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miércoles, 8 de enero de 2014

Jack El Destripador




Cinco crímenes perpetados en Whitechapel hacia 1888, que hoy, por el escaso número de víctimas, hubiesen ocupado pocas líneas en los diarios, mas en su momento revolucionaron Londres y el mundo entero. Sin embargo el caso sigue sin resolverse, por lo cual Jack aún permanece entre los grandes del crimen
El famoso Jack el Destripador

Ha pasado más de un siglo y todavía perdura el misterio. Cinco crímenes perpetuados en Whitechapel hacia 1888, que hoy, por el escaso número de víctimas hubiesen ocupado pocas líneas en los diarios, en su momento revolucionaron Londres y el mundo entero.

Durante cien años, investigadores, detectives, policías y muchos aficionados han tratado de establecer un perfil psicológico que ayudase a determinar la personalidad o el nombre del asesino, pero hasta ahora solo se han podido identificar los nombres de unos posibles sospechosos. Tal vez por ese motivo Jack el Destripador se ha convertido en el asesino enserie más conocido de la historia. Su nombre nos evoca una silueta entre la niebla del Londres Victoriano, una sombra con capa y sombrero negro, que ataca a sus víctimas y desaparece para siempre de la escena del crimen… no en vano se han escrito sobre él cientos de libros, canciones, óperas y películas. Es la perfecta historia de suspense, el gran misterio sin resolver.
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Las víctimas

En el año 1888, Whitechapel era uno de los peores distritos de todo Londres. En las calles, hombres, mujeres y niños arrastraban una vida de pobreza y delincuencia en la que muchas veces el único alivio era el que podía ofrecerles una botella de alcohol barato. Los callejones oscuros desembocaban en baresmugrientos y burdeles miserables en los que algunas mujeres se ganaban la vida prostituyendo sus cuerpos por unos pocos peniques. Fue precisamente aquí, en el East End londinense, donde tuvo lugar el breve reinado de terror del temido descuartizador que firmaba sus crímenes como “Jack el Destripador”.

Su primer crimen oficial, por así decirlo, el que reconocen todas las crónicas, tuvo lugar el 31 de agosto, aunque en su día se sospechó que por lo menos dos asesinatos anteriores menos publicitados habrían sido también obra suya.


Su primera víctima fue una prostituta cuyo cadáver encontraron tirado en las frías calles de Londres. La mujer, mediante cuchilladas, había sido casi decapitada…

Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado. Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cuerpo. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren además que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado.

Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada. La identificación de la víctima no fue tarea fácil, aunque unos días después su padre y su ex marido identifican el cuerpo de una mujer de 42 años, prostituta, llamada Anne Mare Nichols y conocida como Polly.

Polly había estado casada y tenía cinco niños, pero su adicción al alcohol había hecho que su matrimonio se rompiera. Desde entonces, sola, había vivido de sus pobres ingresos de prostituta.

El lunes 6 de agosto, varias semanas antes del primer crimen oficial del Destripador, Marta Tabram, una prostituta de 39 años, había sido hallada muerta con 39 puñaladas; y algunos meses antes, Emma Smith, una prostituta 45 años, había sido agredida salvajemente en la cabeza y le habían introducido un objeto en la vagina. Seguramente estos dos crímenes no tenían nada que ver con nuestro asesino, más que nada porque la firma del Destripador era más ritualista que los simples golpes y puñaladas, pero aún así, el terror ya se había apoderado de las almas de los habitantes del distrito londinense.


Annie Chapman: su cadáver fue hallado cerca de un mercado a las 6 am; el intestino estaba fuera, en un gran charco de sangre

Annie Chapman era una mujer sin hogar propio que vivía en pensiones comunes cuando disponía de dinero para el alojamiento de una noche, y cuando no era así, se dedicaba a vagar por las calles en busca de clientes que le proporcionasen alguna moneda para bebida, refugio y alimento. No siempre había sido así, unos años antes estaba casada y con tres niños, pero todos murieron, unos por enfermedad y otros por accidente. Fue un golpe muy duro, nunca se repuso. Así, en estado de depresión permanente comenzó a beber para sobrellevar su soledad.

Su cuerpo fue hallado mutilado en la calle del Mercado de Spitalfields a las 6 de la mañana, y nadie había ido testigo de los hechos. Su intestino estaba en el suelo entre un gran charco de sangre y una profunda incisión cruzaba su cuello de lado a lado.

Todo parecía indicar que había sido asesinada en ese mismo sitio. No había señales de defensa por parte de la víctima, y lo curioso es que cerca de su cadáver se encontraron un pequeño pañuelo, un peine y un cepillo de dientes, que parecían haber sido colocados en un orden concreto por el asesino.

Según el médico forense que vio el cadáver, el asesino había agarrado a Annie por la barbilla y la había degollado por la espalda de izquierda a derecha, y por la fuerza empleada, posiblemente con la tentativa de decapitarla. Eso le había causado la muerte. Las otras heridas infligidas y las mutilaciones abdominales habían sido realizadas post mortem: el abdomen había sido abierto para extraer la vagina, el útero y la vejiga, que no fueron hallados. Las incisiones eran limpias, como si se tratase del trabajo de un experto en anatomía, o por lo menos el de alguien con los conocimientos anatómicos y la habilidad suficiente para poder abrir el cuerpo y extraer los órganos con mucho cuidado de no dañar otras partes internas. El instrumento utilizado parecía ser un cuchillo estrecho con lámina fina y muy afilada, la clase de cuchillo que utilizaban los cirujanos y los carniceros.

Una señora de nombre Elizabeth Long que se dirigía al mercado esa mañana, pudo aportar un testimonio valioso: a las cinco y media de la madrugada había visto a un hombre conversando con una prostituta que identificó como Annie Chapman. Lamentablemente el hombre estaba de espaldas y no pudo ver su rostro, pero sí distinguió la silueta de un hombre de unos 40 años, elegante, que portaba un sombrero y un abrigo oscuros. La hora de la muerte se estimó entonces entre las cinco y media y las seis de la mañana, hora en la que fue descubierto el cadáver, lo que significaba que el asesino actuaba rápidamente y con gran precisión.

La falta de indicios hacía que la investigación avanzase lentamente. Todo el mundo había relacionado las muertes entre ellas, y a pesar de que la policía se mantenía en el más absoluto de los silencios, los periódicos no dejaban de alimentar cada rumor escuchado, lo que servía para aumentar la cólera y el miedo de los vecinos. Desde Scotland Yard se llegó a ofrecer una gratificación para quien aportase algún dato válido sobre la identidad del asesino, pero lo único que consiguieron fue que los vecinos aprovechasen sus diferencias y se denunciasen entre ellos, deteniendo simplemente a algunos falsos culpables, excéntricos o alcohólicos que aseguraba ser el descuartizador de prostitutas, aunque tras numerosas investigaciones y por el hecho de que todos carecían de habilidades médicas o que tenían coartadas, no tardaban en recuperar la libertad.

El 25 de septiembre, la Agencia Estatal de Noticias recibió una nota en tinta roja firmada por el propio Jack el Destripador cuyo contenido era:

“Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha cogido, pero en realidad todavía no me han pescado. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a chillar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito…”

Firmado: Jack el Destripador, desde el Infierno.

A partir de entonces seguiría escribiendo cartas y poemas destinados al jefe de la policía londinense jactándose de su habilidad para escabullirse en la oscuridad de las calles y evitar ser atrapado por la multitud que le perseguía, o haciendo alarde de la perfección de sus crímenes y anticipando otros nuevos ataques, siempre seguro de sí.

El domingo 30 de septiembre, se descubría otro cadáver en la calle Berner sobre la una de la mañana. Tras pedir ayuda a la policía, vieron que se trataba de una mujer, cuyas faldas habían sido levantadas por encima de sus rodillas. Un forense llegó a la escena del crimen con su ayudante un cuarto de hora más tarde. Entre los dos detallaron sus conclusiones de la exploración: ”La difunta yace sobre su lado izquierdo, su cara mira hacia la pared derecha. Sus piernas han sido separadas, y algunos miembros están todavía calientes. La mano derecha está abierta sobre el pecho y cubierta de sangre, y la izquierda está parcialmente cerrada sobre el suelo. El aspecto de la cara era bastante apacible, la boca ligeramente abierta. En el cuello hay una larga incisión que comienza sobre el lado izquierdo, 2 ½ pulgadas por debajo del ángulo de la mandíbula casi en línea recta, seccionando la tráquea completamente en dos, y terminándose sobre el lado contrario… “

El asesino no se había ensañado tanto esta vez como en las anteriores. Posiblemente había sido interrumpido mientras la degollaba y hubiese huido antes de completar su ritual.

La joven prostituta fue identificada como Elizabeth Stride, de origen sueco, que había venido a Inglaterra para ganarse la vida tras el fallecimiento de su marido y sus dos hijos en un accidente marítimo.


Kate Eddowes era una pobre mujer que se había prostituido después de huir por los malos tratos de su marido. Jack la mató sin piedad alguna.

Esta vez, varios testigos declararon haberla visto momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos treinta años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo negro y un sombrero alto, que portaba un bulto, como un maletín.

Mientras la policía se enfrentaba al hallazgo de este nuevo cadáver, a pocas calles allí un guarda nocturno descubría el cuerpo de otra víctima degollada. Su abdomen había sido abierto y los intestinos se encontraban en el suelo, además tenía varias heridas por todo el cuerpo. Los miembros estaban todavía calientes, la data de la muerte no debía ser de más de media hora desde el descubrimiento del cadáver.

No había otros indicios más que un escrito con tiza blanca sobre una pared que decía: “No hay porqué culpar a los judíos”, supuestamente obra del asesino. Antes de que la inscripción pudiese ser fotografiada, el Comisario de la Policía londinense Charles Warren ordenó que fuese borrada, según él porque se trataba de una falsa pista del criminal tratando de culpabilizar a la comunidad judía, y si algún londinense lo leía, podía provocar una revuelta contra ellos.

La víctima era Kate Eddowes, quien como las demás, tenía por oficio el de la prostitución y como afición, la bebida. Sus padres habían muerto cuando ella era joven y a los 16 años se fue a vivir con un hombre, con quién tendría tres hijos. Los malos tratos por parte de éste obligaron a que se fuera de casa, y su adicción al alcohol la obligó a alquilar su cuerpo en las calles.

Como en las muertes de Polly Nichols y Annie Chapman, la garganta de Kate había sido degollada de izquierda a derecha, le habían seccionado el vientre y extraído algunos órganos, entre ellos uno de los riñones.

Después de esto, las cosas parecieron volver a la normalidad en Whitechapel. No hubo ningún otro asesinato durante un mes y las prostitutas regresaron a las calles más tranquilas. Desgraciadamente, la paz duró poco, pues el 9 de noviembre, otra mujer apareció salvajemente asesinada.


Mary Kelly era una bella joven que se prostituía para mantenerse a ella y al vividor de su pareja; Jack “la castigó” al quitarle órganos y destrozarla a cuchilladas…

Se trataba de Mary Kelly, una atractiva joven de 21 años que se dedicaba a la prostitución para poder mantenerse a ella misma y a su pareja, que se encontraba sin trabajo.

Esa mañana, el locatario subió a la habitación de Mary para cobrar el alquiler mensual, pero nadie contestó a su llamada. Decidió abrir la puerta él mismo, horrorizándose por lo que descubrió…

Sin duda era el crimen más violento de Jack el Destripador. El cadáver estaba tumbado sobre la cama con múltiples heridas de arma blanca, completamente mutilado y con la arteria carótida seccionada. La ferocidad de este asesinato asombró a los cirujanos veteranos de policía. El médico forense necesitó varias páginas para redactar el informe de las lesiones y órganos extraídos.

Este asesinato creó el pánico absoluto en el barrio, haciendo estallar episodios esporádicos de violencia en la muchedumbre. La actividad policial era frenética, cada rincón fue registrado, cada sospechoso detenido e interrogado a fondo, pero no por eso la policía dejaba de ser duramente criticada. Nunca más se volvió a saber del asesino. No hubo más cartas ni más crímenes, parecía que Jack el Destripador hubiese abandonado la escena del crimen para siempre, y finalmente el caso fue cerrado en 1892, el mismo año en que el Inspector encargado del caso se retiró.


Tras matar a Mary Kelly, Jack El Destripador quedó satisfecho y cerró su corta pero brillante carrera criminal, burlándose de la Policía pues el caso jamás fue resuelto. Jack desapareció en la niebla del Londres Victoriano, envestido en una gloria criminal que todavía hoy perdura…

Lo cierto es que nadie puede saber si ésta es la verdadera historia o si es otro de los relatos que inspira este terrible personaje. Lo único que hoy en día tenemos claro es que no se trataba de un delincuente cualquiera. Sus hechos demuestran que era una persona con gran inteligencia y tal vez una educación superior a la población de Withechapel, incluso puede que fuese alguien de clase alta. Tal vez tuviese un trastorno de la sexualidad o un trastorno mental que le provocase esa compulsividad y obsesión a la hora de cometer los crímenes. Su afán de reconocimiento y el hecho que resaltase con las cartas enviadas a la prensa su inteligencia, demuestra que también era una persona insegura y llena de complejos. Pero mientras Scotland Yard mantenga sus archivos en el más absoluto secreto, otros autores seguirán suscitando sospechosos que mantengan la leyenda del Destripador viva.

Charles Manson y Familia









Tal vez uno de los asesinos en serie más famosos de todos los tiempos y probablemete una de las mentes criminales que más seguidores tuvo. Aún en nuestros días existen peticiones de ingresar en su “familia”
Infancia y adolescencia

Charles Milles Manson nació en Cincinnati, Ohio (EEUU), el 12 de noviembre de 1934. Fue hijo ilegítimo de una joven adolescente de 17 años, Kathleer Maddox. La identidad de su verdadero padre es un misterio, a pesar de que su madre interpuso una demanda judicial para demostrar la paternidad de un hombre con el que convivió unos años; y es que, como dijo el mismo Manson, su madre era una: “prostituta de diecisiete años”.

Su infancia transcurrio viajando de ciudad en ciudad hasta que a los 8 años su madre salió de prisión, donde cumplía una pena de cinco años por robo y agresión. Durante el tiempo de ausencia materna convivió con su tía, una beata contraria a cualquier forma de placer, el cual consideraba pecaminoso.

Vivió con su madre (alcohólica) unos años hasta que, por medio de un robo, reunió el dinero necesario para “independizarse”. A los 14 años fue detenido por primera vez y a partir de ese momento su vida transcurrió entre fugas e ingresos a prisión, por lo cual se podría decir que su formación fue la que recibió en los centros penitenciarios junto a otros presos.
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Los hijos de Mansón

Recién cumplida su mayoría de edad ya contaban entre sus hazañas el robo, una violación homosexual a un compañero, agresiones y varias fugas.

En 1953 con 19 años se casa con una enfermera de 17 años, habiendo tenido hasta ese momento solo relaciones homosexuales. Tuvo su primer hijo pero el matrimonio fracasó y se divorciaron en 1958. Un año después se casó con una prostituta para que no declarara contra él y de ese matrimonio nació su segundo hijo.
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Entrada al esoterismo y fundación de “La Familia”


Manson ha pasado a la inmortalidad como un personaje asociado al satanismo, el esoterismo y el crimen, tal y como se evidencia en la ilustración artística de arriba.

Posteriormente ingresó en prisión, donde comenzó a formarse en el esoterismo y pasó a formar parte de la Iglesia de la Cienciología, todo esto desencadenó en que en 1967, cuando abandonó la cárcel con 32 años, llevase 17 años de su vida en la cárcel.

Esta formación esotérica le llevó a contar con un grupo de seguidores: “su familia”. Según su filosofía, solo los que les siguiesen se salvarían del apocalipsis.

Manson, que se autodenominaba “Satán” (además de “Jesucristo”, el “Espíritu”, el “Anticristo” y el “Demonio”), predicaba una curiosa doctrina, una mezcla de conceptos orientalistas y una reinterpretación de la Biblia.

Hippies, drogas, sexo libre, rock…Aquello era demasiado para un tipo que había aprendido a base de abusos a manipular a la gente y a ser temido por sus enemigos. El bueno de Manson fue bien acogido en la comunidad alternativa californiana. Tanto que se fue a vivir con una bibliotecaria -y ecologista radical- llamada Mary Brunner. Al poco tiempo, el tipo que posteriormente se autoproclamaría Anticristo, metió en casa a una chica de 16 años que encontró en la calle. Esto no molestó a Mary, que creía firmemente en los principios Hyppies, dando lugar a lo que sería el germen de “La Familia”, institución creada a la medida de Manson.

Pronto comenzaron a recorrer toda la costa en un destartalado autobús escolar, predicando la palabra del ecologismo y el sexo libre, y captando la atención de numerosos seguidores. Eran ya una de las atracciones de Los Ángeles: ricos, famosos y celebridades recibían con los brazos abiertos a la comuna. Como Dennis Wilson, baterista de los Beach Boys que los alojó en su casa.
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La ira de Manson

Fue Wilson el que desencadenó la ira de Manson. El chico de la playa le había presentado a un productor musical -hijo de Doris Day- que vivía en una lujosa mansión en la calle Cielo Drive 10500, lugar al que acudiría Manson cada dos por tres para convencerle de que le produjera un disco. Ver como meses depués los Beach Boys sacaban el álbum 20/20 con la canción “Never learn not to love” -calco de un tema compuesto por Manson- tuvo que ser suficiente para que el líder de La Familia gritara “¡¡Cerdos!!”.

En ese periodo Bobby Beausoleil -miembro de la familia- se pelea con un traficante de mescalina llamado Gary Hinman. Manson, Beausoleil y Susan Atkins no dudan en presentarse en casa de Hinman para pedirle dinero. El tipo se niega, así que Manson le corta una oreja y se va de la casa diciendo a sus seguidores que hagan con él lo que quieran. Y vaya si lo hicieron. O eso parece por el estado en el que quedó el cadáver del traficante.
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Retiro al Valle de la Muerte, inicio de las atrocidades y detención de Mansón

«Usted no lo entiende. Lennon, el profeta, me dijo: “Charlie, levántate; ¡degüella a esos cerdos que se lo pasan bomba en sus mansiones de Hollywood! Los tiempos han llegado. ¡Tú eres el Hijo del Hombre y el Ángel Exterminador…!”»
(Charles Manson)


Sharon Tate, actriz que fue esposa del famoso y millonario director de cine Roman Polanski.Ella marcó la mejor etapa de la vida del director, pero esa etapa acabó con su asesinato…

Este no era el primer delito de sangre cometido por La Familia, aunque sí el más grave. La detención de B. Beausoleil por el asesinato de Hinman a los pocos días de producirse, provoca que Manson busque un nuevo refugio para sus “hijos”. Nada mejor que una granja abandonada, en el desértico Valle de la Muerte. Allí la familia se prepara para lo que Manson denomina el Helter Skelter: el fin del mundo, en el que los negros se levantarán en armas para dominar a los blancos…una teoría que Manson refuerza basándose en signos que sólo él percibe, como las advertencias incluidas a este respecto estaba el White Album de Los Beatles.

El viernes 8 de agosto de 1969 Manson ordenó la ejecución de todas las personas que se encontrasen en el 10050 de Cielo Drivey. Para ello envió a Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten, acompañadas por Tex Watson, miembros todos de “su familia”.

La vivienda era por aquel entonces de Roman Polanski. Entre las personas asesinadas se encontraba la esposa de éste, Sharon Tate, que se encontraba embarazada de 8 meses, el matrimonio Jay y Gibby Folger, y Wojtek Frykowski. Las mujeres de Mason mataron salvajemente a Sharon Tate cortándole sus pechos y ocasionándole un desangramiento.

En una de las paredes se podía leer escrito con sangre humana: ”¡Cerdos!!”.


En este montón de carne y sangre terminó la bella Sharon Tape luego de que la banda de Manson la asesinara brutalmente en su propia mansión…

Al día siguiente, Manson organiza el asesinato del matrimonio La Bianca para extender el rumor de que ha comenzado una cacería por parte de negros radicales. Esta vez sí acude con el grupo, pero da instrucciones y se marcha antes de que empiece el espectáculo.

Pocos días después detienen a S. Atkins acusándola de participar en la muerte del traficante de mescalina. En prisión, habla largo y tendido sobre su maravilloso líder y sus aventuras con La Familia. La Policía detuvo a Manson el 12 de octubre del 69 junto a otros miembros del clan.
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Charles Manson en la actualidad

Luego de que se le condenara a cadena perpetua por nueve asesinatos, Manson no se quedó inerte sino que siguió produciendo música, pintura y poesía, convirtiéndose así el arte en el eje de su vida luego de que las rejas le quitaran la posibilidad de volver a delinquir.

Tanto es el arte que ha producido Manson que incluso existe una web dedicada por completo a sus obras:http://www.charliesarts.com Inclusive se sabe que en 2011, desde la prisión, acabó “Trees”, su último álbum musical, disponible en la web al igual que sus otros álbumes.

Pero lejos de solo producir arte, Mansón también ha constituido, luego de su captura, un motivo artístico para otros. Por ejemplo, Leonard Cohen hace referencia a Manson en su canción “The Future”, y el famoso grupo gótico Paradise Lost le dedicó la canción “Forever Failure” dentro de “Draconian Times”, el cual es hasta la actualidad el álbum más representativo del grupo.

Sin embargo, pese a esta continuidad positiva de Manson como ícono cultural, su huella criminal no se ha apagado del todo pues La Familia, si bien ya no existe como el peligroso grupo que fue responsable de la muerte de Sharon Tate, sí existe como un grupo de individuos agrupados bajo una misma actitud cultural e ideológica cuyo principal símbolo es Charles Manson; y, como es de prever, estos individuos, en su conflicto contra lo superfluo y lo establecido, suelen a veces presentar actitudes de índole satánica (como el propio Manson) y manejarse, por ende, en los umbrales donde amenaza la inspiración del crimen “justificado”.

Quizá por eso recientemente, en abril del 2012, las autoridades le han negado a Charles Manson su pedido de libertad condicional “al no ver nada positivo en cuanto a la idoneidad” de la medida; puesto que, aún a sus 77, Manson podría resultar un poco peligroso…

Finalmente y aparte de todo lo dicho, a Manson se le han efectuado algunas entrevistas, se han escrito libros en torno a su figura y también se han elaborado documentales sobre él. Por todo ello, Manson vive y seguirá viviendo un tiempo más; aunque, pese a su actividad artística, no haya podido frenar la palpable decadencia que el tiempo le ha impreso, tal y como se ve en las siguientes fotografías:



ANEXO: Citas de Charles Manson, un asesino que filosofaba mucho:

«Mírame hacia abajo y verás a un tonto, mírame hacia arriba y verás a tu dios, mírame de frente y te verás a ti».

«¿Cuánto ha trabajado para tener ese anillo de oro? ¿Dos o tres semanas para conseguirlo? Una vez que lo tiene se lo pone en el dedo y va por ahí sin darse cuenta de que lo que lleva en su dedo. Podría comprar a un hermano en África, hay alguien que se está muriendo de hambre pero ese hombre lleva un anillo de oro como si nada, yo lo tiraría y lo olvidaría, no voy a esclavizarme por un pedazo de oro, están esclavizando a gente para que ellos puedan llevar anillos de oro en sus dedos» (Dicho en una entrevista, refiriéndose al guardia de la cárcel)


Charles Manson, un asesino muy crítico de la sociedad

«Mi padre es una prisión, mi madre un sistema, soy lo que ustedes me hicieron. Los miro y me digo: ustedes quieren matarme y yo ya estoy muerto. Toda mi vida estuve muerto». (Escrito en una carta personal de 1996).

«La sociedad ha sido injusta conmigo. Mataremos a cualquier cerdo que esté en la casa. Entren y atrápenlos».

«Yo no he matado a nadie. No he ordenado que maten a nadie. Esas criaturas que van por ustedes con sus cuchillos son sus hijos. Yo no les enseñé nada; lo hicieron ustedes» (Palabras durante el juicio)

«Todo el mundo te dice “te vamos a ayudar”, todo el mundo tiene buenas intenciones, pero no tienen la capacidad para cumplir».

«Si ustedes abrieran las puertas, yo saldría a la calle y tendrían esta cosa llamada Charlie Manson que han creado. Porque no me han visto. No realmente. Yo sólo podría asesinar a toda la Humanidad». (Escrito en una carta personal de 1996)

«¿Remordimiento por qué? Ustedes me han hecho lo que han querido. ¿Eso no me da los mismos derechos? Puedo hacer lo que sea que quiera, cada vez que lo quiera, y es culpa de ustedes» (Palabras durante una entrevista en San Quintín)

«Si escupen en mi cara y me humillan en los periódicos por nada, ¿Qué creen que va a suceder cuando salga de aquí?» (Palabras durante una entrevista en San Quintín)

martes, 7 de enero de 2014

Pedro Nakada – El Apóstol de la Muerte



“Sólo trato de purificar la Tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”, dijo Pedro Nakada, el mayor asesino serial del Perú, quien confesó acabar con veinticinco personas por orden de Dios, que le pedía “limpiar el mundo de la escoria”





Pedro Pablo Nakada Ludeña nació de José y María en El Agustino, dentro de la ciudad peruana de Lima, el 28 de febrero de 1973. Mucho después, en el año 2001, Pedro se establecería en Huaral, donde causaría el pánico de los ciudadanos al acabar, según confesó el mismo, con unas 25 personas, todo para “limpiar el mundo de la escoria” y, de ese modo, obedecer a Dios, que según él le ordenaba matar…


Respecto a esos abusos que sufría y a la terrible familia que le tocó, Pedro expresó lo siguiente: “Es mala, mi familia es mala. Mis padres siempre peleaban. Se insultaban mucho. Desde que yo era chico. Éramos nueve hermanos. Yo soy el tercero. Me molestaban los laberintos. Mi papá le pegaba mucho a mi mamá. Yo me escapaba de la casa. Pero volvía, escondido, para que mi papá no me pegara con un cable. Volvía por no tener dónde comer. Con mis hermanos nos criamos separados. Con un tío, con una tía…, mi hermana me violó, ella era mayor… Mi hermano me obligó a tener sexo oral, yo tenía seis años ¿Hay gente que no me cree? Yo no olvido lo que viví…”Como en el caso de tantos otros asesinos seriales, la infancia de Pedro estuvo marcada por el abuso y la violencia. En la escuela, Pedro sufría bullying; dice al respecto de eso: “No tenía amistad con los demás niños. Sí, era solitario. ¿Por qué? Porque los niños eran malos. Me jalaban el pelo. Me molestaban todo el tiempo….”. También cuando era niño (aparentemente esto habría empezado a los cinco años), sus hermanas mayores lo vestían de mujer y lo obligaban a salir así a la calle, donde las risas y las burlas de la gente se unían a las de sus propias hermanas. Junto a eso, el padre de Pedro era alcohólico y, cuando estaba borracho, humillaba y maltrataba físicamente a su madre. Todas estas cosas hacían que el pequeño Pedro, pese a ser un chico sumiso, tímido y callado, desahogase con los animales la agresividad que iba acumulando por los abusos que experimentaba y percibía: así, no solamente torturaba o mataba gatos u otras criaturas que encontrase y de las cuales pudiera abusar, sino que además se untaba la sangre de estos indefensos seres (esto último no está confirmado). Como bien se sabe, matar y torturar animales es una de las tres conductas que caracterizan la infancia de los asesinos seriales, y es psicológicamente la más preocupante, ya que la repetición de actos crueles va mermando la capacidad empática del sujeto.


Pero el peor de todos los traumas de Pedro sucedió cuando tenía cuatro años y sus hermanos lo acusaron de matar a una perra embarazada que era mascota familiar, violándolo a modo de castigo. Dice Pedro al respecto: “Odio a los maricones. Cuando yo era niño, mis hermanos me violaron porque creían que yo había matado a una perra que teníamos y que además estaba preñada. Juro que yo jamás le hice nada al animal”. Bien puede verse que aquella experiencia constituyó el detonante de la homofobia que más adelante habría de caracterizar parte de la conducta criminal de Pedro; y, según las palabras del asesino, también esa experiencia fue determinante en sus primeros actos de crueldad, dirigidos a los animales:‹‹“Tú lo mataste, tú lo mataste”. Yo les decía que no, y ellos no me creían; y como me dijeron eso, entonces yo comencé a matar animales. Mi mayor defecto es ser colérico, la cólera me hacía matar››. Ahora bien, esa cólera, que era lo que hacía matar animales a Pedro, llegó a plasmarse en episodios extremos de tortura animal, que Pedro empleaba para desahogarse de cosas como la actitud de su madre; cuenta así: “Mi madre era bipolar, cambiaba de carácter, no podía confiar en ella… Cuando era chibolo, mi mamá me golpeó como salvaje y yo de cólera quemé al gato en la sartén hirviendo”.Haciendo un paréntesis, el factor genético jugó un rol importante en el encaminamiento de Pedro hacia el crimen. Así, entre sus familiares con trastornos psiquiátricos genéticamente heredables, podemos mencionar estos ejemplos: su hermana mayor por parte de madre, que tenía esquizofrenia y fue internada en el Hospital Valdizán; su hermana directa, Ana Cecilia, que era depresiva y acabó suicidándose; una medio-hermana materna de su madre, que fue internada en el Hospital Valdizán.


Volviendo a su vida, Pedro apenas logró concluir el tercer grado de la Primaria, aunque después llegaría a ser un hábil mecánico (sin formación formal). En muchos diarios peruanos se dice que Pedro era “licenciado” o “comando” de la FAP (Fuerza Aérea Peruana), pero lo cierto es que el asesino mintió a la Prensa. La realidad es tal y como la expone el diario La República; a saber:


Pedro nunca sirvió en la FAP, sino que, en 1990 cuando tenía 17 años, ingresó como voluntario al Ejército Peruano: allí, según refirió su amigo y vecino, Víctor Genaro Nakamura Solís, él aspiraba a conseguir algo de autoridad y poder para “exterminar a los enemigos de Dios”. No obstante, los planes de Pedro no salieron bien, y solo permaneció acuartelado dos meses. Fue expulsado por pedido de psiquiatras militares, que lo examinaron minuciosamente tras escuchar comentarios que afirmaban que Pedro escuchaba la voz de Dios, y que además creía que los pecadores merecían la muerte. En efecto, los análisis mostraron que Nakada tenía una tendencia psicópata y que constituía un peligro social, por lo que formarlo en el manejo de armas equivalía a volverlo aún más peligroso. Según contó Pedro Pablo (primo hermano de Nakada) sobre el asesino: “Cuando lo echaron del cuartel, quiso matarse. Tardó casi un año en recuperarse”. Quizá en gran parte por el malestar que le sobrevino al ser expulsado, Nakada cometió su primer asesinato (según confesó, pues no hemos podido confirmar que en realidad sea así) a los 17 años: fue en Mala, donde mató a un agricultor después de que éste lo sorprendiera robándole sandías…


Por último, antes de pasar a la serie de asesinatos que le dio fama, cabe responder a lo siguiente: 1) ¿por qué tiene un apellido japonés?, y 2) ¿hay algo de cierto en su participación dentro de la FAP? En el primer caso, la verdadera identidad del asesino es la de Pedro Pablo Mesías Ludeña; pero, a fines del 2003, Pedro cambió su apellido paterno por “Nakada”, haciéndose adoptar por un ciudadano japonés al que pagó unos 800 nuevos soles (el equivalente a 288 dólares, aproximadamente) a cambio de eso, ya que planeaba adquirir la visa a Japón, la cual se le facilitaba a los descendientes de japoneses. En el segundo caso, se supo que Nakada había estado indocumentado por cierto tiempo, pero aprovechó una amnistía general para tramitar su DNI (Documento Nacional de Identidad) presentando una boleta militar irregular de la FAP. “Me conseguí una boleta de la Aviación y tramité mi DNI en el Estadio Nacional”, dijo Nakada al respecto.
Los crímenes





Pedro admitió haber acabado con 25 personas, según dijo, tenía la misión de “limpiar el mundo de la escoria”.


En el caso de Pedro Nakada, la motivación es un factor muy importante ya que indiscutiblemente es un “asesino misionero”. El dictamen psiquiátrico fue que Pedro padecía “esquizofrenia paranoide”, pero que era capaz de distinguir el bien del mal. Ahora bien, en la esquizofrenia paranoide suele presentarse el sentimiento de tener una misión especial en la vida, así como también otros delirios de grandeza. En Pedro esa esquizofrenia paranoide se unía a una tendencia psicópata; y así, la ira que tenía acumulada y ciertos juicios de su conciencia moral, se proyectaron en cierta forma en la alucinación auditiva de la voz de Dios, elección que no era fortuita, pues era ideal para evitarle sentimientos de angustia y culpabilidad. Naturalmente, la elección de sus víctimas también respondía en parte a esa búsqueda por armonizar su tendencia psicópata con su conciencia moral, y eso se veía aún más facilitado por su homofobia. De ese modo, Pedro se veía en la misión de exterminar a los homosexuales, a las prostitutas, a los drogadictos y a otros tipos de individuos mal vistos desde una moral canónica de raigambre religiosa. Claro que el asesinato era una medida desmesurada, pero allí entraba el mecanismo de proyección y surgía la voz de Dios: él, Pedro, deseaba desahogar su ira y su homofobia, pero era Dios, desde su infalibilidad, quien le ordenaba matar… En efecto, Pedro no se veía a sí mismo como un monstruo sino como un salvador, como un purificador, y esto se vio en declaraciones como las siguientes: “Yo no soy un criminal, soy un limpiador, he librado a la sociedad de homosexuales y vagabundos”, “Sólo trato de purificar la tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”,“¿Qué siento cuando mato –dice–? Siento que ayudo. ¿A qué? A que la gente cambie. A que el mundo cambie. Quiero que haya paz.” o “Maté a 25 personas para limpiar el mundo de la escoria”. Pero sabemos que Pedro no mató solamente gente “corrompida”, sino seres inocentes como una niña a la cual le disparó para quitarle su bicicleta. En casos así, Pedro admite que estuvo mal, pero se justifica viendo aquellas atrocidades como un mal menor, necesario para continuar con su misión purificadora: “La necesidad me hacía sacrificar a personas buenas, pero lo hacía para poder conseguir dinero y obtener balas para seguir la misión de Dios (…).No tenía intención de ganar dinero, no sé si otros la tenían, con lo que obtenía solo compraba municiones.”.





Pedro se veía a sí mismo como un purificador, como una especie de héroe. Él afirmaba que Dios mismo le ordenaba matar a prostitutas, drogadictos, homosexuales y ese tipo de personas.


Ya se dijo que el número de víctimas confesadas fue de 25; sin embargo, cuando se intenta dar un número oficial de víctimas, las fuentes varían oscilando entre 15 y 18. No extraña que tal cosa suceda, si se tiene en cuenta lo que dijo el mismo asesino: “Sí los maté, son más personas, los han sacado… Era una lista larga y los han sacado”. En todo caso, aquí pondremos la lista de 17 víctimas que figura en el juicio dentro del cual le dieron 35 años de condena; son las siguientes: Carlos Edilberto Merino Aguilar, Teresa Cotrina Abad, Walter Sandoval Osorio, Carlos Walter Tarazona Toledo, Gerardo Leonardo Cruz Libia, María Verónica Tolentino Pajuelo, Luis Enrique Morán Cervantes, Pedro Omar Carrera Carrera, Enoch Eliseo Félix Zorrilla, Hugo Vílchez Palomino, Widmar Jesús Muñoz Villanueva, Nell Cajaleón Pajuelo, Nazario Julián Tamariz Pérez, Didier Jesús Zapata Dulanto, Agustín Andrés Maguiña Oropeza, Luis Melgarejo Sáenz y Nicolás Tolentino Purizaca Gamboa. Basándonos en ese mismo juicio de la Corte Superior de Justicia de Huaura, cuya sentencia es la resolución número 39 y cuya fecha de emisión es el 14 de julio del año 2010, expondremos 13 de los sangrientos casos protagonizados por Pedro Nakada, y no más, ya que no es posible encontrar información en las fuentes de la red sobre otro de los casos protagonizados por el asesino. Ahora, y antes de exponer los casos, debe aclararse que Pedro mataba a sus víctimas con pistolas de 9mm (se supo de una de marca Bryco, de otra de marca Astra, de una Baikal, y de una Taurus…), dotadas de silenciadores de jebe que él mismo hacía (dijo que aprendió eso en internet…) a partir de zapatillas que compraba específicamente para eso. Aclarado esto, pasemos a los trece casos:


Primer caso. Aproximadamente a las 18:00 horas del 1 de enero del 2005, Carlos Edilberto Merino Aguilar (de 26 años) estaba en la playa Chorrito de Chancay, cuando de pronto recibió un disparo que le atravesó el tórax y el abdomen, acabando con su vida… Según admitiría después Pedro Nakada, él le había disparado a Carlos porque pensaba que éste lo iba a asaltar, aunque lo cierto es que fue Pedro quien tomó dinero de Carlos tras asesinarlo.


Segundo caso. El 31 de mayo del 2006, a las 2:00 am y en las inmediaciones de la calle Prolongación Morales Bermúdez (en el Asentamiento Humano Tierra Prometida de Huaral), la Policía encontró el cadáver de Teresa Cotrina Abad (de 50 años). Las indagaciones determinaron que Teresa había muerto por traumatismo encéfalo craneano perforante, ocasionado por un proyectil de arma de fuego… Cuando le preguntaron a Pedro por qué le había disparado en la cabeza a Teresa, el asesino se expresó así: ‹‹la encontré fumando droga, pase por su lado y me pregunté: “esta señora por las puras vive”, y le disparé dos balazos en la cabeza››


Tercer caso. El 20 de julio del 2006, a las 19:40 de la noche, Walter Sandoval Osorio de 44 años ingresó con la cabeza sangrando a la Unidad de Emergencia del Hospital Regional de Huaraldicho. Poco tiempo atrás, Pedro Nakada le había dado un tiro en la cabeza; según declaró, lo hizo porque Walter era un criminal, y lo cierto es que, según los registros policiales, Pedro tenía razón… Al parecer, en este caso Pedro cumplió su misión, porque Sandoval murió al poco tiempo de ingresar al hospital…


Cuarto caso. A las 8:30 am del 8 de agosto del 2006, policías de la Comisaría de Huaral encontraron el cadáver de Gerardo Leonardo Cruz Libia (de 30 años), sumergido al fondo de un pozo de agua, en posición cúbito dorsal, y con TEC (Traumatismo Encéfalo Craneal) grave causado por arma de fuego. El pozo estaba ubicado en las inmediaciones de lo que antiguamente fue la hacienda Jesús del Valle, ubicada a 300 metros de la carretera entre Huaral y Lima. Según se supo, Pedro mató a Gerardo para evitar que éste lo delate por un delito anterior de robo y homicidio, ya que anteriormente ambos habían robado coches y, antes del 18 de enero del 2004, habían matado a un conductor para robarle su automóvil; sin embargo, Pedro había querido dejar el deshonesto “negocio”, y como Gerardo lo presionó, acabó con una bala calibre 9 en la cabeza…


Quinto caso. El 18 de agosto del 2006, aproximadamente a las 10:00 de la mañana, policías encontraron el cadáver de Carlos Walter Tarazona Toledo (de 21 años), en posición de cúbito ventral, dentro de una acequia (canal de agua) sin agua, y con TEC grave causado por arma de fuego. La acequia estaba en las inmediaciones de la Lotizadora San Carlos, en Los Naturales (Huaral). Según Pedro, él mató a Carlos porque lo vio fumando drogas; aunque Eugenia Toledo, la madre de Carlos (ex integrante del Ejército Peruano), dijo con voz llorosa a los periodistas: “Mi hijo trabajaba como vigilante del mercado, era un muchacho tranquilo y eso lo pueden decir todos los vecinos de la urbanización Bautista”.


Sexto caso. El 19 de agosto del 2006, a las 20:00 de la noche, policías encontraron el cadáver de la quinceañera María Verónica Tolentino Pajuelo. El lugar del hallazgo fue en las inmediaciones de la carretera de entrada al Centro Poblado Fundo Lucio, en el Distrito de Sayán. Igual que otras víctimas, María Verónica había muerto con una bala de calibre 9 en la cabeza. Sorprendentemente, Pedro había dejado su pistola semi automática Taurus en el lugar de los hechos, junto a la bicicleta de la víctima. Esta vez el asesino no se justificó, y dijo que María Verónica era la única de sus víctimas que no merecía morir, que la mató sin ver que era una menor, en una ocasión en que fue a matar “fumones” a Santa Rosa y, al ver que venía una persona, le disparó dos veces, aunque se sintió terrible cuando se acercó y comprobó que se trataba de una adolescente. Aunque fuere así, Pedro dijo que quería robar la bicicleta, pero no la robó porque tenía una llanta averiada.


Séptimo caso. El 18 de noviembre del 2006, a las 18:20 de la tarde, la Policía de Huaral encontró el cadáver de Hugo Vílchez Palomino. El cadáver estaba en las inmediaciones de un lugar llamado “Camino Viejo a la Esperanza Alta”, y presentaba TEC ocasionado por disparo de arma de fuego. Posteriormente se supo que a Hugo le habían robado una pistola marca Baikal, un celular y un discman Sony. Y es que, en esta ocasión, Pedro había efectuado el crimen junto con los hermanos Román Joel y José Luis Ciriaco Durand, siendo que el primero había confesado recibir el celular y el discman como premio a su participación… Según se supo gracias a las confesiones, las cosas habían ocurrido del siguiente modo: Hugo iba en una bicicleta, Pedro y los hermanos Ciriaco estaban en una moto; cuando la moto se alineó con la bicicleta, Pedro pidió que paren la moto, le disparó a Hugo en la cabeza, se acercó, tomó su arma, y le dio el celular y el discman a Román Joel; después, los hermanos Ciriaco tomaron más cosas de la víctima, y entonces los tres se marcharon en la moto, dejando el cadáver de Hugo junto a la bicicleta. En cuanto a sus razones, Pedro dijo que le había disparado a Hugo porque éste quería acostarse con su mujer, aunque lo único que se sabe sobre una posible “mujer” de Pedro es que éste andaba de novio con una enfermera.


Octavo caso. En la tarde del 22 de noviembre del 2006, policías encontraron los cadáveres de Luis Enrique Morán Cervantes de 32 años, Pedro Omar Carrera Carrera de 24 años, y Enoch Eliseo Félix Zorrilla de 22 años. El primero era un taxista, los otros dos eran pasajeros. El lugar donde se encontraron los cuerpos fue la Pampa de la Huaca, y en cuanto al coche, Pedro se lo robó… Cuando le preguntaron sobre la razón del triple homicidio, Pedro dijo que los tres sujetos eran asaltantes, que operaban desde el taxi, que habían protagonizado muchos asaltos, que los estaba buscando, y que él solo acabó con los tres, disparándoles en la cabeza.


Noveno caso. El cosmetólogo de 42 años, Widmar Jesús Muñoz Villanueva, era un homosexual que trabajaba en la peluquería Guisella (ubicada en la calle Las Ánimas 352, en Huaral), donde además de cortar el cabello, se prostituía, contagiando la muerte a sus clientes sexuales, ya que tenía VIH… Sin embargo, el 19 de noviembre del 2006, a eso de las 18:00 de la tarde, entró Pedro Nakada a la peluquería. Pedro había escuchado los rumores de que Widmar era “maricón” y se prostituía, pero no quería matarlo sin estar seguro, así que hizo lo siguiente, según cuenta: “Me había enterado de que el cosmetólogo que trabajaba allí era homosexual, tenía sida y se prostituía. Le pedí que me diera un servicio (sexual). Cuando se bajó el pantalón, le disparé tres veces en la nuca”… Tras matar a Widmar, Pedro se llevó una cantidad de soles equivalente a 541 dólares, y se fue…


Décimo caso. El 10 de diciembre del 2006, a eso de las 21:30 de la noche, Pedro concertó un robo de moto con los hermanos Román Joel y Percy Marcial Ciriaco Durand. La víctima fue Nell Cajaleón Pajuelo, a quien llevaron con engaños hasta las inmediaciones del Centro Poblado de Sacachispa: allí, Pedro le disparó a Nell en la cabeza, y posteriormente, junto con sus cómplices, arrojó el cadáver a unos 200 metros de donde se encontró el cadáver de Hugo Vílchez Palomino.


Décimo primer caso. El 17 de diciembre del 2006, los profesores Nazario Julián Tamariz Pérez (24 años) y Didier Jesús Zapata Dulanto (26 años), caminaban por las inmediaciones de un canal de regadío ubicado en la Urbanización Aparicio (Huaral). Eran aproximadamente las 18:00 de la tarde, y la pareja homosexual disfrutaba de un tranquilo paseo, cuando de pronto apareció Pedro… “Yo maté a los profesores Nazario Tamariz Pérez y Didier Zapata Dulanto, ellos caminaban por el borde de un canal de regadío agarrados de la mano, se hacían cariños como una pareja de enamorados, y como yo soy el ‘purificador de la tierra’, no quedó otra opción que asesinarlos, porque los homosexuales solo hacen daño a la sociedad”, dijo Pedro ante la Prensa, meciéndose con inquietud en una silla. Ahora, y según refirieron fuentes policiales, Pedro fue sumamente cruel; ya que, tras haberle disparado dos veces en la cabeza a uno de los profesores, el otro se arrodilló y le suplicó llorando que no lo matara, pero aquello solo encendió más el enseñamiento de Pedro, y el monstruo le disparó dos veces en la cabeza… Por último y tras matarlos, Pedro les sustrajo el calzado y el dinero a ambos, llevándose una cantidad de soles equivalente a 36 dólares.


Duodécimo caso. Agustín Andrés Maguiña Oropeza (46 años) y Luis Melgarejo Sáenz (54 años), eran dos amigos alcohólicos que solían ir al descampado conocido como la Lotizadora San Carlos. Sin embargo, un 24 de diciembre del 2006 a eso de las 20:00 de la noche, Pedro les reventó las cabezas a balazos… Según se supo, los mató porque habían presenciado un crimen anterior. Al inicio todo estaba oscuro, pero los escuchó hablar, fue a ver de dónde venían las voces, y entonces los encontró y les dio muerte. No obstante, cuando Pedro habló a la Prensa, dio una versión en que se colocaba a sí mismo como salvador, diciendo lo siguiente de este doble asesinato: “Mato a las personas para que no sigan sufriendo. Por ejemplo, a dos alcohólicos los investigué por más de un mes, y cuando me enteré dónde era el lugar en el que se refugiaban, preparé mi arma para que con un sólo disparo descansaran en la paz de Dios”…


Décimo tercer caso. A las 19:30 de la noche del 27 de diciembre del 2006, Nicolás Tolentino Purizaca fue auxiliado por miembros de la Policía de Huaral, que se encargaron de hacerlo trasladar al Hospital Cayetano Heredia, aunque en el camino, con la sangre que manaba de su cabeza perforada por una bala, la vida se le fue… Tres años atrás, Nicolás le había robado dinero y ciertas pertenencias a Pedro Nakada, quien a manera de venganza le había disparado poco antes de que la Policía lo encontrase, mientras caminaba por el descampado de la Lotizadora San Carlos. Según confesó Pedro, Nicolás fumaba droga y era un ladrón que le había robado a él y a otros, y por eso tuvo que limpiar la Tierra de la escoria que éste representaba…


Cuadro de víctimas:


Detención y confesiones





Antes de ser capturado, Pedro (arriba) opuso feroz resistencia a la Policía, pero después confesó todo…


Gracias a una veintena de testigos, la noche del 28 de diciembre del 2006, decenas de efectivos policiales acudieron hasta el taller mecánico en que trabajaba Pedro, ubicado en la Manzana D/Lote1 de la urbanización La Huaquilla. Al comienzo no estaban seguros si realmente se trataba del asesino serial que buscaban; pero, cuando uno de los policías se acercó para indagar por su presencia en el sitio, Pedro lo empujó, sacó su pistola Bryco de calibre9, y empezó a disparar y a correr intentando huir. Cuentan que Pedro dio una feroz resistencia, que hirió a uno de los policías, y que probablemente hubiese escapado si no fuera porque se le acabaron las balas…


Cuando lo llevaron al cuartel para interrogarlo y le mostraron evidencias de ocho asesinatos, Pedro dijo que estaban equivocados, que en realidad había matado a veinticinco personas, que su misión era librar al mundo de la escoria, y otras cosas más que ya se han dicho con respecto al rol mesiánico que Pedro se otorgaba; aunque, para él, era Dios quien le asignaba aquel rol.


Como señalaron algunos diarios, la detención de Pedro sucedió en un momento muy oportuno, casi al borde de lo que probablemente hubiese constituido una enorme desgracia. Y es que Nakada, para Año Nuevo, planeaba lanzar una granada en una discoteca:“Quería meter una granada de guerra a la discoteca esa, para que se mueran todos los corruptos, todos los perdidos, todos los fumones que están ahí”
Juicio, dictámenes y condena
Durante el juicio al que Pedro fue sometido a inicios del 2007, hubo cierta discusión entre los psiquíatras sobre si estaba loco o no, pero el dictamen final fue que diferenciaba el bien del mal, y que no padecía esquizofrenia sino Trastorno Disocial, definido por el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-IV) como ‹‹un patrón de conducta persistente en el que se transgreden los derechos básicos de los demás y las principales normas sociales propias de la edad››. Debido a eso, se le condenó a 35 años (pena máxima) de prisión por el asesinato de 17 personas (esto consta en la resolución escrita, aunque algunos medios hablan de 16 personas).





Inicialmente a Pedro (arriba) se le dio 35 años de cárcel, pero en el 2009 declararon la sentencia inimputable, y lo transfirieron a un pabellón psiquiátrico.


Para Pedro, ir a la cárcel representaba un tormento insoportable, al punto de que prefería la muerte, según expresó con estas palabras: “Pido un fusilamiento… algo práctico… así como hice con la gente… les metí un tiro en la cabeza”. Naturalmente no le dieron un tiro en la cabeza; y, en la primera noche que estuvo en la celda, intentó suicidarse dándose cabezazos contra las paredes. Al respecto de lo anterior, Pedro explicó a la Prensa:“Escucho la voz de mis padres y una voz mala que me dice que mate a toda la gente corrupta, como homosexuales, rateros, alcohólicos y maricones. Pero ya no puedo cumplir la misión de Dios ya que me capturaron. Ahora sigo escuchando esa voz que me dice que me mate”.


Después del referido intento de suicidio, Pedro fue constantemente vigilado para que no se mate, aunque en el 2009 la Justicia se inclinó a su favor, ya que el dictamen psiquiátrico anterior fue cuestionado y, en virtud de las más recientes evidencias e investigaciones, se concluyó que tenía esquizofrenia paranoide, por lo que se declaró inimputable la sentencia de 35 años, y Pedro fue conducido al Pabellón de Psiquiatría del Penal de Lurigancho. Lógicamente, la sociedad peruana prefiere que Pedro se quede allí el mayor tiempo posible, ya que admitió públicamente que, de estar libre, seguiría cumpliendo su sanguinaria misión “purificadora”. Y es que nadie en su sano juicio pensará que Pedro tenía el derecho de asesinar a otros seres humanos a causa de ciertas faltas morales; pero, al menos en parte, no se puede negar que tenía algo de razón cuando en cierta ocasión, con tono airado, lloroso y chillón, dijo ante periodistas y policías que le rodeaban: “¡Esto es una porquería, por eso es que soy así, maldita sea!”