías psíquicas y astrales para conseguir un fin determinado, mientras que la maldición es una fórmula verbal concebida para ser recitada generalmente de manera hablada, a fin de ocasionar, en virtud de determinados elementos que la dotan de poder, un mal contenido en las palabras que la articulan, que la constituyen. Naturalmente, este mal tiene la finalidad de dañar a una o más personas, por lo general determinadas; aunque, desde un punto de vista estructural, el mal recae sobre el blanco, y el blanco puede ser un lugar o un objeto, y no necesariamente un sujeto.
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INCREMENTANDO EL POTENCIAL DE LAS MALDICIONES





En Asia se creía (y aún suele creerse) que las madres son las más poderosas emisoras de maldiciones. Aquel poder para maldecir, supuestamente aparecía tras el parto del primer hijo. Pese a que en la cultura asíatica se creía que la mayoría de las maldiciones podían ser rechazadas, las maldiciones efectuadas por madres constituían una excepción; esto, claro está, cuando el blanco de la maldición era un hijo o una hija. Entretanto, los antiguos griegos temían tanto esta clase de maldición que le otorgaban un nombre específico: Miasma.


En distintas culturas, la sangre menstrual ha sido empleada para potenciar hechizos y maldiciones, y aún hoy en día es así. En la antiguedad contituía una forma que la mujer tenía de ofrecer sacrificio, ya que la sangre menstrual tiene restos de óvulo no fecundado. Volviendo a los rituales, este tipo de sangre es parte de los fluidos corporales que se meten en las “botella de brujas” o se embadurnan sobre un hechizo escrito para cargarlo.


Históricamente ese temor al poder metafísico de la mujer se plasmó en el Oscurantismo; cuando, a través de órdenes papales como la Cum inter nonnullos del Papa Juan (1325) y la Ad extir panda del Papa Inocencio IV (15 de Mayo de 1252), aproximadamente cinco millones de personas fueron torturadas y/o asesinadas, siendo una gran parte de estas mujeres a las que se acusó de hechicería, creyéndose que éstas, en gran parte por su género, tenían el poder para maldecir/hechizar, constituyéndo, según la superstición popular, hijos y esposos los generalmente maldecidos por las brujas.


Pasando a otro punto, las maldiciones no siempre son proferidas con plena consciencia de su uso; por ejemplo, si un psíquico, un brujo o una persona con el tercer ojo algo poderoso entra en cólera y profiere algo como “¡Quiero que te enfermes y sufras!”, es muy probable que, poco después, la persona que recibió aquel deseo caiga efectivamente enferma… Inclusive, en ciertos casos bastan los pensamiento malintencionados cuando están bien hilados en la mente y van acompañados de intensas emociones y claras visualizaciones. No obstante, en ciertos tipos de maldiciones como las de muerte, se requiere siempre de la palabra hablada.


Si se desea un método concreto para maldecir, puede hacerse lo siguiente, supuestamente útil en el caso de alguien que nos haya generado ira:


Piensa en aquellas cosas que han hecho que la persona a maldecir te cause ira, intenta sentir esa ira de nuevo y, poniéndo tu atención en el tercer ojo, visualiza allí a la persona que maldecirás. Concéntrate en visualizarlo, y en sentir cada vez más ira mientras recitas su nombre con mucho odio. Cuando hayas alcanzado el estado idóneo, golpea tu pecho con el puño derecho y convoca a Pazuzu (un demonio sumerio de muerte y enfermedad, que aquí opera como ente simbólico canalizador de fuerzas antes que como ser real):


Pazuzu, Señor del viento del Sudoeste, yo te convoco.


Pazuzu, oh hermano de Humwawa, yo te convoco.


Oh sonriente ángel oscuro, yo te convoco.


Oh cornudo demonio de alas dobles, yo te convoco.


Pazuzu, hunde tus dientes en (nombre de la víctima).


Pazuzu, que tus aullidos destruyan su alma.


Oh Pazuzu que te aferras a tus víctimas hasta la muerte,


mata a (nombre de la víctima),


porque esta es mi voluntad.


Hecho lo anterior, visualiza a la víctima de pie frente a ti, e imagina una caosfera (símbolo del caos en Magia del Caos) dentro de su corazón, mientras gritas el nombre del demonio invocado. Posteriormente recita ésto:


Ya que Pazuzu es mi ayuda,


con el poder de este demonio una maldición es hecha


para matar a (nombre de la víctima).


Antes de dos ciclos de la luna,


tú, (nombre de la víctima), serás enviado a la tumba.


Repite lo anterior dos veces, después aplaude con contundencia dos veces o da dos golpes de tambor y di “¡está hecho!”. Haz entonces una ofrenda de agradecimiento a Pazuzu, sepultando un pedazo de carne cruda en la tierra, preferiblemente bajo la sombra de un árbol. Con ello, simbólicamente Pazuzu estará atado a tu petición y será liberado solo cuando la carne enterrada esté completamente consumida.


En todo lo anterior, al igual que en cualquier hechizo, es necesario que usted mencione los dos nombres (si tiene dos; si es un caso raro de más de dos, mencione todos; si tiene solo uno, ese uno) de la víctima, al igual que ambos apellidos, ya que teóricamente el nombre completo contiene la energía de la persona pues posee un vínculo unívoco con la misma, cosa que se ve en el hecho de que tanto a ángeles como a demonios haya que llamarlos por sus nombres verdaderos, de modo que no será lo mismo decir “Diablo” que “Satanás”; pues, aunque ambos contienen su energía, el segundo la detenta en un grado mucho mayor.


Otra cosa a tener en cuenta, es que bajo ningún concepto recomendamos emplear el hechizo anterior, pues el karma por el mero hecho de intentarlo es enorme, más aún el karma que se sufre si la maldición llega a funcionar… Ahora, y por otra parte, desde un punto de vista ético, el mero hecho de jugar con algo así ya es terrible, aunque uno sea un ateo o un escéptico con respecto a la brujería.


Pero existen fórmulas menos radicales que la anterior y en teoría muy poderosas, como estas dos que presentamos para la eliminación de un rival en el plano comercial:


Fórmula uno:


Compra o fabrica un mini ataúd de madera y pon en él la tarjeta comercial de tu rival o algo que represente a su negocio. Después, enrolla (en tela negra de ser posible) una foto del negocio de tu rival, pon el rollo junto al ataúd y una aguja junto al rollo. Entonces visualiza y piensa en el éxito económico que tendrás cuando tu rival desaparezca, visualizando después al negocio de tu adversario con letreros de venta, clausura, liquidación o lo que sea que indique su quiebra. Ríe, goza con la visualización y, cuando sientas que tienes el poder, deja de visualizar y mirando al ataúd recita:


En tres ciclos de la luna tu negocio se hundirá,


tus deudas se amontonarán ya que nada se venderá.


Cualquier rescate financiero que intentes hacer,


será parado por tus acreedores y banqueros,


empujándote al estancamiento de la bancarrota.


Repite la maldición tres veces y, mientras pronuncias la sentencia final, clave el alfiler en el rollo, colócalo ya pinchado en el ataúd. Ríe.


Posteriormente esperarás a que la luna esté llena, irás a un cementerio y enterrarás el mini ataúd, visualizando, mientras ríes, una caoesfera en la zona en que enterraste el ataúd. Antes de salir del cementerio, toma un poco de tierra del lugar de enterramiento y, estando en tu casa, ponlo en un envoltorio con el nombre del rival, y después manda el envoltorio al negocio de tu adversario.


Fórmula dos:


Esta fórmula es más de protección que de destrucción. Para efectuarla, habremos de conseguir una foto del negocio del enemigo, un largo cordón azul, una vela negra y un pedazo de pergamino.


Con la mente aquietada, escribe sobre el pergamino lo siguiente:


En todas las operaciones comerciales que planees contra mí,


la discordia y el fallo serán el resultado para ti.


Tus productos o servicios no se venderán si son colocados con los míos;


una sombra negra de confusión será el resultado,


hasta que te des cuenta de que estás perdiendo el tiempo.


Al terminar de escribir cada línea de la fórmula, visualiza una caoesfera y enviála mentalmente a la fotografía. Tras acabar la última línea, enrolla la fotografía con el pergamino.


Ahora toma el cordón y recita la fórmula cuatro veces. Al terminar cada recitación haz un nudo simple en el cordón. Toma después el cordón con cuatro nudos y átalo en torno a la fotografía/rollo. Ahora, en la vela negra, marca el nombre del negocio de tu rival o el del propietario, si es que el negocio no tiene nombre particular. Prende la vela y vierte la cera ardiente en los extremos de la cuerda atada alrededor del rollo, diciendo “está hecho” cuando acabes. Ahora deja que la vela arda hasta consumirse, visualizando la impotencia de tu rival y riéndote de la misma. Finalmente, agarra el rollo y séllalo en un envoltorio, escribiendo sobre éste lo que fue marcado en la vela. Esconde el envoltorio en tu propio local, y relájate, pues servirá como fuente de protección.
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LAS BOTELLAS DE BRUJAS





La “botella de bruja” es parte fundamental del repertorio tradicional de brujería, y la vemos presente en manifestaciones que llevan siglos, como la Brujería Tradicional Británica, que consta entre las influencias de la moderna Magia del Caos.


Una botella de bruja puede ser energetizada y preparada para colocarse en el hogar a manera de objeto protector, pero también puede acondicionarse para acabar con la vida de quien pise el suelo en donde se la entierra. En el caso que se expondrá, relativo a las maldiciones, la botella se condicionará para atraer tres meses de mala suerte sobre la víctima.


Aunque “mala suerte” sea algo poco específico, aquí su uso es intencional porque permite a la fuerza mágica obrar con mayor libertad, cosa que a su vez aumenta la fe del hechicero en que la maldición funcionará, y esto a su vez aumenta las probabilidades de que funcione.


La botella ideal para este trabajo es una que haya sido desenterrada, pero también valdrá una vieja botella de vidrio en que haya habido leche o alguna otra botella usada de vidrio. Elegida la botella, procederemos a limpiarla con agua, sal marina, y algo de tierra. Posteriormente la pondremos en el alféizar de la ventana cuando el sol se esté poniendo, y la sacaremos al amanecer. Entonces la lavaremos de nuevo en agua de manantial (venden agua de manantial, es la famosa “agua mineral”) o de lluvia, y la dejaremos después en un lugar donde nadie, ni siquiera nosotros mismos o algún animal, habrá de tocarla por cinco días en los cuales visualizaremos con regularidad a nuestra víctima sufriendo por la mala suerte que la botella le traerá.


Pasados los cinco días de espera, tomarás la botella y dibujarás en ella una caosfera con el nombre de tu víctima en el centro de la misma. Hecho esto, llena la botella con tu orina y algo de semen o menstruación (dependiendo de tu sexo), y añade un clavo grande de hierro (el hierro se asocia a Marte, tiene su energía astrológica de carácter marcial, bélico), escribiendo (con concentración y la emoción pertinente en suma intensidad) después en un trozo de papel:


Conforme tú, (nombre de la víctima) atraviesas el sendero de mi botella,


la mala suerte se convierte en tu hermana mientras yo me siento y río.


Cada vez que lo atravieses tu mala suerte aumentará,


y durante tres meses no habrá liberación.


Escrita la maldición, quema el papel con la llama de una vela negra que tenga escrito el nombre de la víctima. Cuida que no se pierda nada de las cenizas del papel, porque habrás de tomarlas y meterlas en la botella, que cerrarás con un corcho sobre el cual, para fortalecer el cerramiento, vertirás la cera derretida de la vela con el nombre de la víctima.


Ahora sostén la botella encima de tu cabeza y recita hablando tres veces la maldición (que deberás haber memorizado), luego ríe, y llama al dios nórdico Loki (insistimos: Loki no existe, es un símbolo canalizador de energías) recitando esto:


Oh, Loki, es tiempo de jugar,


Dios tramposo, yo te convoco hoy.


Ayúdame a enviar esta maldición sobre su camino,


otórgale poder durante tres meses desde hoy.


Antes de la medianoche de ese mismo día, toma la botella y entiérrala lo más cerca posible de la casa de la víctima, preferiblemente en un lugar por el que sepas que caminará. Recita entonces tres veces la maldición antes de marcharte, y ríe visualizando el infortunio de tu víctima. Ahora puedes irte, ya no necesitas hacer nada más.
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MALDICIONES CON RAÍCES


Se cree que este tipo de maldiciones se originaron en África, y actualmente se usan en ciertas partes de USA (donde llegaron con los esclavos negroa), sobre todo en varias zonas a lo largo del delta del Mississippi. En sus prácticas aparecen una amplia variedad de raíces de hierbas y plantas; y es que, como todo en magia tiene su simbolismo, la raíz es vista como símbolo de muerte porque siempre está enterrada y nunca ve la luz del día. Nuevamente vemos aquí un caso de fundamentos en que aparece el llamado “pensamiento mágico”; por lo que, si queremos hacer una maldición con raíces que realmente funcione, debemos conseguir la raíz de una planta enferma, de una planta de cementerio, o bien podemos torturar por largo tiempo a una planta y después quitarle una raíz. En suma, lo importante será cargar de malas energías la raíz.


Ahora bien, la raíz deberemos desenterrarla por la noche, y colocarla en una bolsita donde estén pedazos de uña o cabello de la víctima, y un papelito con la maldición. Esta bolsita la enterraremos en el jardín de la casa de la víctima. En caso de que no podamos conseguir pelo o uñas de la víctima, podemos crear un pequeño muñeco que la represente o colocar una fotografía de la misma.
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MALDICIÓN DIRECTA


En el imaginario popular, la forma de maldición que prevalece es aquella en que el emisor de la maldición la manda en presencia de la víctima, usualmente de forma verbal, por lo que la víctima, al momento de ser maldecida, sabe que lo está siendo.


En realidad los hechiceros, y en líneas generales las personas versadas en el lado oscuro del esoterismo, saben que no es muy buena idea mandar una maldición en presencia de la víctima de forma tal que está se percate; ya que entonces, a más de la reacción de enojo que podría presentar en aquellos momentos, posteriormente podría tomar una serie de medidas preventivas si se toma en serio el poder de la maldición, yendo éstas desde la simple oración, hasta formas avanzadas que incluyen visualizaciones, limpias y hasta trabajos de magia blanca…





De ese modo lo mejor será, cuando querramos maldecir a nuestra víctima teniéndola allí, hacerlo sin que se de cuenta, tal y como enseña esta forma, pensada sobre todo para entornos laborales:


Primeramente habrás de esperar a que la luna esté en su fase oscura, esto es, que no se vea en el cielo. En cualquier día de esa fase, esperarás a estar a solas, sea por la razón que sea, con aquella persona que quieres maldecir. Teniéndola ante ti, concentrarás tu mente en ella, la mirarás fijamente (tratando de ver su interior) a los ojos por un momento, y después dirás (con el pensamiento) con claridad y fuerza en tu propia mente:


Antes de que la luna esté llena


y con el poder que ahora invoco,


estarás buscando un empleo alternativo,


durante el periodo de un año y un día.

Revelaciones sobre los masones






Muchos ven a los masones como miembros de una organización radicalmente hermética, con hermandades secretas a lo largo del mundo, poderosos y peligrosos rituales y conocimientos insospechados. Otros creen que los masones quieren controlar el mundo y tienen infiltrados en todos los grandes hilos del poder mundial, y hasta hay quienes piensan que adoran al mismo Lucifer…


¿Qué combate la masonería? “La ignorancia, la superstición, y las tiranías”, diría un masón, y sin embargo persisten las preguntas: ¿Quiénes son? ¿Cuáles son sus prácticas? ¿Para qué se juntan? ¿Por qué usan rituales? ¿Qué hay y qué pasa dentro de las puertas de sus templos?


La masonería está rodeada de legendas, mitos y misterios. El camino de cualquier persona que quiera develarlos deberá comenzar en un lugar pequeño, generalmente ubicado bajo tierra. Así comienza la iniciación de un masón. Con los ojos vendados, el futuro iniciado es conducido a una habitación que está aislada, húmeda, oscura, y a la que solamente unos pocos tienen acceso.


El cuarto de reflexiones es la puerta de entrada a los misterios de la masonería. Son misterios que los masones ocultan de los que llaman “profanos”, y que solo protegiendo su identidad son capaces de revelar.





Dice María Eugenia Vázquez Semadeni, historiadora de la U.C.L.A.: “El que pretende ser iniciado debe pasar ahí la noche, solo con una vela, sal y agua, y reflexionar sobre su propia muerte, su finitud, sobre la infinitud del universo. Este tipo de vivencias, lo que pretenden es que el masón abra su mente, que conciba su pequeñez pero también su perfectibilidad”. Cada elemento presente en el gabinete o cámara de reflexión, busca concientizar al futuro iniciado sobre el cambio que deberá realizar en su vida si desea convertirse en masón. La vela, le recuerda la luz interior que busca; todos los elementos presentes tienen un sentido alquímico que representa el conocimiento de uno mismo y el poder de la transformación. El vaso con agua, el pan, la sal, el mercurio y el azufre. Y en la pequeña sala está presente la calavera, símbolo de la muerte.


En cuanto a este ritual de iniciación, grandes masones se han pronunciado así:


Jorge Alejandro Avilés, Gran Maestro de la Gran Logia Valle de México: “Eso es lo que define la iniciación. Tú estás en un estado y pasas a otro de una manera importante. Parece que no pero te transforma, y un día te das cuenta de que no eres el mismo que eras cuando llegaste aquí”


Manuel Jiménez Guzmán, Gran Comendador del Supremo Consejo de México: “Reconocerme a mí mismo, el poner a prueba mi capacidad, mi valor personal, mi hombría de bien, y mi capacidad para resolver lo que la masonería en la iniciación plantea”


Ángel Jorge Clavero, Gran Maestre de la Gran Logia de Argentina: “A uno lo sientan en una habitacion, y le piden que escriba lo que siente, y uno escribe en sí la sensación que tiene, y el por qué del ingreso, qué espera de la institución que lo va a acoger, etcétera”


El ingreso a la masonería es voluntario, el candidato debe ser presentado por un masón y ser entrevistado. Y luego de que su admisión es aprobada por los demás hermanos, el candidato debe estar dispuesto a transformar su forma de vivir y de ver el mundo.


Bajo la cálavera que el iniciado ve en la cámara, está escrito “V.I.T.R.I.O.L.”, que es un acróstico extraído de “Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum”, frase latina que traducida al español significa “Visita el interior de nuestra tierra, que rectificando encontrarás la piedra oculta”. El hombre profano debe morir para renacer como masón, debe preguntarse qué deja, cuál sería su testamento si el día de hoy fuese su último día. En la cámara de reflexión, el iniciado tiene la oportunidad de arrepentirse y se enfrenta a estas palabras: “Si sientes miedo o tiemblas ante la verdad, abandona este recinto… Si eres débil o no tienes voluntad, retírate… Aún es tiempo”. Pero si decide seguir, debe comprometerse a guardar, aún en las peores condiciones, un conocimiento secreto. Estos misterios se transmiten en parte a través de ritos que por siglos han permanecido en las sombras, ocultos en templos, escondidos de la mirada del común de los mortales. ¿Por qué esconderían con tanto cuidado sus rituales? Principalmente porque estos tienen un poder transformador.


Ahora, y al salir de la sala de reflexión, se inicia la siguiente etapa del ritual de iniciación. Siempre con los ojos vendados, el iniciado avanza hasta que, cuando ha llegado al templo, se le quita la venda para que vea la magnificencia del lugar en que se encuentra, dentro del cual están sus hermanos masones, que habrán de recibirlo fraternalmente. Sin embargo, antes de que se le quite la venda, se lo somete a una serie de pruebas físicas e intelectuales, algunas de las cuales implican el darse cuenta de que allí, entre los masones, carecerá de la comodidad inherente a las certezas que ha guardado hasta el momento presente de su vida, por lo que la decesión que tomará es difícil y debe ser reflexionada. En este contexto, en Argentina se emplea un tipo de sillas, que participan en las pruebas que el iniciado experimenta sin poder ver nada.


María del Carmen Mendoza, Gran Maestra de Insurgentes de la Era de Acuario, opina al respecto lo siguiente: “Con estos ejercicios físicos y mentales, se quiere ver cuál es la respuesta de la persona que pretende ingresar”. Entretanto, ésta es la opinión de Jorge Alejandro Avilés, Gran Maestro de la Gran Logia Valle de México: “Se hacen unas pruebas que son definitivas para todos nosotros, y lo mejor de todo es caer en ellas, porque es lo que te permea y te enseña, y te hace madurar dentro de la masonería en el sentido de que empiezas de cero”


Así pues, a partir de la primera iniciación, comienza un camino que puede llegar hasta los 33 grados. Cada grado tiene lo que los masones llaman un “mito fundacional” que le da sentido, cada ceremonia es un rito de paso con diferentes enseñanzas. En ese proceso con 33 escalones, el masón va incorporando gradualmente sus conocimientos.


Por otro lado la masonería, en el contexto de sus rituales, pena con la muerte al traidor, cosa que actualmente es más algo que queda en el papel y no se traduce en hechos, aunque en el pasado no siempre fue así… Pero no por ello el rigor se ha perdido, y así, se dice que los masones buscan dominar sus palabras y sus emociones, intentando superarse constantemente en la rígida disciplina inherente al sistema de reglas de la institución. Sin embargo, todo este estricto orden no quita que la masonería procure hacer de sus miembros seres pensantes, analíticos, perspicaces y con sus propias opiniones. Y es que, en última instancia, el propósito de fondo del masón es la búsqueda de un saber superior; pues, como dijo el ya citado Jorge Alejandro Avilés, “la masonería se traduce en conocimiento, eso es la masonería”. Pero esto puede detallarse más, y aquí nos sirven las palabras de Manuel Jiménez Guzmán, Gran Comendador del Supremo Consejo de México, para quien el masón busca “investigar al universo y sus símbolos”, y practicar “la interpretación de la cultura, de la política, de la filosofía, de las ciencias exactas, y de la ciencia y la tecnología”





En Latinoamérica hay decenas de miles de masones organizados en distintas logias, ordenadas en distintos ritos o vertientes, algunas de origen local como el Rito Nacional Mexicano, y otras cuyas jurisdicciones pueden rastrearse hasta organismos masónicos europeos, principalmente franceses e ingleses. Actualmente el rito más practicado es el “escocés antiguo”


Roberto Neumarkt, Gran Comendador del Supremo Consejo de Argentina: “Desde el punto de vista administrativo, la Gran Logia maneja los grados 1 al 3 con determinados simbolismos, pues son grados simbólicos; y nosotros, los del Supremo Consejo, manejamos los grados 4 al 33, que son los llamados “filosóficos” o “escocistas” ”


Entre las primeras cosas que aprende el iniciado, están las señas y saludos que los masones utilizan para reconocerse secretamente. Lo que los masones llaman “toque” o “tocamiento”; un saludo que, de acuerdo a la posición de los dedos, representa una jerarquía u otra. Por ejemplo, el toque para el grado primero o de aprendiz, implica presionar con el pulgar derecho la primera falange del dedo índice del otro.


La masonería adoptó ese sistema para pasar desapercibida y para conocerse entre los hermanos sin que otros se den cuenta. Porque nadie que no esté adentro puede comprender lo que sucede entre los hermanos. Dos personas que nunca se habían visto la cara y que espontáneamente sienten un vínculo de amor fraterno por comprender que son hermanos masones. Estos saludos son un idioma universal de la masonería, que permite la comunicación parcial cuando dos hermanos masones no tienen una lengua común. Además de las señas y saludos, hay palabras que, junto a lo anterior, permiten el retejamiento, entendido como método que el masón emplea para saber si tal o cual persona es realmente masona. Ahora, y a más del saludo, cada grado masónico tiene sus inalterables modos de reconocimiento.


Para entrar al templo, es necesario conocer las contraseñas y señales. En relación a los grados, cada grado tiene sus contraseñas y señales de ingreso, y si alguien comete errores al manifestarlas, simplemente no podrá entrar. Sin embargo, y como es de suponer, con la debida autorización un profano podría entrar a un templo masón, aunque esto es extremadamente improbable de darse. Dentro de sus templos, los masones tienen reuniones privadas para practicar rituales o discutir asuntos en el contexto de una liturgia que así lo dispone. Gestos, señales, palabras, forma en que se camina, ubicación de los puestos, vestimenta, elementos del escenario, absolutamente todo tiene un sentido claro en el ámbito de las prácticas masónicas que tienen lugar en los templos. Así, los que están sentados en los costados hablan primero, los que tienen más experiencia están sentados en la cabecera. Siempre, sea cual sea el tema que se trate, el empleo de simbolismos se hace presente, pues esto constituye parte esencial de la metodología comunicativa de la masonería.


Los masones se reúnen regularmente, y celebran “tenidas” tanto abiertas como cerradas para tratar diversos asuntos, desde celebrar iniciaciones, hasta ceremonias de reconocimiento conyugal, o rituales que giran en torno a la muerte, tales como las “tenidas fúnebres” para recordar a los masones muertos, que en su simbolismo incluyen miel, leche y vino, elementos estos que son arrojados sobre un ataúd para simbolizar las tres etapas de la vida: la miel es la pureza e inocencia de la niñez; la leche, la fuerza y la vitalidad de la etapa adulta; y el vino representa los placeres de la vida y la sabiduría de la vejez. El número tres es el número masón, y recorre todo el simbolismo de la institución; por lo que, en lo que son las “tenidas fúnebres”, los hermanos dan tres vueltas en torno al ataúd, y se golpea a éste tres veces con un mazo, simbolizando un golpe el nacimiento, otro la etapa media de la vida, y el restante el último suspiro previo a la muerte.


En el centro de los templos masónicos siempre está el llamado “ara”, en donde se colocan tres velas, una biblia y, por encima de todo, la famosa escuadra con el compás, símbolo masón por excelencia y remite, a manera de memoria honorífica, a los instrumentos de trabajo de los primeros miembros de la hermandad. También, a la entrada de todo templo hay dos columnas que aluden a las columnas del templo de Salomón, rey de la tradición judeocristiana que representa la sabiduría. Pasar a través de ambas columnas, en el contexto de la iniciación, representa el nuevo nacimiento (cada columna viene a ser una pierna de mujer); mientras que, por otro lado, al pie de una columna hay una piedra en bruto (el masón recién iniciado), y al pie de la otra hay una piedra pulida que representa al masón de grado 33, que domina todos los secretos y rituales de la masonería.





Por su parte, hay otros símbolos siempre presentes en los templos, tales como:


El tablero de cuadros blancos y negros: signifca que para estar unido a sus hermanos, el masón debe tener una tolerancia que lo capacite para convivir con quienes tienen distintas creencias.


La cadena: está presente en muchos sitios, representa la necesidad y el deber que los hermanos masones tienen de estar juntos y apoyarse.


Así mismo, en todo templo masónico está presente otro símbolo: un ojo en un triángulo, el ojo del “Gran Arquitecto del Universo”. Esto expresa que, para todo masón, el universo tiene un Dios que lo creó, aunque las particularidades que asume ese Dios pertenecen a la libertad de creencia de cada masón. Tiene por ello una actitud muy abierta y tolerante la masonería, gran defensora del laicismo; y es, principalmente esa apertura hacia las creencias en Dios, ese comprender que lo único realmente importante es creer en un Dios, lo que la ha hecho sufrir el rechazo del Catolicismo desde sus orígenes y particularmente desde una bula papal contra la masonería, aparecida en 1738. Sin embargo, siempre han habido sacerdotes masones, y siempre ha sido mayor la actitud anti-masónica de la Iglesia, que la actitud anti-clerical de la masonería.


Los masones de cada siglo han ido dejando sus símbolos en las ciudades donde vivieron, pero generalmente estos solo pueden ser reconocidos por pocos, e interpretados de manera adecuada por un número aún más reducido de individuos esclarecidos. La ciudad de La Plata es paradigmática al respecto


Dichos rituales masones han permanecido durante siglos, repitiéndose a lo largo de todos los rincones del mundo en que, durante tal o cual época, la masonería ha estado presente. En el caso de México, la masonería llegó a fines del siglo XVIII, y actualmente tiene decenas de miles de miembros.


Pero… ¿Hasta qué punto la influencia masónica participó en la constitución de la Latinoamérica que actualmente conocemos? Famosos como Benito Juarez y Mario Moreno Cantinflas fueron masones… Yendo a lo importante, existe la opinión de que, sin el apoyo de los masones, la lucha de los líderes independentistas contra el absolutismo monárquico no habría tenido fuerza suficiente. En Uruguay, por ejemplo, la masonería ha marcado la vida cultural, política y social. Influído por la masonería, el Estado uruguayo se separó de la Iglesia a comienzos del siglo XX, siendo que ya, en el siglo XIX, esa misma influencia había propulsado el triunfo de un modelo laico de educación. Huella de esa influencia es la plaza matriz de Montevideo, que tiene símbolos masónicos en su fuente central. Por su parte, en Argentina ha habido 7 presidentes y 14 vicepresidentes masones.


Pero no siempre el poder político de los masones ha servido al bien, ejemplo de lo cual fue lo sucedido a mediados de los 70 del presente siglo en Italia, donde Gelli comandaba la logia expulsada “Propaganda Due”, que fue una auténtica red de poder secreto que pactó con las dictaduras latinoamericanas, como la argentina.

Azrael – El Arcángel de La Muerte






Azrael es el Arcángel de la Muerte. A él se le atribuye el rol de separar el alma del cuerpo al momento de la muerte, así como también la capacidad de ayudarnos a superar nuestro temor a la muerte en virtud de una mayor comprensión de la misma. Según cuenta una historia, este noble arcángel se autoexilió del Cielo para cumplir su misión.


Azrael es el Arcángel de la Muerte en varias tradiciones extrabíblicas. Está presente en el sijismo, en el islamismo, en el cristianismo e incluso en el judaísmo. Su nombre deriva de “Izrail”, nombre presente en el Corán y que se traduce como “Quien a Dios ayuda”. Comúnmente conocido como “Malak al-Mawt” entre los musulmanes, Azrael es en esencia el ángel que separa el alma del cuerpo al momento de la muerte, guiándola después hacia la oscuridad eterna o la luz del Creador, según pesen más los méritos o deméritos del alma en cuestión.


Diversos han sido los nombres con los cuales se ha visto asociado este arcángel: Ashriel, Azaril, Azriel, Izrail, y Ashrail, entre otros..
UN ARCÁNGEL DE ASPECTO SINIESTRO


En cuanto a su aspecto, por lo general Azrael es representado con una espada o una guadaña en virtud de su asociación con la clásica personificación de la muerte en forma de esqueleto vestido de negro. La vestimenta de Azrael suele ser una larga sotana o túnica negra con una capucha, lo cual no es fortuito pues el negro ha sido el color arquetípico de la muerte en distintos tiempos y culturas, tanto de Occidente como de Oriente.





Existe sin embargo una representación mucho más impactante del Arcángel Azrael. A saber, en el Islam se lo describe como un ángel de setenta mil pies y cuatro mil alas, con un cuerpo cubierto de tantos ojos y lenguas como personas hay sobre la Tierra. Claramente se ve que la representación es simbólica, estando ligada al papel que se le da de ser quien escribe los nombres de las personas en el Libro de la Muerte.


Por último, una interpretación más realista ha sugerido que Azrael es un arcángel rodeado por una luz blanquecina, no ya del blanco resplandeciente de la túnica de Gabriel, sino de un blanco mortecino y representativo de la naturaleza de la muerte.
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AZRAEL Y SU MISIÓN


Azrael tiene el título del Ángel de la Transición porque ayuda al ser humano en el difícil tránsito de la muerte. Este papel puede ser abordado desde distintas ópticas, pasando por la clásica visión en que Azrael separa el alma del cuerpo y acompaña al alma a su destino, hasta aquella perspectiva algo heterodoxa de la reencarnación entendida de una forma más perteneciente al esoterismo que a la religión, perspectiva en la cual Azrael es el guía espiritual del alma en el momento de pasar de una vida a la otra, tanto en el caso en que esa alma tiene que pasar (antes de encarnar) por diversos planos sutiles o lugares de estancia, como en el caso (enmarcado en otras teorías) en que esa alma tiene que asumir un cielo o infierno temporal y transitorio entre una y otra existencia.


Es en esa función de Ángel de la Transición donde Azrael se encarga de dar paz al alma de quien va a morir, no solo en el momento de la muerte y en los instantes previos, sino en la difícil crisis que constituye el préambulo de angustia y agonía propio de aquellos casos en que el individuo sabe que la muerte está próxima, tal como el caso del enfermo terminal (de SIDA, cáncer, etc.) o, por poner un ejemplo extremo, el caso de alguien que va a morir ejecutado o torturado. Y es que, y esto hay que señalarlo, Azrael no requiere que su ayuda sea solicitada para ayudar. Él simplemente está allí, incluso para muchos de los que no creen en su existencia.


Mas él no se limita a ayudar al sujeto que va a morir: también ayuda a quienes sufren la agonía y la muerte de quien pasará al otro mundo. Es así que él derrama su “energía sanadora y luz divina”, otorgando consuelo, serenidad, aceptación y, sobre todo, una comprensión sabia y profunda de la muerte, no ya como el inquietante paso del ser a la nada, sino como el tránsito en que el sujeto abandona sus elementos transitorios y perecederos, triunfando sobre el vacío de la disolución en virtud de aquello que hay de eterno en él.


Lo visto remite a la función de Azrael en torno a la muerte y su preámbulo, pero él, sobre todo para quienes piden su ayuda directamente o simplemente solicitan a Dios o a los seres de luz ayudas vinculadas a su función, puede ofrecer sus servicios. Tal es el caso de las personas que atraviesan crisis existenciales vinculadas a la comprensión de la muerte. Individuos que se preguntan cuál es la naturaleza de la muerte, que guardan un profundo miedo hacia ésta, o que se dejan hundir en la depresión pensando en que todo acabará con la muerte, en que sobrevivirán pero perderán su esencia, en que sus almas tendrán un destino desconocido pero ciertamente angustiante, o en que no tienen salvación y estarán condenados al suplicio eterno una vez dejado este mundo. En esos y otros casos Azrael puede inspirar en el sujeto en crisis la idea o las ideas pertinentes para una comprensión adecuada de la muerte, como también puede insuflar una profunda confianza en que el Creador no abandona a sus hijos en las crueles y mecánicas redes de la causalidad aparente, o bien un intenso sentimiento de esperanza de salvación que permita, en quienes están estancados en la culpa, salir del remordimiento e iniciar el camino de la reformación.





Lo anterior muestra que el papel de Arcángel de la Transición es algo más amplio de lo que podría parecer, y esa amplitud abarca todavía otros aspectos. Así, toda crisis existencial puede, en tanto concebida como transición, ser potencial espacio para la ayuda de Azrael, pudiendo este arcángel colaborar en la liberación del dolor, de la ira acumulada, del sentimiento de soledad y de confusión, etc.


Según cierta concepción de la tradición ocultista, Azrael es un ángel de los Registros Akásicos, siendo estos unos registros etéricos (el éter es un fluido intangible que penetra todo en el universo) de todo lo que ha sucedido desde el inicio de los tiempos y por tanto de los karmas buenos y malos de cada individuo.


Otro planteamiento ocultista dice que Azrael es el Ángel del Espíritu, título éste que denota la capacidad de Azrael para ubicar nuestros cuerpos sutiles (el etérico, el astral, el causal, etc.) y el estado en que estos se encuentran, independientemente de la dimensión en que se encuentren.


Finalmente y debido al vínculo intrínseco entre la actividad mediúmnica y el mundo de los espíritus desencarnados, algunos han dicho que Azrael suele ofrecer consejo y asistencia a los médiums que trabajan de manera seria y correcta, sobre todo si tienen el firme propósito de ayudar a las almas en pena que padecen sufrimiento y confusión en el más allá.
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AZRAEL EN DISTINTAS TRADICIONES RELIGIOSAS


Judaísmo


En el misticismo judío comúnmente se lo refiere como “Azriel”, no como “Azrael”, y frecuentemente se lo ve como unapersonificación del mal, aunque no como la personificación del mal o el mal en sí. Sin embargo el Zohar (libro sagrado perteneciente a la tradición cabalística) retrata a Azriel como un ser bondadoso que comanda legiones angelicales y recibe las plegarias de los creyentes que han alcanzado el paraíso.


El experto Lodge Magan, en su libro Dragon’s Blood #2- Practical Necromancy, nos dice que: ‹‹En el judaísmo la visión del Ángel de la Muerte es similar. Él quita la vida con una gota de veneno, mientras está de pie junto a la cabeza de la persona agonizante, preparado para capturar el alma que deja el cuerpo a través de la boca. Azrael habita en el Tercer Cielo. Sí el pecador confesaba su falta, el ángel de la muerte no lo podía tocar, porque entonces uno es protegido por Dios. En la literatura judía, Azrael es un espíritu, asumiendo una forma que es influenciada por las creencias de las personas, sus actos y su fe: para el hombre honesto y correcto, él aparece en la hora de la muerte como un bello arcángel, para los pecadores, en una forma horrenda y macabra. En su visión, uno puede morir de miedo.››


Cristianismo


En el paleocristianismo (cristianismo primitivo) se confundía a Azrael con Azra, descendiente de los sacerdotes de la tribu de Aarón y escriba durante el periodo del segundo Templo de Jerusalén.


Otra creencia planteaba que Azrael era el profeta Esdras, profeta que vaticinó la venida de Cristo y que subió al cielo sin haber pasado por la muerte física, razón esta en virtud de la cual se llegó a especular que él era Azrael.





Por su parte, el hereje Marción habló de Azrael como el Ángel de La Ley (la ley de Moisés), basándose en parte en la asociación entre el periodo teológico de La Ley con el sacrificio —en ese entonces se ofrendaban animales a Dios, pero el último sacrificio fue Cristo, con quien se inauguró el periodo teológico de La Gracia, en el cual el hombre era librado de la muerte por el poder redentor de El Salvador— y por lo tanto con la muerte.


Pese a todo lo dicho, Azrael no pertenece al cristianismo actual: ni al católico ni al protestante (evangelista, mormón, adventista, etc.), no al menos a nivel oficial o canónico. Por ello, si algún cristiano cree en Azrael, esa creencia es más una realidad de fe personal, extrabíblica y no-oficial.


Islam


El Corán dice que el Ángel de la Muerte toma el alma de cada persona en el momento de la muerte, sin embargo aclara que solo Alá (Dios) conoce cuándo morirá cada persona y a dónde será llevada su alma. Se cree que su poder es tan grande que, simbólicamente hablando, se necesitaban 70,000 cadenas para contenerlo, teniendo cada una la longitud de un viaje de miles de años. Según la tradición, cuando alguien muere Allah lee el nombre del fallecido y Azrael tiene 40 días para cumplir con su rol de separar el alma del cuerpo. Pero su llegada puede variar. Cuentan las leyendas que ésta viene cargada de paz y olores paradisíacos cuando un hombre es justo, pero que está acompañada de demonios torturadores (que atormentan al moribundo en el proceso de tránsito) cuando un hombre es malvado. Según cierta leyenda, Azrael está continuamente escribiendo los nombres de las personas que nacen y borrando los de las personas que mueren. Para la teología islámica, Azrael (nombrado como “Azrail, Azaril, Azariel o Izrail”) será el último ser en morir (muerte previa al Juicio Final).


Algunos relatos de la tradición islámica refieren encuentros entre el Ángel de la Muerte y los profetas. Un ejemplo impactante de eso es la historia (símbólica en gran medida) de Moisés, quien también es venerado en el Islam. Así, dicen que Azrael había ido a tomar el alma de Moisés pero éste se negaba a morir. “Aquí tienes un siervo que se niega a morir”, le dijo Azrael a Dios y después, forcejeando con Moisés, éste le dio un palmazo que le sacó uno de sus millones de ojos: el ojo que representaba que Moisés estaba en la lista de los que probarían la muerte….
LA HISTORIA DE AZRAEL


Esta conocida historia tiene su origen en la tradición islámica aunque posteriormente fue recibiendo elementos de otras tradiciones, llegando finalmente a ser una expresión del sincretismo propio del esoterismo contemporáneo. La historia es como sigue:


Poco tiempo después de su creación, a Azrael le fue asignado el estudio de algo que hasta el momento no se comprendía muy bien en el Cielo: la disposición de las almas humanas tras la muerte.


En efecto, se conocía que algunas almas habían llegado al Cielo (temporal en esta teoría de reencarnación) como consecuencia de méritos adquiridos en la mecánica de la reencarnación y el olvido (al volver a nacer), pero no se sabía a dónde iban las otras almas y qué pasaba exactamente con las almas tras la muerte. Fue ante esa situación que Azrael se ofreció a rastrear las almas de los humanos, algo que hasta ese momento ningún ángel había hecho bien, siendo él el primero en conseguirlo.





Sin embargo lo que halló fue indignante: muchos humanos, particularmente los de peor naturaleza, estaban siendo torturados en el llamado “reino inferior”. Y es que, en sus inicios, tal reino era un lugar de oscuridad, aislamiento, soledad, vacío y ausencia de Dios, pero no era un lugar de torturas, y los demonios lo habían convertido, sin autorización de Dios, en un espacio de suplicio y perversa mortificación. Ya no era más el Sheol: era el Infierno.


Cuando Azrael dio las noticias en el Cielo, la indignación general se encendió, pues, además de infligir torturas, los demonios a veces ozaban destruir a ciertas almas, tomándose así una potestad que ni él mismo Dios había ejercido pese a ser el único con derecho moral para hacerlo. Pero también, según informó Azrael, los demonios estaban reteniendo almas que no habían cometido faltas suficientes para ser llevadas al “reino inferior”; y, finalmente, aquellos crueles ángeles caídos procuraban retener eternamente a las almas que no destruían, cometiendo con ello la injusticia de pretender dar un castigo eterno e infinito a quienes tenían una culpa finita.





Como contramedida a tanta injusticia y compensación a su labor, Azrael ascendió al rango de Arcángel, comprometiéndose en dicho ascenso con la labor de asegurarse de que ninguna alma se dirigiera equivocadamente a un lugar que no fuera el Cielo. Él y su hueste de ángeles seguidores ayudarían a los espíritus de los muertos a librarse de sus cadenas, rescatarían almas salvables de los dominios de Satán, e impedirían a los ángeles caídos tomar cualquier alma que no les perteneciese.


Fue así que el Arcángel de la Muerte y sus ángeles comenzaron sus misiones de reconocimiento en busca de almas por salvar en el Infierno. Pero ayudar a los muertos no era suficiente, por lo que Azrael les dijo a sus ángeles que debían ayudar a los humanos vivos a prepararse para la muerte, a comprenderla, aceptarla y no temerla si sus actos eran buenos.





Pasado el tiempo, entre los seres de luz llegó a pensarse que Azrael y su coro rechazaban hasta cierto punto el Cielo. Finalmente Azrael expresó su decisión de autoexiliarse junto a su coro, no porque él y sus ángeles no amaran la compañía celestial, sino porque su compasión por los humanos era tan grande que preferían servir a Dios en la oscuridad con tal de evitar que las almas sufriesen un destino injusto al morir. Se convirtieron entonces en abnegados ángeles, en seres que iluminaban los lúgubres territorios de la muerte con la blancura impoluta de su ardiente bondad.


Las siguientes serían sus misiones principales: 1) buscar y separar fantasmas y demonios de sus lazos corpóreos y etéricos, 2) cazar y destruir a las almas que no tienen salvación y pertenecen a los demonios, 3) guiar a su destino a los humanos que mueren, contribuyendo a que se les de una segunda oportunidad (en la rueda de reencarnaciones) si es preciso, 4) luchar contra los demonios que promueven la muerte, 5) rescatar almas salvables del infierno.