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jueves, 20 de febrero de 2014

Los Videos Snuff

Portada original de la película que engaño a buena parte de la sociedad americana en 1976 simulando varios asesinatos.

Se considera snuff a las películas que contienen muertes reales, filmadas por motivos económicos para ser parte de un video que será distribuido en un circuito comercial, y no a las muertes que pueden llegar a aparecer, por ejemplo, en las noticias. 

El rumor de la existenicia de este tipo de films nació a principios de los 70s, cuando el clan de Charles Manson robó un camión de la cadena de televisión NBC, lleno de cámaras y de film, con el supuesto propósito de registrar sus matanzas.

La primera película que se comercializó como si fuera realmente de snuff fue una consecuencia de Slaughter(matanza), filmada en la Argentina en 1971. Esta película, dirigida por Michael y Roberta Findlay (importantes directores del circuito under), era una réplica de los asesinatos perpretados por el clan Manson, y no fue estrenada. En 1976, para recuperar el dinero invertido, el productor Allan Shackleton decidió agregarle algunas escenas de muertes (falsas), cambiarle el título, que pasó a ser Snuff, y reestrenarla con un impactante subtítulo: “Filmada en Sudamérica, donde la vida es barata”. 

Cuando Snuff se estrenó en los cines de Nueva York, causó un enorme revuelo: activistas de los derechos humanos, feministas, y el público en general estaban asqueados por la idea del film. Pero rápidamente la gente se dio cuenta de lo burdo de los efectos especiales, que no dejaban lugar a la duda, y al alivio: la película no era más que una actuación, sumada a una excelente campaña de marketing.

Tras el escándalo, la policía investigó el film, y el productor debió retractarse y agregar una leyenda: “nadie fue lastimado en la filmación de esta película”.

Desde entonces muchas son las supuestas películas snuff que han ido apareciendo, si bien prácticamente todas han sido desmentidas. El secretismo y la ilegalidad que rodea este mundo hace imposible determinar si es una realidad o una leyenda urbana.

Nuestro colaborar Natán Soláns experto en efectos especiales, caracterizaciones y habituado a desarrollar efectos gore y sangrientos asegura en este artículo, que amablemente nos envio, haber presenciado para su desgracia una de esas películas. El artículo como bien explica el mismo autor trata de alejarse de detalles escabrosos y desagradables pero es un interesantisimo documento para comprender lo sombrio de los ambientes donde se mueve el universo snuff.

"El Pornocrimen" (Artículo Original de Natán Soláns)

El anillo, la espoleta, la carga....era interesante aquello. Cuando comencé mi curso de Comando para poder escribir con propiedad sobre Guerra de Guerrillas, no pensé que me iba a gustar tanto toda esa parafernalia: Las ametralladoras Ingram, las trampas caza-bobos, el prohibido lanzallamas... todo era muy excitante, como peligrosos juguetes en aquella peligrosa realidad de la Argentina en los años 70´s. Y ahora revisando el anillo, la espoleta y todo eso me enteraba del espantoso poder de destrucción de una simple granada de fragmentación; si uno arrojaba eso en una habitación acababa con la vida de todos sus habitantes....

Ya el nombre me atrajo apenas lo escuché: "Pornocrimen". Si hubiera sabido los años de investigación, molestias y esfuerzo que me iba a costar, habría olvidado inmediatamente aquella nefasta palabra. Quizá no lo hubiera logrado. "El que busca encuentra" es un lema familiar mío así pues que me lancé de lleno a la investigación.

Parece ser que en los tempranos años 70's. entre el enorme fárrago de material pornográfico que circulaba en New York apareció una película en súper-8 donde una mujer era muerta durante un acto sexual. Esta producción clandestina se empezó a vender como pan caliente y pronto el FBI investigó el caso. La prensa se hizo eco y el caso tomó un estado público alarmante. Pero el globo se pinchó rápidamente. Apareció un director bisoño, un adolescente (Cuyo nombre nunca se dio a conocer.)quién, muy asustado confesó su "crimen"; un burdo gadget, un cuchillo con la hoja retráctil mediante un resorte oculto, un poco de salsa ketchup y una actriz convincente, que ahora a su lado (Y evidentemente viva.) sonreía azorada mientras los dos se disculpaban de su éxito.

El gracioso caso pronto fue olvidado, realmente no existía delito alguno; hay mucha libertad artística en los temas de pornografía pues esta suele aburrir rápidamente.

Pero algún oscuro Padrino del Hampa debe haber notado que aquí había un filón de oro porque el primer "Pornocrimen" real no se demoró en su estreno. El procedimiento de su realización no era difícil; se hacía un casting para una película porno, luego se hablaba con la seleccionada y se le explicaba que había una intención de la Producción en ahorrar dinero en impuestos. La película se deseaba hacer en algún lugar remoto, una estancia por ejemplo. Se pedía discreción, no hablar con nadie de esto y se manifestaba que ha cambio de esta evasión fiscal se pagaría más a los actores. Para asegurar lo dicho se entregaba inmediatamente una jugosa cantidad a la actriz. Esta viajaba contenta al lugar de la cita.

Luego estallaba lo inaudito.

La investigación de esto es muy difícil, todos son escollos, trabas, palos en la rueda. Luego de 2 años yo tenía una gruesa carpeta de datos. Sabía que existía un libro llamado "Snuff" (Este libro bautizó al género.) escrito en 1979 por un autor anónimo que hablaba de 502 producciones, la mayoría secuestrada por las autoridades de turno. Se hablaba de que en un video (El video dio mucho auge a esto.) donde un grupo de adolescentes eran masacradas a machetazos en un palmar, un bosque de palmeras, el lugar parecía ser una provincia llamada Misiones, en Argentina. Había testimonios de parientes que reconocían a chicas en esa situación. (Muchísimo peor que el reconocimiento en una mesa de la Morgue Municipal.) 

Violaciones, torturas y asesinatos con un fin, hacer dinero.

Se hablaba de una gran producción "snuff" en la entonces Unión Soviética. Se hablaba, se hablaba, se hablaba mucho....y se sabía muy poco. Para colmo de males las editoriales, sin ningún motivo aparente no querían ni oír hablar de esto en aquellos años (Principio de los 80's.). Siempre sospeché de esta actitud, de los temas "tabú".

Cuatro años después quise olvidar mi investigación, después de todo le había prestado poca atención últimamente y, la verdad, no tenía constancia de que existiera el "Snuff". Mis amigos periodistas que me habían alentado y conseguido data, declaraban, a veces, en reportajes televisivos, que el "Pornocrimen", era una leyenda Urbana.

Pero habiéndolo olvidado un día lo encontré. A veces parece que el mismo Dios nos abre los ojos. Esta vez, sin duda fue El Diablo.

Estaba yo a cargo de los disfraces, máscaras y trucos en un programa de Catch (Lucha artística) en la ciudad de Sao Pablo en Brasil y un luchador muy joven con el cual hablaba mucho pues admiraba el Tango Argentino, un día me dice:

----"O Seor Natán, vocé conoce el "Circo Romano en Cajitas"?.
----"¿Qué cosa?...."
----"Si, en su país no hay estas vistas (Películas.)....donde se masacra a una mujer... ¿de verdad?

Frecuentemente películas o escenas de films gore y de serie B con buenos efectos especiales son confundidas con Videos Snuff. 

Toda mi sangre cambió su PH de inmediato y como siempre que el entusiasmo me delata, me relajé y sonreí diciendo distraídamente:

----"No, ¿por qué?.... ¿vos tenés alguna?
----"No yo no, es medio peligroso...pero conozco un sitio donde se
pasan....un lugar secreto. Si usted se anima quisiera invitarlo...mire que es un poco duro....

Esa misma noche dábamos 3 golpes y después uno solo en la labrada puerta del lujoso palacete. Los asistentes eran unos 20, casi todas parejas. Gente muy distinguida, bien vestida por lo que se podía ver en aquella media luz. Los sillones, forrados en gobelino dieciochesco estaban orientados hacia una gran pantalla. Era una sala de proyección de cañones de video (Sistema muy nuevo entonces.). Solo hubo breves saludos lejanos, nos sentamos y comenzó la película de ese género que había buscado tanto y que años después hizo que el Gran Cine se ocupara de él en famosos filmes como "8mm" y "Tesis", entre otras.

La visión era perfecta, solo me llamó la atención que fuera una película muda. Con una nitidez diáfana la escena mostraba un pequeño cuarto pintado de negro y sobre el suelo, también negro descansaba un colchón forrado en raso blanco perlado.

Los "actores" hicieron su aparición. Tres robustos cuarentones, seguramente, musculosos, peludos y brutales. Todos con sendas capuchas negras como las de los verdugos medievales. Era el único atuendo que llevaban. Los tres se pararon frente a la cámara con los brazos cruzados e inmediatamente apareció la mujer.

No parecía tener más de 20 años, pelirroja, muy blanca y pecosa con un cuerpo delgado donde las formas apenas afloraban. Sonriente y pícara se entregó a los hombres y durante unos diez minutos protagonizaron una clásica escena de sexo explícito. Sin embargo mi estómago me decía que ya algo estaba mal. Con la lentitud de la seguridad el hombre levantó a la chica del cuello y le pegó un brutal puñetazo que destruyó para siempre su bella dentadura. Las lágrimas se escaparon de mis ojos. En un punto remoto de mi cerebro me di cuenta que en aquel film habían profesionales no improvisados, pues las dos cámaras plantaban los planos correctamente.

En un primer plano se vio la mano abriendo la navaja de resorte. Después vinieron los cortes en el ojo, el pezón......Veinte minutos debe haber durado la tortura que no relataré aquí.

Al ser un hombre de los Efectos Especiales tengo el "Ojo Entrenado"; sé cuando algo es real, por eso lloraba y estaba a punto de volverme loco ante aquella visión dantesca.

La víctima mutilada que hacía minutos había sido una niña fresca y muy bella gritaba cosas a la cámara, quizá por eso fuera un film mudo. Cuando por fin sobrevino la muerte el cuerpo fue abierto en canal, como una res y, extrañamente lo que más me horrorizó y habita en mis pesadillas desde entonces fue ver que el colchón blanco perla se tiñera totalmente de rojo carmesí.

La obscena película terminó con los tres asesinos envueltos en los intestinos de la niña, penetrándose unos a otros en un acto gay. Fue demasiado para mí; cuando se encendieron las luces yo vomitaba sobre el suelo, llorando.

Detrás todo era risas discretas y críticas.
-----"Argentino flojo, ja, ja..."

Luego de recomponerme y lavarme agradecí la invitación y manifesté mi deseo de irme.

Al salir, con la puerta aún abierta, mi amigo el luchador me dijo, tratando de detenerme:

-----"Quédese, O Natán!!!.....que ahora viene lo mejor....escenas con meninos (Chiquitos, criaturas)".

El anillo, la espoleta, la carga.....Como es raro el cerebro, como nos asaltan los pensamientos sin siquiera llamarlos...sonreí, miré a la concurrencia en la habitación y desee, con todo mi ser tener una simple granada de fragmentación.

Pero no, solo tenía una nota.

martes, 21 de enero de 2014

La muerte de Elisa Lam, ¿crimen demoníaco?




El 21 de febrero de 2013, un trabajador de mantenimiento descubrió un cadáver en descomposición en el fondo del tanque de agua potable del Hotel Cecil en el Este de Los Ángeles después de atender las quejas de los clientes sobre un sabor desagradable en el agua. El cadáver era de una joven turista canadiense de 21 años identificada como Elisa Lam, quien llevaba desaparecida 19 días en los cuales los huéspedes del hotel se habían bañado, cepillado los dientes y bebido el agua. En principio los detectives de homicidios trataron el caso como un macabro asesinato, a no ser de las misteriosas y espeluznantes escenas que pudieron ser grabadas desde las cámaras de seguridad del ascensor.



El extraño comportamiento de Elisa Lam

La primera impresión después de ver el vídeo es que Elisa se está escondiendo de alguien. Pero esta explicación, que es aparentemente la más obvia, es contradecida después de ver el resto del vídeo, en el que el comportamiento de la joven se vuelve cada vez más extraña. Extraños gestos, movimientos erráticos, esperando fuera del ascensor como si hubiese algo que las cámaras no pueden capturar, ninguno de ellos parece en consonancia con el terror petrificado que uno experimentaría si estuviese siendo perseguido por alguien físico.

A simple vista cualquier persona afirmaría que Elisa tenía algún tipo de trastorno o incluso que había tomado algún tipo de droga, pero ella no tenía ningún trastorno psicológico y el informe de toxicología dictaminó que no había consumido ningún tipo de droga, además el misterio se acentuó cuando el examen forense dictaminó que no se encontró signos visibles de violencia afirmando además que el examen no fue concluyente. Entonces, ¿qué le pasó realmente a Elisa Lam?



Más allá de lo racional

Después de observar el vídeo son muchas las personas que afirman que la joven Elisa fue víctima de un ataque demoníaco. Muchos expertos en lo paranormal afirman que su conducta cambia radicalmente desde el minuto 1:00 al minuto 1:10, donde se puede observar como ella sale del ascensor con las manos entrelazadas a la altura del vientre, postura que mantiene desde el principio, para dar paso a una caída de los brazos como si algo se hubiese introducido en su interior seguido de un comportamiento estremecedor y extraño. Además, otro de los puntos a tener en cuenta y que no se ha dado ningún tipo de explicación es que ella después de pulsar varios botones el ascensor no funciona quedándose en ese mismo piso, parece ser que no se cierra con normalidad. Y cuando ella definitivamente sale se abren y se cierran dos veces la puerta del ascensor.

Se desconoce como supuestamente Elisa accedió a la azotea, ya que según las normas de incendios de Los Ángeles y el Departamento de Bomberos de Los Ángeles es ilegal cerrar las puertas en la azotea de un edificio de gran altura, pero existía una alarma de seguridad en la puerta para acceder a la azotea necesitando una llave especial para apagarla. Para entrar en la zona donde están los tanques de agua el sistema de alarma habría sonado contínuamente hasta su apagado, y esa noche la alarma no sonó.



Misteriosas curiosidades

Los medios de comunicación confirmaron que un estudiante de Shanghái predijo correctamente la ubicación del cuerpo de Elisa Lam. El estudiante dijo que su cuerpo se encontraba en los depósitos de agua del hotel mediante las redes sociales, pero no le hicieron caso. Pero después de que apareciera el cuerpo de Elisa, los medios de comunicación confirmaron su predicción. Otra curiosidad fue el caso de Bernard Diaz, de 89 años, que ha vivido en el Hotel Cecil durante 32 años, quien afirmó que escuchó un golpe muy fuerte en el piso de arriba la noche que Lam desapareció. También dijo que su piso experimento misteriosas inundaciones esa noche.

“Cuando comuniqué lo sucedido me dijeron que no había ninguna obstrucción en las tuberías entre la tercera y cuarta planta”, dijo el Sr. Díaz a los medios de comunicación.



Hotel Cecil, puerta al infierno

Este no es el primer hallazgo macabro en el Hotel Cecil, un hotel con una historia oscura que fue el hogar de dos asesinos en serie muy conocidos, el legendario Richard Ramirez y Jack Unterweger. El hotel, fue construido en la década de 1920, en 1985 Ramírez pagó 14$ por una noche para quedarse en el piso 14, donde mató a 14 personas. Seis años más tarde, Unterweger asesinó a varias prostitutas mientras vivía en el Hotel Cecil. Pero el Hotel Cecil también fue el escenario de un suicidio en 1962, Pauline Otten de 27 años de edad y que saltó por la ventana cayendo sobre un peatón, matando a ambos. Dos años después, Goldie Osgood fue encontrada violada y estrangulada en su habitación del Hotel Cecil. Elizabeth Short, también conocido como La Dalia Negra, quien curiosamente patrocinó el hotel poco antes de ser encontrada mutilada y descuartizada en 1947.



Las personas que han visitado ese hotel afirman haber sido testigos de extraños fenómenos, como por ejemplo la experiencia de un turista:

“Quería pasar varias noches en el Hotel Cecil. Una de las noches estaba en mi habitación, y desperté con la sensación de que estaba siendo estrangulado. Estaba bañado en un sudor frío y no podía moverme ni pedir ayuda. Literalmente pensé que iba a morir en ese cuarto. Por último, ese sentimiento me dejó. Salí corriendo de la habitación y bajé a la recepción donde se encontraba la recepcionista del turno durante de noche. Después de recuperar el aliento, le dije al empleada lo que había sucedido. La recepcionista me dijo que en realidad alguien había sido asesinado en esa habitación. No dormí ninguna noche más en esa habitación.”

La extraña muerte de Elisa Lam está llena de controversias y de misterios. Escenas macabras y espeluznantes sin poder comprender lo que realmente le pasó. Muchas personas afirman que lo sucedido va más allá de lo racional y que la joven Elisa sufrió una autentica posesión demoníaca. Pero controversias a parte, este es otro escabroso caso para la historia del Hotel Cecil.

lunes, 6 de enero de 2014

No deniegues la solicitud






Se cuenta que en Facebook hay un usuario de nombre “Default”, y que detrás de él podría estar un asesino serial, una secta satánica o, según dicen los más imaginativos, el Anticristo o el Diablo. En las fotos de su cuenta hay personas asesinadas de forma atroz y sangrienta, todas con un número y su identidad. Si Default te envía una solicitud de amistad y valoras tu vida, acéptala sin dudar…


Introducción: Existe el aparente rumor de que en Facebook hay un perverso usuario de nombre “Default”. Unos dicen que es un peligroso y esquivo asesino en serie, otros creen que hay una secta satánica detrás de la cuenta, y los más imaginativos piensan que el mismo Diablo se esconde tras el perfil, o que quizá se trata del Anticristo, que ha llegado y comienza su gran plan de destrucción con lo que para él sería un preludio de pequeñas travesuras sangrientas. Siempre te hará pensar que eres su víctima número 666, como para infundirte terror, haciendo que lo asocies con el número del Anticristo, de La Bestia. Sea quien (o quienes) sea quien esté detrás de la cuenta, aquí presentamos la historia que le dio fama y se esparció por la web.


La experiencia de un chico que posiblemente esté muerto: Supongo que todos ustedes tienen abierto el Facebook en este momento, o al menos la mayoría. Cuando terminen de leer mi experiencia, seguramente ninguno dejará abierta su cuenta, porque estarán temerosos de que ese siniestro ser pueda haberse enterado de que ya lo conocen, y esté observándolos, deseoso de palpar su miedo, o tal vez su sangre… Mi historia es la siguiente:


Era un día como cualquier otro de esos en que entras al Facebook y te pones a ver el inicio, a ver si alguna golfa desconocida de esas que agregas ha puesto una foto provocativa, si alguien tiene alguna noticia interesante o un comentario que te haga pensar, o si las típicas páginas de chistes han puesto alguna cosa hilarante con los memes de Yaoming, de Forever Alone, de Trollface u otro, o algo inesperado que te saque algunas carcajadas. Así estaba yo; pero, después de haber visto como catorce páginas cómicas, me aburrí y quise cerrar sesión, pero justo en ese instante me llegó una solicitud de amistad.


“Default quiere ser tu amigo”… ¿Default?, ¿quién se pone un nombre tan raro?, ¿acaso era emo, gótico, o uno de esos “tan darks que cagan murciélagos”? Llevado por la curiosidad, en vez de rechazar la solicitud, entré a su perfil y vi que tenía un montón de fotos de gente mutilada, degollada, brutalmente asesinada… En teoría ya debían haberle cancelado la cuenta por infringir las normas, pero actualmente es muy común encontrar chicas que suben fotos que rayan en el porno o tipos que quieren llamar la atención y ponen cuerpos destrozados y otras cosas gore. El tal “Default” pertenecía a la segunda categoría, pero quizá era el presidente de algún club de trastornados o algo así, porque se pasaba tanto que ya tuve algo de miedo y creí que estaba ante uno de esos sádicos que en cualquier momento pueden sacar su bestia interna.


Ahora bien, dentro de toda esa carnicería humana hubo algo que me dejó intrigado y perturbado: en cada imagen sangrienta había solo una víctima, ésta tenía un número en la piel, su identidad (el nombre de usuario de Facebook y el nombre real con apellidos) en la descripción y, si se veían todas las fotos en conjunto (me di el trabajo de verlas…), ningún número se repetía y los números iban desde el 1 hasta el 665. Era curioso, porque con una víctima más se habría completado el número del Anticristo. Por un momento temí que Default fuera un auténtico criminal, pero después me tranquilicé al pensar que se trataba de algún troll perverso que manejaba muy bien el Photoshop y conocía las web gore como la palma de su mano. En todo caso ya no quise ver más, denegué la solicitud de amistad y cerré el Facebook.


Algunos minutos después, recordando que tenía una tarea y que ya alguien debía haberla hecho y me la dejaría copiar, volví a abrir mi cuenta de Facebook y revisé el chat en busca de aplicados o copiones que se me hubiesen adelantado. Yo para ese momento ya ni pensaba en Default, pero el condenado “stalker” me había mandado cincuenta (literalmente) solicitudes de amistad. De seguro el infeliz ya tenía sus métodos para hacer tan rápidamente esas artimañas cibernéticas: ahora sí había logrado irritarme, pero lo ignoré, conseguí que alguien accediera a conseguirme la tarea, y me senté a esperar.


Minutos después me sentí feliz al ver que tenía un mensaje (no había ninguno), creyendo que se trataba de la tarea; pero no, no era la tarea sino un mensaje que decía “Default 666” y que tenía adjuntada una foto mía en que aparecía mutilado, tirado en el suelo, con las vísceras al aire, una charca de sangre alrededor, una descripción con mi nombre de usuario y mi nombre real (que no sé cómo consiguió el tipo), y el número 666 escrito en mi piel… Créanme que me desmayé del susto cuando vi eso…


Al reponerme del terror inicial, lo primero que hice fue comenzar a buscar a las supuestas víctimas en Facebook y en internet. No pude encontrarlas a todas, pero encontré a casi todas en Facebook y, buscando en Google, me enteré de que algunas de esas personas habían muerto (en la mayoría de casos se decía que fueron asesinadas, en los otros no se mencionaba la causa pero supuse que era asesinato), en tanto que, de aquellas que no pude verificar que estuviesen muertas, tampoco pude verificar que estuviesen vivas… Por otro lado, en muchos de los casos de las personas cuyos perfiles encontré en Facebook, pude ver la lista de amigos (algunas personas no dejaban ver la lista si no eras amigo o amigo de un amigo) y comprobar que allí no estaba Default, lo que me invitaba a pensar que habían negado la solicitud…


Ahora no sé qué hacer: estoy deprimido, paso casi todo el tiempo encerrado en mi cuarto, dejé los estudios y estoy con psiquiatra y psicólogo… Me he despedido de todos, les he dicho que moriré asesinado de forma atroz y sangrienta. Nadie me cree pero yo sé que Default vendrá por mí, así que me he sentado a esperar la muerte. Tú no vayas a negar la solicitud de amistad de Default: si ya has denegado la solicitud, despídete de tus padres, de tus amigos, compañeros de curso y vecinos; si todavía no has recibido la solicitud y la llegas a recibir, entonces acéptala, o morirás…


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ORIGEN: Se desconoce el origen concreto de esta creepypasta, pero casi seguramente se inspira en la combinación de: 1) la existencia de usuarios de Facebook que efectivamente suben fotos gore, a veces de asesinatos reales, 2) el conocimiento público, en parte debido a casos de pedofilia, de que en Facebook hay verdaderos criminales y enfermos mentales que usan la red para operar, 3) el temor de que algún asesino llegue a emplear un perfil de Facebook para su trabajo criminal, 4) el motivo recurrente, a nivel de creepypastas, de los usuarios satánicos en Youtube, Facebook u otros espacios virtuales.

jueves, 12 de diciembre de 2013

ERIC EDGAR COOKE


The Night Caller


Durante la década de 1960, en Australia Occidental, surgió un asesino serial que aterrorizó a la ciudad de Perth con 22 crímenes violentos. Eric Edgar Cooke, también conocido como "The Night Caller" sembró el pánico en la población.


Creciendo en medio de la violencia


Eric Edgar Cooke nació el 25 de febrero de 1931 en Victoria Park, un suburbio de Perth, él era el mayor de los tres hijos que tuvieron Vivian Thomas Cooke y su esposa Christian Née Edgar de Escocia. Su padre fue forzado a casarse debido a que Christian estaba embarazada prematuramente. Por esta razón, su padre no le tenía afecto, e incluso solía golpearlo cuando estaba muy ebrio. En ocasiones las palizas hacia Eric sucedían cuando el joven protegía a su madre de la violencia de su padre.


Por la brutalidad de los golpes, Cooke fue hospitalizado frecuentemente por heridas en la cabeza, y se creía que acabó sufriendo daños cerebrales. Por sus frecuentes dolores de cabeza ingresó temporalmente a un asilo. Por sus defectos, Eric era molestado en la escuela, ya que las cirugías estéticas para corregir su labio leporino le dejaron una leve deformidad facial. A la edad de 14 años, dejó el colegio para trabajar y ayudar en su casa debido a que su padre gastaba su sueldo en alcohol y regresaba para desquitarse en casa. Por esta razón Eric no tenía una vida social. Cansado de tener numerosos empleos en su adolescencia, pronto se dedicó a crímenes menores y vandalismos.


Su primer gran atraco fue cuando quemó una iglesia tras ser rechazado en una audición para el coro, por ello pasó 18 meses en prisión. A la edad de 18 años fue sentenciado a tres años de cárcel con cargos de incendio provocado y actos de vandalismo en casas a las que entraba. El 27 de mayo de 1952, cuando tenía 21 años, Cooke se unió a las Fuerzas Militares Permanentes, pero fue dado de baja tres meses después, cuando se descubrió que tenía un record criminal.


Un año después, el 14 de octubre de 1953, Cooke se casó con Sarah Lavin, una mesera de 19 años. La pareja tuvo siete hijos, sin embargo, Cooke continuaba merodeando las calles, donde era detenido por "fisgón" y por ofensas menores. En 1955 fue arrestado por robar un carro, posteriormente fue sentenciando a dos años de trabajos pesados. Tras ser liberado, comenzó a usar guantes de mujer para no dejar huellas.
Inusuales homicidios


Los extraños asesinatos en Perth no tenían patrón, usualmente las víctimas eran apuñaladas, estranguladas y disparadas, motivo por el que la Policía descartó en un principio que se tratase de un asesino serial. Sin embargo, esto tenía a la población de la ciudad totalmente aterrorizada. Los inusuales métodos del asesino eran tan extraños como sus víctimas. Los cuerpos mostraban haber sido apuñalados con cuchillos o tijeras, también tenían huellas de hachazos y disparos de diferentes rifles.





De acuerdo a los reportes, una víctima murió tras atender la puerta de su domicilio. Una pareja fue abatida cuando se despertó mientras Cooke robaba la casa, y dos personas fueron abaleadas mientras dormían. Una víctima fue estrangulada con el cable de una lámpara, y el cadáver fue abandonado en el patio de un vecino, donde Eric violó el cadáver con una botella de whiskey vacía.


En la madrugada del 27 de enero de 1963, se escucharon varios disparos en un suburbio de Perth. Cooke mató a dos personas en un carro, entre ellas, un contador a quien le disparó en la cabeza. Posteriormente, John Sturkey de 18 años, recibió un disparo en la cabeza mientras dormía en su departamento. En una noche similar un hombre retirado que atendió a su puerta recibió un disparo en la cabeza.


Cooke no volvió a asesinar por seis meses, hasta que este patrón se volvió a repetir en agosto de 1963, cuando una estudiante de 18 años fue asesinada de igual forma mientras trabajaba como niñera en el suburbio de Dalkeith. Fue por este asesinato que Cooke fue aprendido mientras intentaba recuperar un rifle en un arbusto.
Pescando un asesino


Durante la investigación policiaca, los oficiales encontraron un rifle calibre 22 en un arbusto; tras llevarlo al departamento de Balística, descubrieron que el arma fue usada para matar a Shirley McLeod. Los oficiales regresaron un rifle similar a la escena y ataron un hilo para pescar, y esperaron a que su dueño lo recogiera. Después de 17 días, el asesino regresó para recogerlo, y el 1 de septiembre de 1963, se acercó a recoger su rifle y los oficiales lo apresaron.





En la confesión de Cooke, se descubrió que él había asesinado a Rosemary Anderson, una adolescente de 19 años a quien arrolló con su vehículo mientras ella caminaba por la calle, tras haber discutido con su novio John Button. Los oficiales se quedaron sorprendidos por la memoria del asesino, quien narró con mucho detalle todos los homicidios y robos que había realizado.


El asesino fue encontrado culpable de haber asesinado a una cosmetóloga, a quien apuñaló el 30 de enero de 1959, y también se le culpó de estrangular a una trabajadora social en West Perth, el 16 de febrero de 1963.
Juicio y condena


En el juicio de Cooke, el presidente del Tribunal Supremo, Sir Albert Wolff, lo llamó un "villano mentiroso sin escrúpulos". La defensa de Cooke dijo que él sufría de esquizofrenia, pero esto fue ignorado y fue sentenciado a muerte el 28 de noviembre de 1963.


Por ser encontrado culpable de 8 homicidios y 14 intentos de asesinato, Eric Edgar Cooke fue la última persona en morir en Australia Occidental, el 26 de octubre de1964. El asesino fue enterrado en el cementerio Fremantle, sus restos permanecen encima de la tumba de Martha Rendell, una homicida de niños que fue la última mujer en ser ahorcada en la prisión de Fremantle, en 1909.

viernes, 6 de diciembre de 2013

El Cuadro de Rose Mary






Cuenta la leyenda que existe un misterioso óleo en el que se ve a una hermosa pelirroja bebiendo el té; su nombre, grabado en el cuadro, es “Rose Mary”. Dicen que el óleo aparecía en carreteras o inesperados lugares, siempre ante hombres que, impresionados por su belleza, se llevaban el cuadro sin pensar que Rose Mary los seduciría y los conduciría al mal y a la muerte…


Aarón Jones conducía a su casa, donde su esposa, Audrey Simmons, lo esperaba. Se habían casado hacia dos años, aún no tenían hijos, aunque sí los deseaban. La casa parecía muy sola, faltaba el ruido de los niños pequeños corriendo por sus pasillos y los gritos de alegría mientras juegan.


Aarón pensaba en eso todos los días cuando recorría el trayecto a casa, pero esta vez sus pensamientos fueron interrumpidos por una preciosa imagen: había un cuadro abandonado en mitad de la carretera, un cuadro que parecía mostrar a una mujer de la época colonial tomando el té mientras leía un libro cubierta por una sombrilla del mismo color que su hermoso vestido rojo carmesí. Estaba cubierto de polvo y tenía un recuadro de metal en la parte inferior de su marco, una leyenda tal vez. Al pasar la manga de su camisa se pudo leer “Rose Mary”. Maravillado por la belleza del cuadro, Aarón lo subió a su vehículo pues era algo encantador que pensaba colocar en la habitación principal, justo en lo alto de la pared, donde se vería muy bien y todos los visitantes dirían que era espectacular y preguntarían sobre su origen, carcomidos en secreto por la envidia.


Con una sonrisa en su rostro Aarón continuó en el largo trayecto hacia su hogar, dulce hogar, donde seguramente su esposa Audrey lo esperaría con una sonrisa en la puerta, como una fiel guardiana.


—Cariño, al fin llegas, te estoy esperando, la cena está lista, está saliendo del horno. —le dijo Audrey abriendo la puerta para entrar a casa, pero Aarón la detuvo cuando dio media vuelta.


—Espera, tengo que mostrarte algo, quedarás impresionada al verlo. Es algo maravilloso, además debe valer una fortuna, amor.


Aarón lo sacó del auto, donde lo aprisionaba con una avaricia inmensa, Audrey sólo lo miró de reojo, no le llamaba la atención la pintura.


Después entraron a casa ya que fuera hacía un poco de frío. Mientras Aarón colgaba en la pared el cuadro, Audrey servía la cena, los dos se sentaron en la mesa, pero él no dejaba de observar el retrato, parecía enamorado de la pintura, parecía ausente, su mente estaba ocupada con la imagen.


—¿Podrías dejar de verlo? —dijo Audrey con celos y enojo: odiaba ese cuadro cada vez más, parecía que quería robarle el amor de su marido, tal vez por eso se había atravesado en su camino.-


Él simplemente contemplaba aquella imagen colonial, sin siquiera darse cuenta de lo que pasaba a su lado, perdido en la imaginación, en los cabellos de la chica y en aquellos ojos que parecían reflejarlo. Parecía tan real, pero solo era un cuadro, un cuadro que ni respirar podía.


—Es qué acaso no lo ves, es una hermosa obra de arte.


Al oír eso, Audrey se levantó lanzando la vajilla con un fuerte estruendo sobre la mesa de caoba, pero a su marido pareció interesarle poco que se retirara del comedor enfadada. No dejaba de contemplar aquel cuadro, solo faltaba que se moviera y le hablara.


“Es hermosa”, susurró para él solo, se retiró de la mesa y salió al patio, pero en su mente seguía aquella mujer invitándolo a entrar en aquel antiguo lugar de primavera.


Todo parecía quedar pequeño ante su nueva adquisición, “la casa es muy pequeña para esta maravillosa pintura”, pensaba Aarón sin importarle la opinión de su mujer ni el hecho de que viviera en un impresionante caserón.


“Ojalá la pintura viviera”, comentó para sí mismo mientras contemplaba el cielo estrellado y sentía el viento fresco que corría en ese día sin nubes donde se veía fácilmente la maravilla de la Naturaleza, estupenda sin duda alguna, pero carente de intensidad en comparación con la maravilla que tenía en casa (y no precisamente se refería a su esposa…).


Algo extraño le sucedía con esa mujer del retrato, algo que ni Dios mismo podía explicar, una obsesión que llevaba a otro nivel superior.


“Que el cuadro viva”, se dijo en voz baja tal vez para que los vecinos que ahora dormían no lo escucharan, o solo para que su mujer que lo observaba por la ventana no se enfadara.


Entró a su casa de nuevo cuando las luces se apagaban. No tenía importancia saber qué hora era, ni qué pensaría de él su mujer. Ya adentro, entre las sombras miró a aquella mujer tomando el té. Una mujer de belleza enigmática, con algo que no sabría muy bien definir pero que le atraía de manera increíble. No importaba si no era del gusto de su pareja, si Audrey no quería el cuadro con él, él mismo se iría solo con su nueva y preciosa mujer de pintura.


Subió la escalera paso a paso lentamente hasta llegar a lo que era su habitación. Allí su mujer dormía o eso parecía, pues quizá solo aparentaba dormir para no tener una pelea más. Ellos rara vez peleaban, pero Audrey era muy celosa. “Qué estúpidas que pueden volverse las mujeres cuando sienten celos. Tener celos de un cuadro, como si la chica del cuadro fuese a cobrar vida y seducirme, ¡vaya idiotez!”, se dijo interiormente Aarón mientras miraba a Audrey con cierto disgusto, aunque luego le vino a la mente la chica del cuadro y todo lo que quiso fue dormir para soñar con ella, para estar en sus brazos y bucear en el encanto de sus ojos…


……….


Abrió sus ojos, frente a él, en aquel ventanal de su habitación, el sol resplandecía. Rose Mary estaba sentada. Tomaba el té con la elegancia de toda una princesa, brillaba como una estrella, resplandecía como el sol y era elegante como la luna.


—Siéntate, cariño, ven aquí a mi lado.


Lo invitaba a sentarse. Él, con una sonrisa de enamorado atontado, tomando su mano enguantada empezó a besarle. Ella lo observaba con tanta maravilla y cariño.


De pronto observó por la ventana: las nubes tapaban el sol y un torbellino empezó a girar en su dirección, se hacía más y más grande, como un gigantesco tornado. Chocó en su ventana mientras los cristales se rompían, y él despertó, despertó de aquel sueño que no quería abandonar.


Fue como si el ruido de los vidrios que estallaban lo hubiera devuelto a la realidad, o al menos eso parecía.


Bajó las escaleras con cansancio y sin cuidado, no le importaba tropezar, aún llevaba la misma ropa de ayer.


Llegó hasta la habitación principal, la puerta se encontraba abierta. El cuadro que daba vista hacia la cocina no estaba, de seguro fue esa fastidiosa niña a la cual tenía como esposa, una chica molesta y explosiva.


Algo sin embargo había pasado: ahí seguía esa mujer clavada en la pared, pero había algo extraño en ella, había crecido, se había expandido, la torre Eiffel de Paris se observaba, y un paisaje crecía a su lado. Se veía la casa de ella y un castillo, personas bailando, hombres retratando a las más bellas damas y una orquesta clásica


Definitivamente el cuadro había sido alterado, pero era imposible que lo hubiese hecho Audrey pues ella nunca había tocado brocha alguna y los cambios eran formidables. O quién sabe, quizá contrató a un gran pintor, mas… ¿dónde rayos estaba Audrey? Tal vez estaba de compras en el supermercado y había olvidado cerrar su puerta.


Aarón giró su cuello: el cuadro crecía más y más, como si fueran raíces creciendo sobre su pared. Una planta maravillosa, que se extendía en las ventanas, las tapizaba como si fueran ladrillos de un mágico castillo. Y el cuadro crecía más y más, con los duques de Francia, señoritas y ancianos elegantes, flores rojas que parecían abrirse de pétalo en pétalo, mariposas y aves que revoloteaban en el cielo, ventanales gigantes donde la luz se filtraba, niños jugueteando ante sus ojos maravillados. Todo era tan extraño, tan mágico y confuso en aquel proceso que se desplegó hasta que el lugar en que él se hallaba fue sellado y, así como salida de la nada, Rose estaba frente a él, mirándolo con dulzura (y algo de pasión) porque había sido el hombre que la recogió en aquella oscura y fría noche, el hombre que la colocó en un cálido hogar.


—¿Quieres estar conmigo? —preguntó entusiasmada aquella mujer y él asintió con una seña afirmativa, besó sus labios, mientras ella resbalaba por su cuello, con un tremenda pasión, mostrando su escote.


—Espera, aquí no se puede, antes tienes que hacerme un favor, sobre todo si quieres estar conmigo —dijo aquella mujer mientras él afirmaba sus acciones sin dejar de tocarla.


—Mata a tu esposa.


Al oír eso él se detuvo un momento, la miró a sus claros ojos, a sus pupilas que parecían dilatarse un poco. Estando en sí, se habría negado rotundamente, se habría indignado, a pesar de lo tonta que a veces le parecía Audrey. Pero el punto es que estaba fuera de sí mismo. Estaba atrapado, encantado por esa mirada que le ofrecía cosas por las que renunciaría al mismo cielo así que…¿Por qué no condenarse al infierno y matar a Audrey?


—Sí, por ti asesinaría hasta al archiduque de Francia. —dijo Aarón arrebatado y continuó besando los brazos de ella sin que ésta se opusiese a su cariño.


……….


Un portazo lo despertó (ahora sí realmente despertó), su esposa había llegado, el cuadro no se encontraba en la pared, ella sostenía una bolsa, tal vez era el almuerzo de esa mañana.


—¿Dónde está? —preguntó dirigiéndose hacia Audrey.


—¿Dónde está? —decía más enfurecido.


—¿Dónde está?… No sé dónde está y no me interesa, tal vez se fue caminando. —dijo ella con ironía y luego caminó hacia donde estaba la cocina, dejó la bolsa sobre la mesa, y de espaldas empezó a hablar.


—Te dejé un poco del almuerzo en el refrigerador, lo calientas en el microondas.


Tras decir eso, giró y se encontró cara a cara con su marido. Un golpe en la cabeza la hizo caer. Aarón había tomado de un estante cercano el retrato (grande y con marco de acero) de su boda y, con ese símbolo de unión, le había propinado un golpe bárbaro…


Audrey abrió un poco los ojos pero la sangre le nublaba la vista. No podía reaccionar, no podía creer lo que estaba pasando. Todo lo que sentía era miedo, decepción y un breve e intenso relámpago de dolor y compasión por la monstruosa transformación que había experimentado su marido.


—¿Aarón? Dime qué te hizo la mujer del cuadro, dime qué te hice yo —dijo Audrey con los ojos nublados ya no solo por la sangre sino por las últimas lágrimas que lloró antes de que Aarón despertase de la duda que por un momento detuvo sus manos asesinas…


Fue un golpe tras otro. Nada lo detenía, ni los gritos de ella ni el ver como su carita se iba transformando en un penoso amasijo de carne y hueso. Solo se detuvo al reventarle el cráneo


La escena era horrenda pero pronto estaría fuera de ese lugar. Qué más daban esas manchas de sangre. Arrastró su cuerpo hasta el baño manchando el suelo de escarlata. Abrió el grifo del agua y esta empezó a salir llenando rápidamente la bañera, allí puso el cadáver de Audrey con la mitad del cráneo aplastado.


—Te lo dije, perra, ¿dónde está mi cuadro?


Miró al cadáver y lo colocó sobre el agua que se estancaba en aquella bañera, el rostro de su mujer se hundía en la clara agua provocando que fuera difícil de ver. El agua carmesí y el negro de sus cabellos era una combinación extraña que mareaba, pero él salió de aquel cuarto sin importarle que el agua continuara saliendo hasta desbordarse.


El sótano era el lugar más seguro en que Audrey podría haber ocultado su cuadro. Y ahí estaba oculto detrás de algunos oxidados metales. Se encontraba partido a la mitad y Rose Mary parecía haber desaparecido de la pintura.


De pronto un susurro resopló en su nuca: era ella, su querida Rose Mary, la dueña de su alma, aquella que le robó sus acciones, su cerebro, su corazón…


Giró su cuello. Corrió tras ella escaleras arriba como un niño dispuesto a abrir sus regalos en la mañana de navidad. Un lazo que antes había adornado su preciosa cabellera color fuego se encontraba en la entrada de la cocina marcándole donde había entrado su amor: ahí estaba esa hermosa pelirroja, tomando el té.


Cuando el reloj marcaba las doce, su sueño se cumplió.


—Vamos, amor, lo has logrado, has llegado a mi corazón cumpliendo mi suplica, eres un honorable caballero.


Sirvió té en una pequeña taza, Aarón se sentó sobre el sofá y empezó a besarla.


—Vamos, toma tu té, y estaremos juntos por siempre, vamos, bébelo.


De un solo trago el té pasó por su garganta, la taza rodó por la alfombra y él cayó en brazos de su Rose. Entonces sus ojos empezaron a nublarse y a fallar. En unos pocos minutos, la vida de Aarón se apagó.


……………


Gerald Taylor, el vecino de los Jones, se extrañó porque hacía semanas que no había visto a Aarón y Audrey salir de su hogar. Por eso un día fue a tocar su puerta, pero nadie respondía y un olor nauseabundo invadía el ambiente, como si un perro estuviera pudriéndose.


Dentro se escuchaba el goteo constante del agua, incluso el suelo del jardín se encontraba húmedo, la hierba había crecido hasta casi llegar a sus rodillas, la cerradura de la puerta no tenía candado alguno y el cadáver de Aarón se podía ver a pocos metros de la entrada de la casa, inerte en el suelo de la cocina. Consternado, Gerald salió corriendo al primer teléfono que encontró y la Policía llegó en instantes.


El forense y los peritos tenían una teoría, pero el agua había dañado muchas pruebas. En opinión de los forenses, al parecer habían golpeado brutalmente a Audrey Simmons hasta reventarle la mitad del cráneo, tras lo cual la arrastraron hasta la bañera.


El presunto culpable era Aarón Jones, el cual se había suicidado ingiriendo un té con cianuro. Misteriosamente, de entre todos los posibles elementos vinculables al siniestro una cosa no quedó dañada por la humedad: se trataba de una pintura que alguien había depositado sobre una de las sillas de la cocina, como si estuviera compartiendo su último sorbo con ella. Como por arte de magia el cuadro se había reparado solo y en él se veía a una enigmática y hermosa mujer que tomaba el té y llevaba un vestido escotado casi tan rojo como sus largos y ondulados cabellos; debajo de ella se podía leer la siguiente leyenda: ‹‹Rose Mary››.


—Que hermosa mujer, tiene una mirada especial —dijo uno de los agentes pensando para sus adentros en quedarse con el cuadro después de acabadas las investigaciones.


—Cuidado vaya a ser que esté embrujada. ¿No ves que ella fue la causante de todo esto? —le dijo otro oficial en tono burlón, a lo que el primero respondió con una carcajada y entonces, dándole la espalda al cuadro, ambos rieron mientras, en algún punto del futuro, los ojos verde-esmeralda de Rose Mary se volvían más negros que la noche y otro baño de sangre empañaba la felicidad de un nuevo matrimonio….


NOTA: Muchas son las leyendas de cuadros malditos que cobran vida por la noche o influyen a sus propietarios cambiando su conducta. Esta historia, contada mas como un relato que como una leyenda urbana habitual, es una dramatización del temor que nos producen las frías miradas de los cuadros, unos ojos que parecen seguirnos en la oscuridad de la noche y cobrar vida cuando nos encontramos solos o les damos la espalda.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Perro Delator










Una pareja se muda a vivir a una casa de campo muy cercana al bosque. El marido comenzará entonces a pasear rutinariamente a su perro todas las tardes, hasta que unas extrañas desapariciones sacudirán el pueblo donde viven…





Julián y Marta eran una pareja feliz que desde hace un año se había mudado al campo, el lugar era perfecto para que Julián se pudiera dedicar a escribir su novela sin ser molestado y Marta se dedicara a la pintura. Aquello era su afición y, desde hacía un par de años, su medio de vida, ya que había comenzado a exhibir su arte en diversas galerías y cada vez era más cotizada y conocida.Ambos estaban encantados con su nuevo hogar ya que estaban lo suficientemente cerca del pueblo como para poder realizar las compras o salir a cenar fuera, pero la finca era privada y eso les daba la privacidad que necesitaban para sus trabajos, y alejaban a visitantes molestos e inoportunos.La pareja además estaba muy enamorada y habían empezado a hablar de ampliar la familia. La idea de que sus hijos se criaran en un ambiente tan protegido y entre la naturaleza era algo que a ambos les encantaba. La convivencia además iba viento en popa, Julian era la persona más ordeanda y disciplinada que Marta había conocido en toda su vida. Metódico y detallista, tenía una rutina casi militar. Todas las tardes salía a correr junto a su perro, un paseo que encantaba al animal porque siempre llegaba feliz y agotado de tanto esfuerzo. Sin embargo la paz que tenían parecía estar a punto de acabar…


Desde hacía varias semanas se habían empezado a dar extrañas desapariciones en el pueblo, varios coches de turistas o gente que estaba de paso se quedaban estacionados por largos plazos de tiempo sin que sus dueños regresaran a reclamarlos. Eso al principio no parecía molestar a nadie pero en un pueblo pequeño siempre se comenta todo y el misterio parecía ir a más cada vez. Ya eran más de una docena los coches estacionados en la gasolinera y calles más alejadas del centro. Llegó un punto en el que la preocupación de algunos habitantes fue tal que llamaron a la Policía para que investigara los sucesos.


Las autoridades poco pudieron aclarar del asunto, las propietarios de los vehículos habían desaparecido e incluso había denuncias de familiares reclamando que se realizara una investigación. Lo único que pudo encontrar la Policía, fue restos de sangre en uno de los vehículos, poca cantidad, como si alguien hubiera arañado a su agresor y luego se agarrara al asiento. Los restos estaban deteriorados y en el pueblo no había equipo suficiente para hacer una prueba de ADN, por lo que llamaron a la ciudad para que mandaran a un investigador. Julián estaba muy preocupado por Marta y cada vez que ésta tenía que ir al pueblo, siempre se ofrecía a acompañarla; aún así, pasados unos días, casi sin darse cuenta regresaron a su rutina. Hasta que una tarde…


Julián había salido a su habitual paseo con el perro hacía casi cuatro horas y Marta estaba muerta de miedo, él siempre se negaba a llevarse su teléfono cuando salía a trotar, por lo que no tenía forma de localizarle. Llamó a un par de conocidos en el pueblo pero nadie parecía haberle visto, estaba a punto de buscar una linterna para adentrarse en el bosque en su búsqueda cuando apareció cojeando por la puerta con el perro con la boca manchada de sangre.


Estaba totalmente arañado y cojeaba de su pie derecho, pero lo más inquietante era un corte que Julián tenía en uno de sus brazos, un corte tan profundo y limpio que parecía hecho con algún tipo de cuchillo. Marta le abrazó y le besaba muerta de susto.


- Mi amor ¿qué te ha pasado? ¿cómo te has hecho esto?.

- Estaba paseando con Cronos (el nombre del perro) cuando ha aparecido un jabalí, el animal debía estar herido o algo porque me ha atacado. Corriendo entre los árboles me he raspado con las ramas, hasta que me he torcido el tobillo y he caído al suelo. En ese momento el animal me ha herido en el brazo y, si no hubiese sido por Cronos, probablemente no lo hubiera podido contar. Se ha portado como un valiente atacando al jabalí y haciéndole huir.


Marta estaba realmente asustada, casi pierde a su marido y no se había dado cuenta, el pobre debía haber pasado un calvario para poder llegar hasta su casa con esa torcedura en el tobillo. Llamó al médico del pueblo y limpió las heridas de Julián.


El doctor no tardó ni veinte minutos en estar en su casa y diagnosticó lo que ambos se temían, tenía unesguince en el tobillo y necesitaría al menos dos semanas de reposo absoluto si quería recuperarse del todo. Pero lo que más le llamó la atención al médico fue el corte del brazo, nunca había visto un corte tan limpio, era casi perfecto. Cosió la herida y les prometió volver en un par de días para ver la evolución de los puntos y evitar que se infectara. Les dejó unas gasas limpias y un antibiótico, así como las indicaciones de cómo cuidar los cortes y el tobillo.


Tanscurrieron unos días y Julián se encontraba mejor, aún no podía levantarse de la cama pero los amorosos cuidados de Marta le estaban ayudando a recuperarse muy rápidamente. El que parecía otro era Cronos, el perro, no quería comer nada y cada vez estaba más agresivo. La verdad es que Marta nunca se encargaba del perro, era Julián quien siempre le daba de comer y le sacaba a pasear.


Cronos era un imponente ejemplar de doberman, una raza de perro que requiere mucho ejercicio, y Marta lo sabía. Así que aprovechando que Julián se durmió una siesta, decició salir a pasear con el animal, un paseo no muy largo ya que le daba miedo adentrarse en el bosque sabiendo que el jabalí podía seguir por allí.


Le puso la correa y casi sin darse cuenta el animal comenzó a guiar el camino, Marta podía a duras penas seguir el ritmo del perro que tiraba con fuerza de la cuerda que le sujetaba. La estaba adentrando en el bosque más de lo que ella quería, pero era incapaz de sujetar al animal y esperaba que éste se cansase de remolcarla. Hasta que finalmente el animal se soltó y salió corriendo.


Marta corría detrás de él pero Cronos era mucho más rápido, por suerte para ella unos cincuenta metrosmás adelante había una pequeña cabaña, casi escondida entre las rocas, en la que se adentró el perro. Probablemente era la cabaña de un cazador y el animal la había llevado allí guiado por el olor de algún animal muerto.


Al acercarse un fuerte olor a podredumbre le golpeó en la nariz, era el mismo olor que tiene la carne al descomponerse, era tan insoportable que ni tapándose la nariz podía disimularlo. Empezó a gritar desde fuera de la cabaña para que saliera el perro, pero éste no obedecía, por lo que al final tuvo que ser ella quien entrara.


Todo estaba bastante oscuro pero pronto se dio cuenta que Cronos estaba a pocos metros de la entrada comiendo algo en el suelo, cuando se acercó pudo ver que lo que parecía un bulto era en realidad el cuerpo de una persona. Asustada, comenzó a andar hacía atrás hasta que sin darse cuenta se tropezó contra un armario, el golpe provocó que un parde frascos de cristal cayeran al suelo, al estallar contra el pavimento decenas de ojos humanos salieron rodando por el suelo y se levantó un fuerte olor a alcohol. Marta comenzó a vomitar, el espectáculo era repugnante y cuanto más se fijaba en el interior de la cabaña, más macabro resultaba todo.


Habían restos humanos desperdigados por toda la cabaña, sobre una mesa de madera había varios tipos de cuchillos y hachas con los que alguien parecía haber estado descuartizando a sus víctimas. En una de las esquinas había algo que enseguida le resultó familiar a Marta, una motosierra que ella misma había regalado a Julián y decorado con sus pinturas para simular un simpático pez sierra.


Todo empezaba a cuadrar en su cabeza, los metódicos paseos de su marido cada tarde, la forma en la que el perro la había guiado directamente hasta el lugar, cómo el animal se había negado a comer durante días y cada vez estaba más agresivo, las desapariciones que habían comenzado poco tiempo después de su llegada al pueblo…


Marta lo sabía, no necesitaba que nadie se lo confirmara, su marido era un asesino y utilizaba esa cabaña para descuartizar y esconder los cadáveres de sus víctimas. Cada insignificante detalle que antes había pasado por alto, parecía llevarla siempre a la misma conclusión.


Asustada, salió corriendo en dirección al pueblo, no era complicado para ella guiarse por la zona porque había un par de montañas que la servián de guía y la orientaban en la dirección correcta. Una hora y media después regresó a la cabaña con una docena de hombres del pueblo entre los que estaban un par de policías.


Al llegar allí, más de uno de esos hombretones de campo empezaron a temblar como niñitas. Al iluminar el interior de la cabaña con sus linternas, el espectáculo que vieron les heló la sangre. Todo era mucho peor de lo que había descrito Marta, había restos humanos de al menos veinte personas, algunos habían sido preservados en alcohol y otros colgaban de ganchos con el cuerpo parcialmente devorado por el perro.


Un policía se acercó al cuerpo que había tendido en el suelo, era el más reciente y parecía que le habían asesinado y habían tenido que salir huyendo, en una de sus manos sujetaba un revólver al que le faltaban un par de balas, probablemente había disparado al asesino cuando éste le sorprendiera investigando en su cabaña. El hombre era el investigador enviado desde la ciudad y parecía que la causa de su muerte había sido que Cronos le había desgarrado la garganta.


A los pocos minutos un dispositivo policial se presentó en la casa de Marta y Julián, pero Julián había desaparecido del lugar dejando todas sus pertenencias. Probablemente el perro, al regresar a casa con la boca ensangrentada, le advirtió que su guarida había sido descubierta, o tal vez es porque en un pueblo pequeño siempre se comenta todo…


NOTA: Como en algunas otras ocasiones, he escrito una versión libre de una leyenda urbana bastante popular. Si bien la versión original no tiene un final tan macabro, ya que el perro guía a la esposa a la casa de la amante de su marido, donde ésta recibe amorosamente al animal en ropa interior y le pregunta que por qué llegan tan tarde hoy, ante la atónita mirada de la esposa que aparece tras el perro segundos después.