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jueves, 20 de febrero de 2014

Los Videos Snuff

Portada original de la película que engaño a buena parte de la sociedad americana en 1976 simulando varios asesinatos.

Se considera snuff a las películas que contienen muertes reales, filmadas por motivos económicos para ser parte de un video que será distribuido en un circuito comercial, y no a las muertes que pueden llegar a aparecer, por ejemplo, en las noticias. 

El rumor de la existenicia de este tipo de films nació a principios de los 70s, cuando el clan de Charles Manson robó un camión de la cadena de televisión NBC, lleno de cámaras y de film, con el supuesto propósito de registrar sus matanzas.

La primera película que se comercializó como si fuera realmente de snuff fue una consecuencia de Slaughter(matanza), filmada en la Argentina en 1971. Esta película, dirigida por Michael y Roberta Findlay (importantes directores del circuito under), era una réplica de los asesinatos perpretados por el clan Manson, y no fue estrenada. En 1976, para recuperar el dinero invertido, el productor Allan Shackleton decidió agregarle algunas escenas de muertes (falsas), cambiarle el título, que pasó a ser Snuff, y reestrenarla con un impactante subtítulo: “Filmada en Sudamérica, donde la vida es barata”. 

Cuando Snuff se estrenó en los cines de Nueva York, causó un enorme revuelo: activistas de los derechos humanos, feministas, y el público en general estaban asqueados por la idea del film. Pero rápidamente la gente se dio cuenta de lo burdo de los efectos especiales, que no dejaban lugar a la duda, y al alivio: la película no era más que una actuación, sumada a una excelente campaña de marketing.

Tras el escándalo, la policía investigó el film, y el productor debió retractarse y agregar una leyenda: “nadie fue lastimado en la filmación de esta película”.

Desde entonces muchas son las supuestas películas snuff que han ido apareciendo, si bien prácticamente todas han sido desmentidas. El secretismo y la ilegalidad que rodea este mundo hace imposible determinar si es una realidad o una leyenda urbana.

Nuestro colaborar Natán Soláns experto en efectos especiales, caracterizaciones y habituado a desarrollar efectos gore y sangrientos asegura en este artículo, que amablemente nos envio, haber presenciado para su desgracia una de esas películas. El artículo como bien explica el mismo autor trata de alejarse de detalles escabrosos y desagradables pero es un interesantisimo documento para comprender lo sombrio de los ambientes donde se mueve el universo snuff.

"El Pornocrimen" (Artículo Original de Natán Soláns)

El anillo, la espoleta, la carga....era interesante aquello. Cuando comencé mi curso de Comando para poder escribir con propiedad sobre Guerra de Guerrillas, no pensé que me iba a gustar tanto toda esa parafernalia: Las ametralladoras Ingram, las trampas caza-bobos, el prohibido lanzallamas... todo era muy excitante, como peligrosos juguetes en aquella peligrosa realidad de la Argentina en los años 70´s. Y ahora revisando el anillo, la espoleta y todo eso me enteraba del espantoso poder de destrucción de una simple granada de fragmentación; si uno arrojaba eso en una habitación acababa con la vida de todos sus habitantes....

Ya el nombre me atrajo apenas lo escuché: "Pornocrimen". Si hubiera sabido los años de investigación, molestias y esfuerzo que me iba a costar, habría olvidado inmediatamente aquella nefasta palabra. Quizá no lo hubiera logrado. "El que busca encuentra" es un lema familiar mío así pues que me lancé de lleno a la investigación.

Parece ser que en los tempranos años 70's. entre el enorme fárrago de material pornográfico que circulaba en New York apareció una película en súper-8 donde una mujer era muerta durante un acto sexual. Esta producción clandestina se empezó a vender como pan caliente y pronto el FBI investigó el caso. La prensa se hizo eco y el caso tomó un estado público alarmante. Pero el globo se pinchó rápidamente. Apareció un director bisoño, un adolescente (Cuyo nombre nunca se dio a conocer.)quién, muy asustado confesó su "crimen"; un burdo gadget, un cuchillo con la hoja retráctil mediante un resorte oculto, un poco de salsa ketchup y una actriz convincente, que ahora a su lado (Y evidentemente viva.) sonreía azorada mientras los dos se disculpaban de su éxito.

El gracioso caso pronto fue olvidado, realmente no existía delito alguno; hay mucha libertad artística en los temas de pornografía pues esta suele aburrir rápidamente.

Pero algún oscuro Padrino del Hampa debe haber notado que aquí había un filón de oro porque el primer "Pornocrimen" real no se demoró en su estreno. El procedimiento de su realización no era difícil; se hacía un casting para una película porno, luego se hablaba con la seleccionada y se le explicaba que había una intención de la Producción en ahorrar dinero en impuestos. La película se deseaba hacer en algún lugar remoto, una estancia por ejemplo. Se pedía discreción, no hablar con nadie de esto y se manifestaba que ha cambio de esta evasión fiscal se pagaría más a los actores. Para asegurar lo dicho se entregaba inmediatamente una jugosa cantidad a la actriz. Esta viajaba contenta al lugar de la cita.

Luego estallaba lo inaudito.

La investigación de esto es muy difícil, todos son escollos, trabas, palos en la rueda. Luego de 2 años yo tenía una gruesa carpeta de datos. Sabía que existía un libro llamado "Snuff" (Este libro bautizó al género.) escrito en 1979 por un autor anónimo que hablaba de 502 producciones, la mayoría secuestrada por las autoridades de turno. Se hablaba de que en un video (El video dio mucho auge a esto.) donde un grupo de adolescentes eran masacradas a machetazos en un palmar, un bosque de palmeras, el lugar parecía ser una provincia llamada Misiones, en Argentina. Había testimonios de parientes que reconocían a chicas en esa situación. (Muchísimo peor que el reconocimiento en una mesa de la Morgue Municipal.) 

Violaciones, torturas y asesinatos con un fin, hacer dinero.

Se hablaba de una gran producción "snuff" en la entonces Unión Soviética. Se hablaba, se hablaba, se hablaba mucho....y se sabía muy poco. Para colmo de males las editoriales, sin ningún motivo aparente no querían ni oír hablar de esto en aquellos años (Principio de los 80's.). Siempre sospeché de esta actitud, de los temas "tabú".

Cuatro años después quise olvidar mi investigación, después de todo le había prestado poca atención últimamente y, la verdad, no tenía constancia de que existiera el "Snuff". Mis amigos periodistas que me habían alentado y conseguido data, declaraban, a veces, en reportajes televisivos, que el "Pornocrimen", era una leyenda Urbana.

Pero habiéndolo olvidado un día lo encontré. A veces parece que el mismo Dios nos abre los ojos. Esta vez, sin duda fue El Diablo.

Estaba yo a cargo de los disfraces, máscaras y trucos en un programa de Catch (Lucha artística) en la ciudad de Sao Pablo en Brasil y un luchador muy joven con el cual hablaba mucho pues admiraba el Tango Argentino, un día me dice:

----"O Seor Natán, vocé conoce el "Circo Romano en Cajitas"?.
----"¿Qué cosa?...."
----"Si, en su país no hay estas vistas (Películas.)....donde se masacra a una mujer... ¿de verdad?

Frecuentemente películas o escenas de films gore y de serie B con buenos efectos especiales son confundidas con Videos Snuff. 

Toda mi sangre cambió su PH de inmediato y como siempre que el entusiasmo me delata, me relajé y sonreí diciendo distraídamente:

----"No, ¿por qué?.... ¿vos tenés alguna?
----"No yo no, es medio peligroso...pero conozco un sitio donde se
pasan....un lugar secreto. Si usted se anima quisiera invitarlo...mire que es un poco duro....

Esa misma noche dábamos 3 golpes y después uno solo en la labrada puerta del lujoso palacete. Los asistentes eran unos 20, casi todas parejas. Gente muy distinguida, bien vestida por lo que se podía ver en aquella media luz. Los sillones, forrados en gobelino dieciochesco estaban orientados hacia una gran pantalla. Era una sala de proyección de cañones de video (Sistema muy nuevo entonces.). Solo hubo breves saludos lejanos, nos sentamos y comenzó la película de ese género que había buscado tanto y que años después hizo que el Gran Cine se ocupara de él en famosos filmes como "8mm" y "Tesis", entre otras.

La visión era perfecta, solo me llamó la atención que fuera una película muda. Con una nitidez diáfana la escena mostraba un pequeño cuarto pintado de negro y sobre el suelo, también negro descansaba un colchón forrado en raso blanco perlado.

Los "actores" hicieron su aparición. Tres robustos cuarentones, seguramente, musculosos, peludos y brutales. Todos con sendas capuchas negras como las de los verdugos medievales. Era el único atuendo que llevaban. Los tres se pararon frente a la cámara con los brazos cruzados e inmediatamente apareció la mujer.

No parecía tener más de 20 años, pelirroja, muy blanca y pecosa con un cuerpo delgado donde las formas apenas afloraban. Sonriente y pícara se entregó a los hombres y durante unos diez minutos protagonizaron una clásica escena de sexo explícito. Sin embargo mi estómago me decía que ya algo estaba mal. Con la lentitud de la seguridad el hombre levantó a la chica del cuello y le pegó un brutal puñetazo que destruyó para siempre su bella dentadura. Las lágrimas se escaparon de mis ojos. En un punto remoto de mi cerebro me di cuenta que en aquel film habían profesionales no improvisados, pues las dos cámaras plantaban los planos correctamente.

En un primer plano se vio la mano abriendo la navaja de resorte. Después vinieron los cortes en el ojo, el pezón......Veinte minutos debe haber durado la tortura que no relataré aquí.

Al ser un hombre de los Efectos Especiales tengo el "Ojo Entrenado"; sé cuando algo es real, por eso lloraba y estaba a punto de volverme loco ante aquella visión dantesca.

La víctima mutilada que hacía minutos había sido una niña fresca y muy bella gritaba cosas a la cámara, quizá por eso fuera un film mudo. Cuando por fin sobrevino la muerte el cuerpo fue abierto en canal, como una res y, extrañamente lo que más me horrorizó y habita en mis pesadillas desde entonces fue ver que el colchón blanco perla se tiñera totalmente de rojo carmesí.

La obscena película terminó con los tres asesinos envueltos en los intestinos de la niña, penetrándose unos a otros en un acto gay. Fue demasiado para mí; cuando se encendieron las luces yo vomitaba sobre el suelo, llorando.

Detrás todo era risas discretas y críticas.
-----"Argentino flojo, ja, ja..."

Luego de recomponerme y lavarme agradecí la invitación y manifesté mi deseo de irme.

Al salir, con la puerta aún abierta, mi amigo el luchador me dijo, tratando de detenerme:

-----"Quédese, O Natán!!!.....que ahora viene lo mejor....escenas con meninos (Chiquitos, criaturas)".

El anillo, la espoleta, la carga.....Como es raro el cerebro, como nos asaltan los pensamientos sin siquiera llamarlos...sonreí, miré a la concurrencia en la habitación y desee, con todo mi ser tener una simple granada de fragmentación.

Pero no, solo tenía una nota.

martes, 21 de enero de 2014

La muerte de Elisa Lam, ¿crimen demoníaco?




El 21 de febrero de 2013, un trabajador de mantenimiento descubrió un cadáver en descomposición en el fondo del tanque de agua potable del Hotel Cecil en el Este de Los Ángeles después de atender las quejas de los clientes sobre un sabor desagradable en el agua. El cadáver era de una joven turista canadiense de 21 años identificada como Elisa Lam, quien llevaba desaparecida 19 días en los cuales los huéspedes del hotel se habían bañado, cepillado los dientes y bebido el agua. En principio los detectives de homicidios trataron el caso como un macabro asesinato, a no ser de las misteriosas y espeluznantes escenas que pudieron ser grabadas desde las cámaras de seguridad del ascensor.



El extraño comportamiento de Elisa Lam

La primera impresión después de ver el vídeo es que Elisa se está escondiendo de alguien. Pero esta explicación, que es aparentemente la más obvia, es contradecida después de ver el resto del vídeo, en el que el comportamiento de la joven se vuelve cada vez más extraña. Extraños gestos, movimientos erráticos, esperando fuera del ascensor como si hubiese algo que las cámaras no pueden capturar, ninguno de ellos parece en consonancia con el terror petrificado que uno experimentaría si estuviese siendo perseguido por alguien físico.

A simple vista cualquier persona afirmaría que Elisa tenía algún tipo de trastorno o incluso que había tomado algún tipo de droga, pero ella no tenía ningún trastorno psicológico y el informe de toxicología dictaminó que no había consumido ningún tipo de droga, además el misterio se acentuó cuando el examen forense dictaminó que no se encontró signos visibles de violencia afirmando además que el examen no fue concluyente. Entonces, ¿qué le pasó realmente a Elisa Lam?



Más allá de lo racional

Después de observar el vídeo son muchas las personas que afirman que la joven Elisa fue víctima de un ataque demoníaco. Muchos expertos en lo paranormal afirman que su conducta cambia radicalmente desde el minuto 1:00 al minuto 1:10, donde se puede observar como ella sale del ascensor con las manos entrelazadas a la altura del vientre, postura que mantiene desde el principio, para dar paso a una caída de los brazos como si algo se hubiese introducido en su interior seguido de un comportamiento estremecedor y extraño. Además, otro de los puntos a tener en cuenta y que no se ha dado ningún tipo de explicación es que ella después de pulsar varios botones el ascensor no funciona quedándose en ese mismo piso, parece ser que no se cierra con normalidad. Y cuando ella definitivamente sale se abren y se cierran dos veces la puerta del ascensor.

Se desconoce como supuestamente Elisa accedió a la azotea, ya que según las normas de incendios de Los Ángeles y el Departamento de Bomberos de Los Ángeles es ilegal cerrar las puertas en la azotea de un edificio de gran altura, pero existía una alarma de seguridad en la puerta para acceder a la azotea necesitando una llave especial para apagarla. Para entrar en la zona donde están los tanques de agua el sistema de alarma habría sonado contínuamente hasta su apagado, y esa noche la alarma no sonó.



Misteriosas curiosidades

Los medios de comunicación confirmaron que un estudiante de Shanghái predijo correctamente la ubicación del cuerpo de Elisa Lam. El estudiante dijo que su cuerpo se encontraba en los depósitos de agua del hotel mediante las redes sociales, pero no le hicieron caso. Pero después de que apareciera el cuerpo de Elisa, los medios de comunicación confirmaron su predicción. Otra curiosidad fue el caso de Bernard Diaz, de 89 años, que ha vivido en el Hotel Cecil durante 32 años, quien afirmó que escuchó un golpe muy fuerte en el piso de arriba la noche que Lam desapareció. También dijo que su piso experimento misteriosas inundaciones esa noche.

“Cuando comuniqué lo sucedido me dijeron que no había ninguna obstrucción en las tuberías entre la tercera y cuarta planta”, dijo el Sr. Díaz a los medios de comunicación.



Hotel Cecil, puerta al infierno

Este no es el primer hallazgo macabro en el Hotel Cecil, un hotel con una historia oscura que fue el hogar de dos asesinos en serie muy conocidos, el legendario Richard Ramirez y Jack Unterweger. El hotel, fue construido en la década de 1920, en 1985 Ramírez pagó 14$ por una noche para quedarse en el piso 14, donde mató a 14 personas. Seis años más tarde, Unterweger asesinó a varias prostitutas mientras vivía en el Hotel Cecil. Pero el Hotel Cecil también fue el escenario de un suicidio en 1962, Pauline Otten de 27 años de edad y que saltó por la ventana cayendo sobre un peatón, matando a ambos. Dos años después, Goldie Osgood fue encontrada violada y estrangulada en su habitación del Hotel Cecil. Elizabeth Short, también conocido como La Dalia Negra, quien curiosamente patrocinó el hotel poco antes de ser encontrada mutilada y descuartizada en 1947.



Las personas que han visitado ese hotel afirman haber sido testigos de extraños fenómenos, como por ejemplo la experiencia de un turista:

“Quería pasar varias noches en el Hotel Cecil. Una de las noches estaba en mi habitación, y desperté con la sensación de que estaba siendo estrangulado. Estaba bañado en un sudor frío y no podía moverme ni pedir ayuda. Literalmente pensé que iba a morir en ese cuarto. Por último, ese sentimiento me dejó. Salí corriendo de la habitación y bajé a la recepción donde se encontraba la recepcionista del turno durante de noche. Después de recuperar el aliento, le dije al empleada lo que había sucedido. La recepcionista me dijo que en realidad alguien había sido asesinado en esa habitación. No dormí ninguna noche más en esa habitación.”

La extraña muerte de Elisa Lam está llena de controversias y de misterios. Escenas macabras y espeluznantes sin poder comprender lo que realmente le pasó. Muchas personas afirman que lo sucedido va más allá de lo racional y que la joven Elisa sufrió una autentica posesión demoníaca. Pero controversias a parte, este es otro escabroso caso para la historia del Hotel Cecil.

viernes, 10 de enero de 2014

Edmund Emil Kemper – El Gigante Asesino




Con sus 2’05 metros de altura y 135 kg era apodado “El Gigante Asesino”, una infacia difícil y una temprana afición de matar a sus gatos le convirtieron en un despiadado asesino que no dudó en asesinar a su propia madre.
Un niño sádico


Criado por una madre terrible que lo encerraba en el sótano, Edmund (arriba) se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imagina juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.

Edmund Emil Kemper nació el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayoría de los asesinos recurrentes, se crió en el seno de una familia conflictiva cuyos padres reñían constantemente y que con el tiempo terminarían divorciándose.

Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el sótano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy tímido y se aísla más y más. Sueña con vengarse e imagina juegos mórbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilación.

Una de sus grandes y enfermizas fantasías infantiles era la de poder convertir a las personas en muñecos (cosa que, en cierta forma, haría al crecer…), fantasía que estaba ligada a esa tendencia de unir sexo y muerte, tendencia que siempre manifestó como, por ejemplo, en aquella ocasión en que él y su hermana menor Susan hablaban sobre el secreto amor de Kemper por su profesora de escuela primaria. Su hermana, ligeramente sorprendida al escuchar algo que en realidad era más o menos común, le preguntó al pequeño Kemper que por qué no se atrevía a besar a su maestra. La respuesta la dejó atónita: “No puedo. Tendría que matarla primero”. Años después, Kemper contaría que en cierta noche llegó tomó una bayoneta de su padrastro y se quedó parado mirando a la casa de su maestra; según dijo, “imaginando que la mataba y me la llevaba para hacer el amor con ella”.


Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.

Pero nadie tomaba en serio sus fantasías morbosas, ni siquiera cuando a los ocho años jugó a la silla eléctrica o a la cámara de gas con su hermana, desempeñando él papel de víctima mientras su hermana hacía de verdugo y lo ejecutaba.

Su primera víctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.

Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compañeros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.

A los 13 años mata a su segunda víctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le había cortado el cráneo para exponer el cerebro y luego lo apuñaló innumerables veces.
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Nace el asesino

En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es allí a los 15 años de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Tras estos crímenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los policías le interrogan sobre los motivos, responde: “Solo quería saber lo que sentíría matando a mi abuela”.


Con 15 años, Edmund toma un rifle y le dispara a su abuela, luego la apuñala una y otra vez para desahogar su ira, porque según él, era más estricta y le imponía más castigos que su propia madre. Después le pegó un tiro a su abuelo y dejó el cadáver tendido en el jardín. Arriba vemos a los abuelos de Ed (Edmund) cuando eran jóvenes.

Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposición de los psiquiatras, lo soltaron cuando tenía 21 años, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.


En 1969, a sus 21 años, Ed fue soltado del hospital mental de Atascadero (arriba). Poco después, en mayo de 1972, recogió a dos autoestopistas de 18 años, las mató a puñaladas, les sacófotos a los cadáveres, los descuartizó y enterró al día siguiente.

Para aquel entonces ya medía 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.

El “gigante asesino” no elegía sus víctimas al azar: las somete a un cuestionario escrupuloso, preparando con anterioridad una lista de características físicas y morales de sus futuras víctimas. Es absolutamente necesario que correspondan a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le había prohibido frecuentar.

Así, en mayo de 1972 recogió en su coche a dos autostopistas de 18 años, las llevó a un sitio apartado y allí las mató a puñaladas. Luego, trasladó los cuerpos a casa de su madre, les sacó fotografías con una Polaroid, las descuartizó y les cortó la cabeza, al día siguiente enterró los cadáveres en las montañas cerca de las inmediaciones y arrojó las cabezas a un barranco.


Ed solía violar a sus víctimas una vez muertas. De niño, cuando su hermana le preguntó por qué no besaba a la profesora que le gustaba, Ed lúgubremente respondió: “No puedo, tendría que matarla primero”

En septiembre de 1972, cuatro meses después, mató a otra joven de 15 años de una manera similar, recogiéndola cuando hacía autostop, estrangulándola, violando el cadáver y llevándoselo a casa.

Mientras se entregaba a esta orgía criminal acudió a una de las evaluaciones psiquiátricas a las que debía someterse con regularidad, y fingió tal lucidez que, según los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para sí mismo ni para los demás. Ese día llevaba en el maletero de su coche la cabeza decapitada de su víctima más reciente.

Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, luego coloca el cadáver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la bañera y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.

En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del “gigantón de Santa Cruz”. Kemper amontona los cadáveres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.
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Cerrando con broche de oro su historial de sangre

Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.

Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.


Finalmente Ed mata a su madre a martillazos mientras dormía, antes de decapitarla y de violar su cadáver. Más tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta. Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita. Arriba, a la derecha, vemos a la madre de Ed.



Tras esto decide entregarse a la Policía. El objetivo principal había desaparecido, dijo más tarde a la Policía intentando explicar su decisión por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que más deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los demás. Él vencía a la muerte y vivía mientras los demás morían. Esto actuaba sobre él como una droga, empujándolo a querer cada día más gloria en su victoria personal a la muerte. En vida, la muerte siempre estaba con él.

Al preguntarle cómo reaccionaba cuando veía a una muchacha bonita en la calle, contestaba: “Un lado de mí dice “que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella”, pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo.”

Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qué castigo pensaba que merecía, contestó que “la muerte por tortura”.


“Yo intentaba herir a la sociedad donde más le doliera, y eso era buscando futuros miembros de la sociedad burguesa: de clase alta o de clase media alta. Se pavoneaban por delante de mis narices porque podían hacer todas las malditas cosas que les vinieran en gana”, dijo Kempes luego de su captura.

Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde más tarde fue restablecida.
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La famosa entrevista

En 1978, Robert Ressler (psicólogo y criminólogo que acuñó el término de “serial killer”), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella época estaban haciendo un estudio sobre la psicología del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en dónde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.

El reo aceptó entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote.


Robert Ressler, un famoso criminólogo y psicólogo del FBI, le hizo una entrevista a Ed Kemper, en la cual descubrió a unhombre de gran “complejidad intelectual” (tenía 145 de IQ) y a un ser lleno de frustración y resentimiento, sobre todo con su madre, quien lo odiaba desde niño y lo castigaba injustamente.

Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Según los registros de la prisión, su cociente intelectual era de 145.

Allí les comentó que su madre siempre le había odiado, pues desde niño él se parecía a su padre. Cuando cumplió 10 años ya era un gigante para su edad, y como su madre temía que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hacía dormir en un sótano que no tenía ventanas.

Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no había hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mató y descuartizó a los dos gatos de la familia, (según los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino múltiple. Las otras dos son la piromanía y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sueño).

Kemper trató una vez de entrar a formar parte de la Policía de Carreteras de California, pero lo rechazaron. También esta característica es común en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayoría de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extrañar que en algún momento se ilusionen con la idea de convertirse en policías, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto.

Kemper les contó que posteriormente frecuentaba los sitios de reunión de los agentes y entablaba conversación con ellos, lo cual no sólo le hacía sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba información reservada sobre el avance de las investigaciones de sus crímenes.

Una inquietante anécdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta, Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestará a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: “Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia…”.


En medio de la entrevista, Ed le dijo a Ressler (arriba, a la derecha): “Y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías , ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia…”. Tras eso discutió nerviosamente con Ed hasta que vino un guardia, entonces Ed le guiñó un ojo, le puso la mano en el hombro y le dijo sonriendo: “Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?”

Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volvería más fácil su estancia en la cárcel. Kemper le responde que tratar así a un agente del FBI provocaría, al contrario, un enorme respeto entre los demás prisioneros. “No te imagines que he venido aquí sin medios de defensa”, le dice Ressler. “Sabes tan bien como yo que está prohibido a los visitantes llevar armas”, responde Kemper, mofándose.

Conocedor de las técnicas de negociación Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y, poniéndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: “Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?”

Harvey Murray Glatman




Este inteligente (CI de 130) y trastornado asesino fue marcado desde niño por su fealdad y el consiguiente rechazo femenino. Enfermándose sexualmente, se convirtió en un resentido fotógrafo voyeurista que fantaseaba con las imágenes de sus víctimas, a las que violaba y asesinaba estrangulándolas…
Havey Murray Glatman, un voyeurista rencoroso


Su fealdad lo marcó. Desde niño lo molestaban y le ponían apodos (“el feo”, “el gorilita”) y desde la pubertad ya sentía el rechazo del sexo opuesto. Por todo esto, Harvey se fue llenando de odio y resentimiento y se hizo solitario e introvertido.

Havey Murray Glatman nació en Colorado, el 10 de diciembre de 1927. Su infancia fue marcada por su fealdad, era un niño feo, todo el mundo estaba de acuerdo en eso, sus compañeros de clase se burlaban de él constantemente, incluso sus familiares le hacían continuos desprecios. Se sentía distinto, ya incluso desde pequeño le pusieron apodos como “el monito”, “el gorilita”, “el feo”.

Poco a poco fue incubando un síndrome de odio, un odio hacia todos y se fue distanciando, la soledad se volvía una obsesión, la presencia de la gente se volvía molesta pues tenía temor a que se burlaran de él, de que opinaran que era feo. Su conducta se volvió mucho más introvertida y se empezó a aislar.

Tenía unas orejas descomunales y muy separadas del cuerpo, las facciones caídas y ojos ligeramente saltones, una boca muy inflada. Sin duda no era una persona agraciada, se sentía diferente y crecía en él un sentimiento de venganza hacia quienes se burlaban de él, especialmente hacia las muchachas que le rehuían. Era un hombre muy inteligente, su cociente intelectual era de 130 pero su personalidad había sido desvirtuada por su fealdad, estaba marcado.

Su frustración sexual empezó a crecer, no podía tener relaciones sexuales pues las mujeres le aborrecían y recurrió a prácticas onanistas, pero carecían de erotismo, no tenían intensidad, necesitaba del género femenino, tenía que acercarse a ellas. Sus primeros intentos fueron muy tímidos, comenzó a robar a sus compañeras y a masturbarse con los objetos que obtenía, fantaseaba con las dueñas de esos bolsos que robaba, leía sus agendas y creaba unas fantasías que sabía nunca se harían realidad.

Pero Harvey necesitaba algo más, con 17 años se hizo con una replica exacta de un revolver. Cuando encontraba una chica aislada, sola en la calle, la apuntaba con su revolver y la obligaba a quitarse la ropa, él solo se quedaba en eso, no intentaba nada más. Tan solo deseaba observar mujeres desnudas y que se desnudaran para él.


Por su frustración sexual, Harvey se había vuelto un onanista voyeurista que gustaba de fotografiar chicas a escondidas. Y es que esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían…

Pero empezó a pensar que eso solo le otorgaba unos minutos de goce, ahí comenzó su afición por la fotografía. Sacaba fotos a escondidas y con sumo cuidado iba pegando estas fotografías en las paredes de su habitación.

Más tarde se trasladó a Nueva York y un mundo nuevo se abrió para él, habían miles de mujeres a las que fotografiar, de este modo se obsesionó con las fotografías, esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían. Se masturbaba fantaseando con las fotografías de desconocidas que captaba por la calle.

Pronto el dinero del que disponía se agotó y tuvo que recurrir al robo para poder subsistir, robos incluso con agresión. Fue pillado por la Policía y condenado a cinco años de prisión en Sing Sing. Durante estos cinco años se mostró impasible, imperturbable.

En 1951 Harvey sale de la cárcel, su odio era inmenso. Se mudó a Los Ángeles donde montó un taller de reparación de televisores. Continuó con su afición a la fotografía, acumulando fotos, él en la cárcel había descubierto las revistas porno y soñaba con ser fotógrafo de esas modelos, que posaran para él, dóciles, complacientes, a pesar de su fealdad ellas siempre le sonreirían.

Así el 31 de Julio de 1957 conoció a la que fue su primera víctima, Judith Ann Dull, esta chica era una modelo en alza, su intención era darse a conocer y ser una importante modelo y sabía que algunos momentos debería “ceder” a algunas peticiones. No queda muy claro cómo pero llegó a Harvey, éste la engañó, la convenció de que trabajaba para una estupenda revista y que sería su imagen, que sería su salto a la fama. En principio la sesión sería en un estudio fotográfico, pero Harvey le dijo que tenía unaserie de problemas y la preguntó si tendría problemas en realizar la sesión en su pequeños estudio, en sucasa, Judith accedió, no le pareció peligroso, pues era muy amable y considerado con ella. Harvey la dijo que para que las fotos fueran más comerciales deberían ser provocativas y que si ella no mostraba inconvenientes había pensado en realizar una sesión simulando que estaba atada de pies y manos. De este modo consiguió inmovilizarla, levantó ligeramente su jersey y falda y comenzó la sesión, la pidió que mirara con provocación a la cámara, ella obedecía a todas sus peticiones. Pero Harvey quiso llegar a más, forzar a la joven, ella se percató del hecho, intentó resistirse pero estaba atada de pies y manos y Harvey consiguió consumar dos veces la violación.


La modelo Judith Ann Dull fue la primera víctima de Harvey, quien la engañó diciéndole que trabajaba para una revista y así le hizo tomarse fotos (arriba) en que la inmovilizó para luego violarla, llevarla al desierto y estrangularla.

Judith estaba aterrorizada y él se empezó a dar cuenta de la magnitud de lo que acababa de hacer, con sus antecedentes penales si la chica le denunciaba sería su final, pasaría el resto de su vida en la cárcel. No, no la podía dejar escapar con vida. A punta de pistola (esta vez una pistola real) la condujo hacía su coche y tomaron dirección al ardiente desierto, se adentraron 200 kilómetros, allí en este solitario paraje, la volvió a forzar y le sacó más fotografías, ella entre sollozos le pido clemencia, que la dejase seguir con vida, que ella no le denunciaría. Pero él estaba decidido, la estranguló con una cuerda, tras su asesinato cayó de rodillas junto al cadáver y llorando le pidió perdón. Abandonó el cuerpo en aquel desierto y regresó convencido de que sería detenido, pensaba que la Policía iba a encontrar el cadáver y le iban a detener, pero no fue así…

Estuvo varios meses muy arrepentido, pero… cuando decidió revelar el carrete vio las fotos de Judith y empezó a enamorarse de aquella imagen y a saborear el triunfo, amplió las fotos y las colgó por todo su apartamento.

Empezó a preparar un nuevo asesinato, llegó el año 1958 y decidió inscribirse en un club de solteros, dio un nombre falso y contactó con una joven de 24 años llamada Shirley Ann Bridgeford, quedó con ella el 8 de Marzo de 1958, pero Shirley al conocerle quedó asombrada por el rostro de Harvey y entonces él comenzó su odio hacia ella, la encañonó con su pistola y la condujo al desierto, allí repitió metódicamente todos las acciones que había realizado con Judith: la violó, la fotografió y la estranguló con una cuerda.

Esta vez no hubo arrepentimiento, había encontrado su verdadera vocación, ya buscaba su nueva víctima. Buscó en los contactos del periódico y así conoció a Ruth Mercado, una chica de alterne de la cual se enamoró, soñó con cambiar su vida, con empezar una nueva con la ayuda de Ruth. Pero Ruth como otras le rechazó, sin dinero no tendría sus atenciones. Una vez más visita al desierto, a pesar de que la amaba, la forzó, fotografió y la asesinó como a las demás.


Harvey se había enamorado de Ruth Mercado y hasta había soñado con iniciar una nueva vida a su lado. Sin embargo Ruth terminó rechazándolo en parte porque Harvey no tenía dinero. A Harvey le dolió pero Ruth debía ser castigada, por lo que la llevó al desierto, la violó, la fotografío (arriba) y finalmente la asesinó…

Ya eran tres los asesinatos pero por suerte no hubo ninguno más. Volvió a su primer modus operandi y puso anuncios en el periódico anunciándose como fotógrafo para las nuevas modelos, así fue como conoció a Lorraine Vigil, una joven que estaba muy necesitada de dinero y veía en el posado fotográfico un modo de ganar algo extra. Harvey recurrió de nuevo a su método: la encañonó, luego la llevaría al desierto, donde repetiría el proceso. Pero Lorraine se reveló y empezaron un forcejeo, durante este forcejeo Harvey disparó y la hirió en una pierna pero ella continuó atacándole hasta que la Policía les encontró, una patrulla de carretera que pasaba en ese instante detuvo a Harvey.



Gracias a la valentía de esta joven, consiguió salvar su vida y a saber de cuántas más mujeres que podría haber asesinado si no le hubiesen detenido, pues en menos de un año ya llevaba 3 asesinatos y una tentativa más.

Harvey Murray Glatman lo confesó todo y fue juzgado y sentenciado a muerte, el juicio duró solo tres días y Harvey no quiso apelar. Sabía que era justo el castigo y optó por la muerte.

El 8 de Agosto de 1959 fue ejecutado, no profirió ni un solo lamento ni una sola queja. Sus últimas palabras fueron: “Es mejor así, tarde o temprano esto tenía que terminar así”

Albert DeSalvo – El Estrangulador de Boston




Entre el 14 de junio de 1962 y el 4 de enero de 1964, se cometieron trece asesinatos a manos del “Estrangulador de Boston”. Las víctimas, todas mujeres, casi siempre mostraban haber sido violadas…reiteradamente…
El Estrangulador de Boston

Entre el 14 de junio de 1962 y el 4 de enero de 1964, se cometieron trece asesinatos por estrangulamiento en la ciudad de Boston. Las víctimas, todas mujeres, casi siempre mostraban haber sido violadas reiteradamente.


Cuando empezó su ola de asesinatos, DeSalvo solía dejar desordenados los apartamentos de sus víctimas, como para aparentar un robo

Seis de entre ellas tenían entre 55 y 75 años. Las otras cinco tenían entre 19 y 23. Además, existen otras dos víctimas de 85 y 69 años de edad, pero no se ha podido demostrar que haya sido el mismo asesino.

La primera de una larga serie de víctimas sería Anna Slesers, de 55 años. Fue hallada por su hijo, estrangulada con el cordón de su bata. Su vagina mostraba evidencias de un ataque sexual con un objeto desconocido. Suapartamento mostraba indicios de haber sido saqueado… o más bien como si el agresor se hubiese esforzado en hacer que la escena pareciese de un robo…

A las dos semanas fue asesinada Nina Nichols, de 68 años. La mujer había sido estrangulada con sus medias y tenía síntomas de haber sido asaltada sexualmente. El lugar del crimen presentaba un aspecto similar al de la primera víctima: cada cajón estaba revuelto y todas las cosas esparcidas por el suelo a modo de robo, pero la Policía encontró varios dólares y algunos objetos de valor en el suelo, que el “ladrón” no se había molestado en llevar.

Ese muy mismo día, a unas quince millas, Helen Blake, de 65 años, encontró una muerte similar.

Su apartamento también había sido “saqueado”.


Ya que DeSalvo solía asesinar y violar mujeres mayores, la Policía creyó que se podía tratar de unhombre con complejo de Edipo que odiase a sumadre o a su mujer y que intentase borrar la imagen de esa madre temida

La Policía hizo sonar la alarma advirtiendo a todas las mujeres en el área de Boston de cerrar con llave todas sus puertas y ser extremadamente cautas con los extraños, mientras se daba comienzo a una dura investigación.

Los detectives bostonianos comenzaron a interrogar a todos los hombres con antecedentes en el ámbito sexual: exhibicionistas, violadores, agresores, mirones…

Lo que buscaban era una persona con trastornos mentales, posiblemente con un complejo de Edipo o que odiase a su madre (o a su mujer), y que por sus agresiones a hembras de edad considerada tratase de borrar la imagen de esa madre temida.

Mientras la investigación se llevaba a cabo, siguieron apareciendo más cadáveres, todos ellos extrangulados y con salvajes muestras de violación. Pero no todas las víctimas eran mujeres blancas de edad avanzada. Las siguientes víctimas eran estudiantes de 20 y 30 años, entre las cuales también se hallaba una chica de color. En esta ocasión, el asesino dejó restos de semen en una alfombra cerca del cuerpo, y una vecina afirmó haber visto un hombre extraño en el edificio, que describió así: “de unos 30 años, estatura media, pelo ondulado, chaqueta oscura y pantalón verde oscuro de trabajo.”

No mucho después, la Policía encontró un nuevo cadáver con 22 puñaladas, además del estrangulamiento típico, pero no mostraba signos de violación. El cuchillo de la agresión fue hallado en la cocina.

Los meses pasaban y la Policía de Boston comenzaba a desesperarse. El asesino no dejaba pistas considerables para poder atraparle, y las mujeres seguían abriendo las puertas de sus casas a desconocidos a pesar de las advertencias de los agentes.

El Fiscal General de Boston (USA), incluso acudió a Peter Hurkos, un sensitivo con capacidades de videncia, en 1961, para pedir su colaboración en la búsqueda del Estrangulador de Boston.

Para cuando Hurkos se unió a la Policía, “el estrangulador” ya se había cobrado 11 de sus 13 víctimas.


Peter Hurkos, detective psíquico que participó en la búsqueda de El Estrangulador de Boston

La Policía entregó al “detective psíquico” las medias y pañuelos –con doble nudo- que “El estrangulador” utilizaba para asesinar a sus víctimas, con las que llegaba a acostarse toda la noche para “impregnarse de su energía”. Además facilitaron a Hurkos más de 300 fotografías de las víctimas y el lugar de los crímenes. En honor a la verdad debemos reconocer que Hurkos consiguió sorprender a los agentes, al facilitar datos concretos sobre algunos de los crímenes, que no se habían filtrado a la Prensa ni –teóricamente- Hurkos podía conocer. De hecho Hurkos tocaba las fotografías por el reverso, y era capaz de describir las escenas que recogían sin verlas. Más aún, llegó a identificar una foto que no tenía relación con el caso, y que la Policía había colocado entre las demás para sondear la autenticidad o falsedad de sus poderes. Así que, tras ganarse la confianza de los investigadores, no les faltó tiempo para proceder a una detención cuando el vidente apuntó a un fetichista, Thomas O´Brian, como el presunto homicida múltiple… No deja de ser interesante, desde el punto de vista criminológico, que la Policía se decida a ejecutar una detención basada en el testimonio de un vidente… Esto es relativamente compresible si analizamos en detalle el informe de Hurkos sobre O`Brian (en realidad un nombre falso facilitado por la Policía para proteger la identidad del detenido).

Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O´Brian resultaron absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del asesino. Al menos no para la Policía de Boston.

Un día, una mujer dio la alertó a la Policía que patrullaba por una de las calles bostonianas. Un hombre acababa de entrar en su casa y al ver que su marido también se encontraba allí, había huído corriendo. La descripción coincidía con el hombre que buscaban, y al poco tiempo Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston, fue detenido.


Las violaciones de DeSalvo estaban vinculadas a su desmesurada libido. Cuando estaba casado (arriba), le pedía a suesposa 5 0 6 veces diarias.

DeSalvo era un hombre de 29 años, casado, con dos hijos y trabajaba como empleado en una fábrica de caucho. Nació en Chelsea, Massachusetts, el 3 de septiembre de 1931. Sus padres, Frank y Charlotte tenían otros cinco niños. Su padre era un hombre gravemente abusivo que regularmente les pegó a su esposa y niños. Pronto Albert se convirtió en un pequeño delincuente, y fu arrestado más de una vez.

Su madre volvió a casarse y prefirió dejar al joven delincuente de lado para no tener problemas en su nueva relación.

Cuando estuvo en edad, Albert se alistó en el ejército, y en Alemania conoció a su esposa, Irmgard Beck, una mujer atractiva de una familia respetable.

Cuando tuvieron su primer hijo, la mujer tuvo tantos problemas en el parto que le aterraban las relaciones sexuales, cosa que enojaba a DeSalvo, cuyo apetito sexual era anormalmente voraz y solicitaba sexo muchas veces al día (algunos días incluso 5 o 6 veces).

Confesó que no recordaba haber cometido ningún crimen, que sólo recordaba como iba a trabajar y volvía rápidamente a casa para jugar con sus hijos antes de que fueran a dormir. Además, se sentía muy disgustado por los crímenes que le contaba la Policía.

Un psiquiatra que colaboraba con la Policía, James A. Brussels, llegó a hablar de personalidad múltiple, para luego determinar que era muy extraño que DeSalvo, si tenía personalidad múltiple, no lo mostrase en el curso de los exámenes psiquiátricos. Concluyó que en su caso, la causa de perturbación que le llevaba a olvidar lo que había hecho anteriormente era sin duda debido a una esquizofrenia. No un desdoblamiento, pero sí una ruptura de la personalidad.

DeSalvo fue considerado demente, pero fue condenado a cadena perpetua en 1966.

En el psiquiátrico penitenciario murió apuñalado por un compañero de celda en 1973.

Ted Bundy




Bajo su aspecto tímido, su gran simpatía y su capacidad para dar confianza a los demás, se escondía un peligroso asesino y violador de mujeres y niñas, capaz de cometer atroces crímenes sin mostrar compasión alguna.
Ted Bundy, un asesino de mujeres

“Un hombre guapo, elegante, romántico, tierno, encantador…” Así lo definían sus amigos, sus novias y los que lo conocían, posiblemente lo contrario que pensasen las jóvenes que asesinó.


Ted de niño (arriba). Más tarde, de adolescente, disfrutaría mutilando animales

Nació en 1946, hijo de una joven chica soltera que provenía de una familia puritana. Es rechazado por ella durante los primeros años de su vida por ser hijo ilegítimo. Ella (la madre de Ted) trata de disimular a su hijo, que es considerado como una vergüenza para la familia, tratándolo como si fuese su hermano. Bundy se crió en casa de su abuelo, un hombre violento que pegaba a su mujer.

Las secuelas de estos rechazos en la infancia, serían visibles en la adolescencia, a través de su carácter sumamente tímido e infantil y de su tendencia a la soledad. Comienza a aislarse de sus compañeros de juego y adopta un cruel y extraño comportamiento hacia cuanto le rodea, por ejemplo, mutilando los animales que atrapa.

Más tarde cursa estudios de Derecho y colabora en algún partido político trabajando activamente en las campañas. Pero en esa etapa de su vida, decepcionado por una sociedad en la que no encaja, comienza su etapa como asesino en serie.


Durante su etapa como estudiante de Derecho, Ted Bundy, decepcionado de una sociedad en la que no encaja, inicia su vida de asesino en serie.

El primero de sus crímenes tendría lugar en Washington en 1974, cuando ataca a una mujer mientras dormía golpeándola con una barra de hierro. Apenas un mes más tarde asesina a una joven en el mismo campus universitario, llevándose el cuerpo lejos de allí una vez muerta ésta, pero dejando la habitación llena de sangre.

En todos sus crímenes adoptaba un mismo ritual: seguía a la joven víctima por las calles, luego la estrangulaba y la golpeaba en su propia casa. A veces la secuestraba para llevarla a un lugar más seguro. Una vez muerta la sodomizaba con el miembro o con el objeto que tenía más a mano mientras mordía su cuerpo.

Bundy podría considerarse un ejemplo claro de lo que sería un asesino en serie psicópata. No sólo por haber sufrido una infancia traumática, sino porque además su aspecto inspiraba siempre confianza a las víctimas. Si bien al principio cometía sus crímenes por la noche guardándose de un posible testigo que pudiese identificarlo ante un tribunal, poco a poco se iría confiando y abordaría a las futuras víctimas por el día.

Apoyado en su atractivo y su carismática personalidad, se paseaba por los supermercados pidiendo ayuda a mujeres jóvenes para conducir su coche Wolkswagen, fingiendo que tenía un brazo roto y sin que éstas sospechasen lo más mínimo que hablaban con su futuro asesino.


Usando su carisma y atractivo, se paseaba por los supermercados pidiendo ayuda a chicas para conducir su coche, fingiendo que tenía un brazo roto. Ellas no sospechaban que hablaban con su futuro asesino…

Tras sus primeros crímenes, Bundy comienza a viajar por una buena parte del país: Washington, Utah, Colorado y Florida, dejando a su paso una serie de crímenes y secuestros.

Es arrestado una primera vez el 16 de agosto de 1974 en Utah tras ser identificado por una mujer que meses antes había intentado secuestrar. Se le condena a cumplir una pena de prisión en Colorado, pero logra escaparse antes de ser encerrado y desaparece durante más de dos meses. Dos meses que le servirían para seguir cometiendo espeluznantes crímenes, esta vez tres jóvenes entre las cuales una tan sólo contaba con 12 años.

Es nuevamente detenido en Florida. En el juicio, él mismo se defendería en tanto que abogado, apoyado por un grupo de jóvenes “fans” que reclamaban su inocencia ante las puertas del Juzgado. A pesar de todo, la prueba irrefutable que lo culpó, la aportaría un odontólogo forense, tras comparar las marcas de unos mordiscos en uno de los cadáveres con los dientes de Bundy. Evidentemente ambos moldes coincidían. Después de seis horas de deliberación, el jurado lo condenaría al corredor de la muerte por 14 homicidios de primer grado…

Tenía una fijación especial por asesinar a mujeres jóvenes de pelo oscuro y largo, que le recordaban a su ex novia, la cual lo había rechazado unos años atrás. Pero las jóvenes víctimas vendrían a representar del mismo modo a su madre, por haberlo abandonado de pequeño. El asesino confesaría personalmente a los psiquiatras: “Toda la rabia que he estado desahogando con las mujeres que maté, estaba dirigida contra mi madre”.



Podríamos considerarle como una mezcla entre asesino organizado y desorganizado. Tanto podía mostrarse con una personalidad muy inmadura, dejar indicios en el lugar del crimen, o por lo contrario prepararlo cuidadosamente, seleccionar a las víctimas y dejar pocas huellas.

Él mismo se consideraba un adicto al crimen, y aunque aseguraba que podría dejar de matar en cuanto se lo propusiese, no dejó de hacerlo hasta su detención. Aseguraba no haber matado a 14 mujeres, confesó haber asesinado y violado a 28 mujeres en los años 70.

Los múltiples test psiquiátricos realizados evaluarían una personalidad propia de esquizofrénico: Cambios de humor muy repentinos, impulsivo, sin emociones, afán de protagonismo, ataques de histeria, doble personalidad, inestabilidad emocional, rechazo a la sociedad, ansiedad, depresión, complejo de inferioridad, inmadurez, mentiras que termina por creerse él mismo, obsesivo, egocéntrico, falsa realidad adaptada por él mismo, manía persecutoria…



Ted Bundy fue ejecutado en la silla eléctrica nueve años después de su sentencia, el 24 de enero de 1989, tras haber sido culpado por haber asesinado a 14 jóvenes.

miércoles, 8 de enero de 2014

Jack El Destripador




Cinco crímenes perpetados en Whitechapel hacia 1888, que hoy, por el escaso número de víctimas, hubiesen ocupado pocas líneas en los diarios, mas en su momento revolucionaron Londres y el mundo entero. Sin embargo el caso sigue sin resolverse, por lo cual Jack aún permanece entre los grandes del crimen
El famoso Jack el Destripador

Ha pasado más de un siglo y todavía perdura el misterio. Cinco crímenes perpetuados en Whitechapel hacia 1888, que hoy, por el escaso número de víctimas hubiesen ocupado pocas líneas en los diarios, en su momento revolucionaron Londres y el mundo entero.

Durante cien años, investigadores, detectives, policías y muchos aficionados han tratado de establecer un perfil psicológico que ayudase a determinar la personalidad o el nombre del asesino, pero hasta ahora solo se han podido identificar los nombres de unos posibles sospechosos. Tal vez por ese motivo Jack el Destripador se ha convertido en el asesino enserie más conocido de la historia. Su nombre nos evoca una silueta entre la niebla del Londres Victoriano, una sombra con capa y sombrero negro, que ataca a sus víctimas y desaparece para siempre de la escena del crimen… no en vano se han escrito sobre él cientos de libros, canciones, óperas y películas. Es la perfecta historia de suspense, el gran misterio sin resolver.
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Las víctimas

En el año 1888, Whitechapel era uno de los peores distritos de todo Londres. En las calles, hombres, mujeres y niños arrastraban una vida de pobreza y delincuencia en la que muchas veces el único alivio era el que podía ofrecerles una botella de alcohol barato. Los callejones oscuros desembocaban en baresmugrientos y burdeles miserables en los que algunas mujeres se ganaban la vida prostituyendo sus cuerpos por unos pocos peniques. Fue precisamente aquí, en el East End londinense, donde tuvo lugar el breve reinado de terror del temido descuartizador que firmaba sus crímenes como “Jack el Destripador”.

Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya.


Su primera víctima fue una prostituta cuyo cadáver encontraron tirado en las frías calles de Londres. La mujer, mediante cuchilladas, había sido casi decapitada…

Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado. Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cuerpo. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren además que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado.

Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada. La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly.

Polly había estado casada y tenía cinco niños, pero su adicción al alcohol había hecho que su matrimonio se rompiera. Desde entonces, sola, había vivido de sus pobres ingresos de prostituta.

El lunes 6 de agosto, varias semanas antes del primer crimen oficial del Destripador, Marta Tabram, una prostituta de 39 años, había sido hallada muerta con 39 puñaladas; y algunos meses antes, Emma Smith, una prostituta 45 años, había sido agredida salvajemente en la cabeza y le habían introducido un objeto en la vagina. Seguramente estos dos crímenes no tenían nada que ver con nuestro asesino, más que nada porque la firma del Destripador era más ritualista que los simples golpes y puñaladas, pero aún así, el terror ya se había apoderado de las almas de los habitantes del distrito londinense.


Annie Chapman: su cadáver fue hallado cerca de un mercado a las 6 am; el intestino estaba fuera, en un gran charco de sangre

Annie Chapman era una mujer sin hogar propio que vivía en pensiones comunes cuando disponía de dinero para el alojamiento de una noche, y cuando no era así, se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. No siempre había sido así, unos años antes estaba casada y con tres niños, pero todos murieron, unos por enfermedad y otros por accidente. Fue un golpe muy duro, nunca se repuso. Así, en estado de depresión permanente comenzó a beber para sobrellevar su soledad.

Su cuerpo fue hallado mutilado en la calle del Mercado de Spitalfields a las 6 de la mañana, y nadie había ido testigo de los hechos. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado.

Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino.

Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha, y por la fuerza empleada, posiblemente con la tentativa de decapitarla. Eso le había causado la muerte. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas post mortem: el abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados. Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros.

Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso: a las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuros. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápidamente y con gran precisión.

La falta de indicios hacía que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos. Desde Scotland Yard se llegó a ofrecer una gratificación para quien aportase algún dato válido sobre la identidad del asesino, pero lo único que consiguieron fue que los vecinos aprovechasen sus diferencias y se denunciasen entre ellos, deteniendo simplemente a algunos falsos culpables, excéntricos o alcohólicos que aseguraba ser el descuartizador de prostitutas, aunque tras numerosas investigaciones y por el hecho de que todos carecían de habilidades médicas o que tenían coartadas, no tardaban en recuperar la libertad.

El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era:

“Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito…”

Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno.

A partir de entonces seguiría escribiendo cartas y poemas destinados al jefe de la policía londinense jactándose de su habilidad para escabullirse en la oscuridad de las calles y evitar ser atrapado por la multitud que le perseguía, o haciendo alarde de la perfección de sus crímenes y anticipando otros nuevos ataques, siempre seguro de sí.

El domingo 30 de septiembre, se descubría otro cadáver en la calle Berner sobre la una de la mañana. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. Un forense llegó a la escena del crimen con su ayudante un cuarto de hora más tarde. Entre los dos detallaron sus conclusiones de la exploración: ”La difunta yace sobre su lado izquierdo, su cara mira hacia la pared derecha. Sus piernas han sido separadas, y algunos miembros están todavía calientes. La mano derecha está abierta sobre el pecho y cubierta de sangre, y la izquierda está parcialmente cerrada sobre el suelo. El aspecto de la cara era bastante apacible, la boca ligeramente abierta. En el cuello hay una larga incisión que comienza sobre el lado izquierdo, 2 ½ pulgadas por debajo del ángulo de la mandíbula casi en línea recta, seccionando la tráquea completamente en dos, y terminándose sobre el lado contrario… “

El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual.

La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo.


Kate Eddowes era una pobre mujer que se había prostituido después de huir por los malos tratos de su marido. Jack la mató sin piedad alguna.

Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín.

Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, a pocas calles allí un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, la data de la muerte no debía ser de más de media hora desde el descubrimiento del cadáver.

No había otros indicios más que un escrito con tiza blanca sobre una pared que decía: “No hay porqué culpar a los judíos”, supuestamente obra del asesino. Antes de que la inscripción pudiese ser fotografiada, el Comisario de la Policía londinense Charles Warren ordenó que fuese borrada, según él porque se trataba de una falsa pista del criminal tratando de culpabilizar a la comunidad judía, y si algún londinense lo leía, podía provocar una revuelta contra ellos.

La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida. Sus padres habían muerto cuando ella era joven y a los 16 años se fue a vivir con un hombre, con quién tendría tres hijos. Los malos tratos por parte de éste obligaron a que se fuera de casa, y su adicción al alcohol la obligó a alquilar su cuerpo en las calles.

Como en las muertes de Polly Nichols y Annie Chapman, la garganta de Kate había sido degollada de izquierda a derecha, le habían seccionado el vientre y extraído algunos órganos, entre ellos uno de los riñones.

Después de esto, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada.


Mary Kelly era una bella joven que se prostituía para mantenerse a ella y al vividor de su pareja; Jack “la castigó” al quitarle órganos y destrozarla a cuchilladas…

Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución para poder mantenerse a ella misma y a su pareja, que se encontraba sin trabajo.

Esa mañana, el locatario subió a la habitación de Mary para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió…

Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos.

Este asesinato creó el pánico absoluto en el barrio, haciendo estallar episodios esporádicos de violencia en la muchedumbre. La actividad policial era frenética, cada rincón fue registrado, cada sospechoso detenido e interrogado a fondo, pero no por eso la policía dejaba de ser duramente criticada. Nunca más se volvió a saber del asesino. No hubo más cartas ni más crímenes, parecía que Jack el Destripador hubiese abandonado la escena del crimen para siempre, y finalmente el caso fue cerrado en 1892, el mismo año en que el Inspector encargado del caso se retiró.


Tras matar a Mary Kelly, Jack El Destripador quedó satisfecho y cerró su corta pero brillante carrera criminal, burlándose de la Policía pues el caso jamás fue resuelto. Jack desapareció en la niebla del Londres Victoriano, envestido en una gloria criminal que todavía hoy perdura…

Lo cierto es que nadie puede saber si ésta es la verdadera historia o si es otro de los relatos que inspira este terrible personaje. Lo único que hoy en día tenemos claro es que no se trataba de un delincuente cualquiera. Sus hechos demuestran que era una persona con gran inteligencia y tal vez una educación superior a la población de Withechapel, incluso puede que fuese alguien de clase alta. Tal vez tuviese un trastorno de la sexualidad o un trastorno mental que le provocase esa compulsividad y obsesión a la hora de cometer los crímenes. Su afán de reconocimiento y el hecho que resaltase con las cartas enviadas a la prensa su inteligencia, demuestra que también era una persona insegura y llena de complejos. Pero mientras Scotland Yard mantenga sus archivos en el más absoluto secreto, otros autores seguirán suscitando sospechosos que mantengan la leyenda del Destripador viva.